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sábado, diciembre 31, 2022

Fórmula de Euler

Leonhard Euler (1707-1783), el matemático Suizo más importante del siglo xviii y uno de los más importantes de todos los tiempos, hizo grandes aportes a las matemáticas. Las más destacadas se relacionan al número e. El número e, o número de Euler, es una constante matemática, uno de los números irracionales, trascendentes, muy reconocidos. Es un número puro, no algebraico. El número e está por toda la física, en donde varias aplicaciones se desprenden de la famosa fórmula de Euler y de la ecuación de Euler. Leer Todo.

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viernes, diciembre 30, 2022

Sin Salida

En el mundo hay algunos países que se niegan a vivir en libertad. Cuba, Venezuela, Nicaragua, China, Rusia, Norcorea son los más reconocibles; sus sociedades no lograron superar las condiciones de explotación, de sometimiento, que les imponen los gobernantes pseudo demócratas que ellos mismos eligen. Sí sí, que ellos mismos eligen. Estos son casos socialmente perdidos pues sólo una gran tragedia social podrá liberar a esas personas condenadas a vivir casi en la esclavitud. Pero hay otras sociedades que van en la misma senda, aunque para ellas no todo está perdido.

Entre ellos se encuentran varios países latinoamericanos. Argentina, Brasil, Chile, Perú, Colombia, Bolivia y México están bajo amenaza comunista/socialita. Aunque Argentina es la sociedad más comprometida en este grupo, la mayoría de los países de esta región sufren una oleada de neototalitarismo democrático, que destruye las perspectivas y el futuro para varias generaciones de millones de personas. Con el comunismo/socialismo a flor de piel, latinoamérica se encamina hacia su propia autodestrucción.

Al recuperar la democracia Argentina, fue con el gobierno de Ricardo Alfonsín que se intentó introducir la servidumbre socialista. Este experimento terminó en el colapso hiperinflacionario del año 1989. Luego vinieron 10 años de intento civilizador con la presidencia de Carlos Menen, en donde, por la astucia de Domingo Cavallo, se desarmó una parte de la estructura socialista introduciendo reformas pro libre mercado con privatizaciones de empresas públicas y liberación del comercio internacional.

Pero este intento transformador de los años 1.990’s duró poco porque la administración nacional menemista fué incapaz de trasladar las reformas hacia las administraciones provinciales donde quedaron abroquelados los feudos locales de raigambre comunista/socialista neototalitaria que, aún hoy, persisten. En la mayoría de las provincias argentinas se han establecido poderes totalitarios que someten y explotan a sus poblaciones dejando una estela de pobreza y miseria sin igual. Salvo en CABA, Córdoba, Santa Fé y Mendoza, los habitantes del resto de las provincias serán eternamente pobres si sus habitantes no expulsan del poder a sus gobernantes neototalitarios.

A inicio de los 2.000’s, la sociedad argentina retomó su senda neototalitaria. La llegada de los kirchners al poder, significó un viraje hacia el comunismo/socialismo. Los kirchners cerraron la economía, fijaron una agenda socioeconómica intensamente intervencionista y se asociaron geopolíticamente con el eje comunista/socialista mundial representado por Rusia, Irán y China. A nivel regional, los kirchners adoptaron el socialismo latinoamericano del siglo xxi impulsado desde Cuba, Venezuela, y Nicaragua. La presidencia de Macri desde 2015 puso una pausa a esta locura socilista/comunista, la cual fue retomada desde diciembre de 2019 con la presidencia de Alberto Fernández.

El gobierno de Alberto Fernández es, esencialmente, el gobierno en las sombras de la cámpora. La cámpora, comandada por Cristina Fernández de Kirchner y su hijo Máximo, ha montado toda una administración paralela, donde sus sistemas de diplomacia e inteligencia propia mantienen vínculos estrechos con las milicias de los castros, los maduros y los putins. Además, la cámpora comanda varios ministerios de la administración Fernández; estos ministerios forman el brazo operativo empleado por la cámpora para conseguir recursos ilimitados y fijar políticas públicas con sesgo comunista/socialista.

El compromiso de la administración Fernández con el comunismo/socialismo es tal que el Presidente Alberto Fernández le manifestó abiertamente al señor putin que disponía de todo el apoyo del gobierno Argentino para instalar una base operativa totalitaria en el país y desde allí avanzar al resto de los países de la región. Esta intención manifiesta del Presidente Alberto Fernández es un claro ejemplo de promoción del terrorismo intercontinental que impone un totalitario como putin.

Un gobierno anterior, liderado por Cristina Fernández de Kirchner, concedió al gobierno totalitario chino un derecho de ocupación territorial por 50 años para instalar y operar una base militar china. En esta base funciona un sistema geoestratégico de investigación y espionaje que, entre otras cosas, se encarga de monitorear, interceptando comunicaciones, el ingreso de negocios del gobierno chino en el país. Con esta base1, los chinos están actualmente en condiciones de invadir el territorio Argentino usando la excusa de proteger las inversiones de ciudadanos chinos que inundan la actividad comercial interna.

Parece que el sueño de los Fernández (Alberto y Cristina) es imponer un totalitarismo a la cubana, a la venezolana, a la rusa o a la china en Argentina. Al no disponer del apoyo ni de las fuerzas armadas, ni de las fuerzas de seguridad ni de la inteligencia interna, invitan al dictador putin a brindar ese apoyo armado que permita imponer y sostener un régimen absolutista para el sometimiento hegemónico. Pero esa estrategia fracasó porque una abrumadora mayoría en la sociedad Argentina jamás apoyaría semejante disparate.

Las manifiestas pretensiones totalitarias de los Fernández es tan literal que recientemente intentaron un golpe de estado desconociendo un fallo del Tribunal Superior de Justicia, donde se ordena restituir fondos que la administración nacional le sustrajo arbitrariamente al gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Los Fernández mantienen una batalla sin cuartel con los miembros del máximo tribunal porque saben que este organismo republicano es una barrera infranqueable a sus ambiciones totalitarias. El golpe de estado es el recurso de última instancia empleado por esta clase de totalitarios que, al igual de lo ocurrido en Perú, en Argentina no podrá prosperar.

Dada la derrota militar y judicial de los Fernández, el panorama en Argentina parece despejado, especialmente después del estrepitoso fracaso del programa económico aplicado por la pareja presidencial. Pero la oscuridad de una larga y gélida noche avanza sobre Brasil, Chile, Bolivia y Colombia donde sus gobernantes totalitarios se han alineado con las ideologías comunistas/socialistas del grupo puebla o foro de Sao Paulo. Esta tragedia totalitaria está por escribirse aún, aunque no falta mucho para presenciar cómo se destruye el futuro de millones de habitantes de esas regiones. El poder predatorio del comunismo/socialismo es arrasador, por donde pasa deja miseria y desolación, que muy pronto observaremos.

Cuba, Venezuela, Nicaragua son casos perdidos. No hay salida pacífica para su gente. Ellos mismos se condenaron. Ellos mismos rechazan ser libres y prósperos. Ellos mismos rechazan el libre mercado, el capitalismo. Sus pobladores carecen del coraje para ganarse la liberación y la libertad. Ellos eligen vivir bajo el sometimiento, la explotación y la servidumbre estatal. Pueden pasar siglos hasta que su gente logre reconocer y subsanar ese error social, después de que generaciones sobre generaciones pierdan interés y repudien masivamente su propia sociedad decadente. Argentina está en la frontera de ese camino sin retorno. El peronismo/kirchnerismo, en donde los Fernandez abonan, llevaron a la sociedad Argentina a las inmediaciones de ese lugar sin salida.
1 El expresidente Mauricio Macri tuvo la oportunidad de negar la entrada en operaciones de esta base militar, pero no lo hizo. Con el tiempo se tendrán que juzgar estas conductas, tanto de Cristina Kirchner como de Mauricio Macri, que agravian la integridad territorial Argentina.
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miércoles, diciembre 28, 2022

Incertidumbre

Cada persona siente permanentemente los efectos de la incertidumbre. La condición humana nos lleva a actuar, a fijar objetivos y aplicar consistentemente los medios disponibles con el propósito de alcanzarlos. Los resultados de esos actos premeditados se obtienen en el futuro; el ser humano no tiene forma de conocer con certeza estos resultados. Esta carencia de certeza es lo que se llama incertidumbre. ¿De dónde proviene la incertidumbre? ¿Es evitable?

Por este carácter incierto del acto humano se dice que la incertidumbre es una categoría de la acción humana. Esta incertidumbre requiere de la naturaleza temporal de la acción. Si algún resultado se obtiene instantáneamente, sin el transcurso de tiempo alguno, entonces no puede provenir de un acto humano pues en tal caso dejaría de ser incierto. Pero la ley de la mínima acción física (no humana) impide la instantaneidad de cualquier proceso, incluido los procesos humanos. Si bien el tiempo es una categoría de acción pues todo acto humano lo implica, éste no es la causa última de la incertidumbre.

La causa última está en la misma condición humana, en la intención, en el propósito. Cuando un ser humano pretende lograr algo, lo hace recurriendo a la premeditación: los datos y las facultades fundamentales de la mente (la razón, la voluntad y la emoción). Las condiciones de la premeditación son tales que toda la síntesis de la acción es incierta. No hay fórmulas matemáticas que permitan expresarla completamente. Siempre hay aspectos desconocidos, imponderables, ignorados o redundantes que inundan el acto humano. Los medios, la tecnología, las necesidades, el trabajo, el ambiente, etc., se combinan de forma tal que le dan a la acción una complejidad extrema. Esto se vuelve mucho más complejo aún, cuando los humanos intentan concertar sus acciones en sociedad.

La característica principal de la incertidumbre de la acción es que no se puede medir matemáticamente. No es posible expresarla en una fórmula o con un número. Es como un ruido de fondo permanente. Esta incertidumbre sólo se puede tratar lógicamente dentro de la teoría de la acción humana, en la praxeología. Allí uno puede descubrir las implicancias lógicas de la incertidumbre pero los datos y las estadísticas son inútiles para predecir y hacer pronósticos. En este sentido se dice que la incertidumbre en la acción humana es estrictamente inevitable.

Entonces ¿qué hacer con ella? ¿se la puede domar? Se la puede minimizar evitando todo aquel ruido innecesario, no lógico. Por ejemplo en una sociedad de mercado, toda intervención del gobierno es innecesaria no sólo porque genera daño cierto en el proceso de concertación voluntaria de la acción sino también porque agrega incertidumbre a los mismos resultados de la cooperación social. Ningún gobierno puede garantizar un mejor resultado con su intervención innecesaria. Siempre, los mejores actos concertados son aquellos concertados voluntariamente. Por esto, el libre mercado es dominante.

La lógica de la acción humana, el único instrumento de su teoría, nos enseña que la incertidumbre siempre está, que se deriva últimamente de las propias limitaciones de la mente humana, que es no medible y que todo ruido innecesario es evitable. Tal vez la incertidumbre es un recordatorio más del carácter no divino del hombre. Tal vez los Dioses, como una marca más de su creación, nos dejaron como obsequio la incertidumbre.
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lunes, diciembre 26, 2022

AntiHumanos

Las organizaciones ambientalistas del mundo son un nuevo instrumento no gubernamental empleado por comunistas y socialistas (neototalitarios) para determinar la agenda de políticas públicas aplicada desde los gobiernos. Estas organizaciones obtienen beneficios y aportes económicos otorgados por los gobernantes y cumplen la implacable tarea de fijar aquellas medidas políticas que ellos predeterminan arbitrariamente y que el poder político está obligado a aplicar sobre tablas para someter a toda la sociedad.

Con esta estratégia, el comunismo/socialismo agrega un tentáculo más en su gobierno desde las sombras; en la mayoría de los casos estos tentáculos no se integran oficialmente al gobierno pero adquieren el suficiente poder de influencia como para fijar los ataques hacia el capitalismo, hacia la libertad, y redirigir cuantiosas cantidades de recursos hacia las arcas de este neototalitarismo. El ambientalismo, junto con la ideología de género, son nuevas ideologías instrumentales a esta estrategia totalitaria.

El ambientalismo tiene diferentes frentes de ataque. El primero y más resonante es el cambio climático y calentamiento global, el segundo es la contaminación y biodiversidad y el tercero es la superpoblación humana. Para los ambientalistas, estos problemas tienen un origen común: el accionar humano. Ellos suponen que el ser humano es la causa de todo mal y, en este contexto, el mercado, el capitalismo y la libertad conforman el eje del mal.

Pero a no confundirse. Los ambientalistas, como cualquier totalitario, viven carcomidos por la envidia y el resentimiento. Ellos no son competitivos dentro del único sistema social exitoso que es el mercado capitalista, por lo que dirigen sus ataques buscando desviar y apropiarse de recursos generados por el mismo sistema de cooperación social que ellos atacan. El comunismo/socialismo es esencialmente un sistema de explotación social sea institucionalizado o camuflado como entidades supuestamente beneficiosas. Entre estas entidades están los ambientalistas.

Claro que la actividad humana afecta al ambiente. Eso es innegable pues el humano forma parte del ambiente. Pero es precisamente el comunismo/socialismo (el extremo intervencionismo) la principal causante de los efectos negativos sobre el ambiente, al impedir que el mercado capitalista incorpore al ambiente como una componente más, como un elemento más del mercado. El intervencionismo gubernamental, exagerado por el neototalitarismo, es el principal obstáculo para resolver los problemas ambientales en el mercado, que es el legítimo ámbito donde una sociedad de mercado debe resolver sus problemas de cooperación voluntaria.

El fenómeno de cambio climático y calentamiento global no está estrictamente demostrado. Hay varios estudios que así lo afirman. Pero aún suponiendo que tal fenómeno ocurre actualmente, no hay forma de probar que este se debe a causas antrópicas. Los efectos ambientales de la acción humana pacífica son insignificantes cuando se comparan con otras causas de un supuesto calentamiento global como pueden ser la dinámica interna del planeta tierra, los efectos externos por interacciones gravitatorias o la dinámica propia del sol.

Las fuerzas terrestres, las fuerzas gravitatorias o las fuerzas solares son infinitamente más poderosas que cualquier fuerza humana, por lo que es casi improbable un cataclismo climático terrestre de origen antrópico. Aunque los ambientalistas se lo atribuyen, maliciosamente, al hombre y así fundan sus ataques al uso de combustibles fósiles, a la agricultura y a la cría de ganado. Obviamente, al impulsar esta agenda, los ambientalistas son financiados por pseudo emprendedores socios del gobierno que obtienen condiciones de privilegio para montar sus negocios sustitutos.

Los efectos contaminantes y sobre la biodiversidad son también fácilmente abordables en el mercado. Pero los gobiernos se encargan de impedir que la iniciativa privada desarrolle las respectivas soluciones privadas. La iniciativa privada posee la habilidad y capacidad que permite obtener las respuestas biotecnológicas oportunas para controlar la contaminación y preservar la biodiversidad terrestre. Ninguna respuesta intervencionista puede superar las soluciones obtenidas en el mercado de la contaminación precisamente porque el valor de la contaminación puede obtenerse sólo en el mercado. Igualmente, el verdadero valor de la biodiversidad aflora sólo en el mercado. Es improbable que la contaminación y la biodiversidad valgan según el valor asignado por políticos, todos ellos corruptos, mercenarios delincuentes que responden a sus propios objetivos totalitarios de explotación social.

Otro tanto ocurre con la supuesta superpoblación humana. La población humana hoy araña los 8 billones (8.000.000.000) de personas. Los ambientalistas sostienen que al ritmo de crecimiento actual, en el 2050 destruiremos el planeta. Esta afirmación expresa una brutalidad sin igual. Hace 200 años, casi el 95% de la población era pobre. Hoy en día sólo el 5% de la población mundial es pobre, con el agregado de que el nivel de vida de un pobre actual sería la envidia de un rico medieval. El capitalismo, el libre mercado, hizo posible este logro; Si hoy en día desaparecieran los gobiernos, la raza humana eliminaría por completo el hambre y la pobreza del mundo en pocas décadas. Por este efecto exponencial de mejora en la calidad de vida, la población lejos de aumentar tendería a disminuir y desaparecería la supuesta amenaza por superpoblación.

En rigor, la verdadera amenaza que hoy enfrenta el planeta y la raza humana es precisamente la que proviene del comunismo/socialismo y sus socios neototalitarios. Por ejemplo la utilización de virus de diseño, como el coronavirus, están programados no sólo para mutar sistemáticamente y provocar enfermedades adicionales como afecciones pulmonares, renales o el desarrollo de diabetes y disfunción del sistema reproductivo, sino también pueden modificar el genoma humano conforme un plan de control poblacional y aniquilación humana.

La gestación de pandemias es una estrategia del neototalitarismo para confinar y someter a la población mientras se desarrollan vacunas de inoculación obligatoria como instrumentos para asesinar personas, para desviar recursos públicos y generar enormes ganancias compulsivas obtenidas por otros socios neototalitarios dígase laboratorios, farmacéuticas, universidades, institutos de investigación y medios propagandísticos. Las pandemias, al igual que los conflictos y las guerras, se utilizan para conquistar territorios, someter a la población y tomar el control político y económico en la sociedad.

El mayor peligro de aniquilación que actualmente enfrenta la humanidad entera proviene del comunismo/socialismo aplicado por los gobiernos. Observe las amenazas de aniquilación nuclear provenientes de los regímenes totalitarios Ruso, Chino, Norcoreano e Iraní. Súmele a esto las amenazas incipientes provenientes desde los regímenes totalitarios de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Argentina y ahora Chile y Brasil, todos países que se han vuelto un caldo de cultivo del comunismo/socialismo neototalitario.

Los creadores, impulsores y operadores de ideologías como la ambientalista, el feminismo, de género, etc., son los únicos beneficiados por el neototalitarismo. Los gobernantes y las burocracias estatales son títeres operativos de estos poderes en las sombras. Todos ellos cómplices de la aniquilación humana al perseguir sus objetivos antihumanos.
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jueves, diciembre 15, 2022

Ausencia de Coerción

El ser humano es libre si desarrolla su vida, sus actos humanos, en ausencia de coerción. La vida en ausencia de coerción puede transcurrir bajo dos condiciones contrapuestas: viviendo en autarquía o viviendo en sociedad. Bajo condiciones de autarquía, la ausencia de coerción es inmediata porque las personas no mantienen vínculos sociales, no hay acción concertada. Pero la vida en sociedad es distinta, porque al concertar acciones surge la posibilidad de coerción y violencia de unos contra otros.

Vivir bajo autarquía es como vivir en las cavernas. En principio no hay coerción ni violencia pero se anula toda posibilidad de prosperidad y evolución. Cuando estos humanos primitivos se cruzan, se desatan eventos agresivos. Así se instala la violencia permanente y el caos que aniquilan a la especie. Bajo estas condiciones primitivas pudo ocurrir la extinción de algunas estirpes prehumanas. La autarquía es un enemigo para la sociedad en una especie consciente, como la humana.

Para prosperar y evolucionar, el ser humano debe cooperar, debe concertar sus actos, debe vivir en sociedad. Pero la vida en sociedad trae consigo la posibilidad de coerción y violencia. Para evitar esto, el humano tendrá que seguir ciertas reglas exigidas para una cooperación exitosa y beneficiosa. Estas reglas sociales se llaman leyes praxeológicas. Estas leyes son reglas prácticas, no creadas por el hombre, que las personas deben observar y cumplir si pretenden actuar de manera pacífica en sociedad.

La agresión, la violencia y las guerras son una constante en la vida social del ser humano. Es como que siempre que surge una sociedad, también surge la violencia. No hay excepción ni en la historia ni en el mundo. No se tiene registro de una civilización no violenta. En principio, sólo en principio, las mieles de lo que puede ser una sociedad pacífica siempre terminan en un caldo para cultivar violentos.

Si la receta para prosperar y evolucionar es tán simple, tan evidente, ¿por qué el hombre no la aplica? ¿Por qué el humano es un ser agresivo y violento? ¿Es inevitable la violencia en sociedad?

La observancia de leyes praxeológicas es el prerrequisito del hombre libre. El humano que actúa fuera de estas leyes provoca agresión y daño en el proceso de cooperación voluntaria, destruye la libertad. Destruir la libertad es equivalente a destruir la propiedad, todo aquello que un ser libre puede crear y lograr. Este fenómeno social destructivo de la propiedad detiene la prosperidad y evolución humana. Al final de cuentas, si el hombre sometido y esclavo fuera tan productivo como el hombre libre pues entonces la coerción no tendría efectos sociales negativos y, dado esto, toda civilización pujante sería una tiranía absoluta.

El hombre sabe, por las leyes praxeológicas, que la libertad y la coerción son antagónicas, sabe que la coerción destruye la libertad. El ser humano aprende estas leyes no de la lectura, sino de la lógica de la acción humana. La concertación de sus actos, la cooperación, le muestra los límites dentro de los cuales él se vuelve socialmente libre, en donde esos actos son beneficiosos a tal extremo que cada persona puede distinguir esos beneficios sin ambigüedades. Así nace el intercambio, el comercio, los contratos, las organizaciones productivas, las asociaciones, las ciudades, la industria, etc. Bajo la tutela de estas reglas praxeológicas germina cualquier civilización.

Pero este germen civilizador significa riquezas, beneficios, satisfacción. Y si un humano no alcanza estos logros integrándose a la civilización pues entonces los intentará obtener atacando la concertación voluntaria del acto humano. Aquí irrumpe la coerción y el robo. La coerción es el instrumento para la apropiación violenta del logro ajeno, para la transferencia violenta de aquella propiedad alcanzada por el ejercicio de la libertad. El sistema totalitario de mando-obediencia justifica la coerción, simplemente porque este sistema no funciona sin ella. Pero en una sociedad libre la coerción siempre es dañina e injustificable.

La injustificabilidad lógica de la coerción lleva a la organización de la violencia. Los violentos saben que su violencia aislada y espontánea es impracticable, pues a la larga se los descubre y castiga. La única posibilidad para aplicar violencia sistemática en una sociedad es mediante un súper aparato coercitivo, mediante la institucionalización monopólica de la coerción: a través del estado. Esta institución monopólica es la razón de ser del estado. El estado es una creación de los violentos para aplicar su violencia.

El extremo de la coerción se da cuando se anulan por completo la libertad y la propiedad privada, lo cual ocurre en el comunismo/socialismo. En esta situación, una élite totalitaria se apropia de todos los logros, de toda la vida de las personas. Esta servidumbre total jamás puede alcanzarse sin un monopolio de la coerción y por esto todo político, todo totalitario, es estatista y nunca libertario. Por esto mismo, ningún libertario es estatista.

Hoy en día, las sociedades del mundo transitan una encrucijada, un cruce entre el camino de la esclavitud y la explotación y el camino de la libertad. Le toca a la democracia ser el campo donde se libra una batalla encarnizada entre el totalitarismo y la libertad, entre el sometimiento y la liberación. Las democracias del mundo, lejos de fomentar la libertad y el libre capitalismo, son un fertilizante donde germina y se desarrolla el totalitarismo comunista/socialita, son el abono de la coerción y la violencia. Los gobernantes atrapan a las masas con su estructura clientelista, las seducen con falsos privilegios hasta que cada persona se vuelve dependiente de la servidumbre estatal. La democracia es completamente funcional a esta estrategia totalitaria. Todos sabemos el final de esta historia: decadencia, miseria, guerras y atrocidades humanas.

Pero cada hombre, cada ser humano que integra las masas, es consciente de sus actos. Ellos se dejan seducir y atrapar por falsos profetas de la prosperidad, ellos adoran a sus propios verdugos, a sus propios explotadores. Ellos saben que al final del camino totalitario su descendencia será esclavizada, explotada y aniquilada. Ese es el destino final del totalitarismo: se lleva puesta civilizaciones enteras. Esta es una excusa más que suficiente para educar y vivir bajo los principios de la libertad.

El faro que hoy ilumina la ruta de la libertad tendrá que brillar con más potencia para despejar las dudas en las mentes y corazones de aquellos que deben elegir el camino a seguir. Las opciones son muy claras: libertad o explotación. La gran batalla, la última tarea del libertario, es mostrar al mundo entero que el camino de la libertad es la mejor opción y que la única forma de transitarlo exitosamente es bajo ausencia de coerción.
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martes, noviembre 22, 2022

Probar con la Libertad

Una persona es libre si actúa en ausencia de coerción sea esta sistematizada o aislada. La noción de libertad adquiere significado en el contexto social; la libertad de cada miembro implica, requiere de, la libertad de los demás. La coerción sistemática es ordenada y ejercida desde el estado, desde el monopolio de compulsión y coerción; la coerción aislada es eventual y ejercida desde fuera del estado. La coerción estatal es perenne mientras que la eventual es efímera. La coerción elimina la libertad y, al hacerlo, destruye la propiedad, destruye la capacidad para generar y acumular riquezas y prosperidad. Con el paso del tiempo, la coerción destruye civilizaciones enteras porque elimina todo incentivo para producir y prosperar.

¿Por qué impedir que las personas resuelvan sus problemas económicos en el mercado, sabiendo que el mercado fue inventado para eso? ¿Por qué impedir que cada demanda se acomode a una nueva oferta? ¿Por qué impedir que la libre oferta responda a nuevas demandas? ¿Por qué impedir que nuevos emprendedores anticipen necesidades e inversiones para atender esas demandas? ¿Por qué impedir que las personas elijan aquellos emprendedores que mejor atienden sus nuevos requerimientos? ¿Por qué impedir que el éxito/fracaso, el premio/castigo, dirijan la libre concertación de actos humanos? La respuesta a estas interrogantes es: por el saqueo y la explotación.

Desde los estados, los gobiernos se empeñan en obstaculizar y anular el mercado. La compulsión y coerción estatal pone en los gobernantes la permanente tarea de apropiarse y vivir de lo ajeno, de obtener satisfacción robando medios y recursos de otras personas. Cualquier gobierno es un lastre social, un parásito que vive del esfuerzo del otro. De todo aquello que Usted habitualmente utiliza y vive, pregúntese ¿qué viene del estado?; siempre llegará a la misma conclusión miserable: absolutamente nada. Todo lo que a Usted le da satisfacción última proviene del libre esfuerzo y la libre concertación humana.

En un estado absolutamente totalitario, en el comunismo/socialismo, no existe propiedad privada, no existe libertad ni existe mercado. La ausencia de mercado provoca el colapso de cualquier sociedad. La coerción es, literalmente, el enemigo de la cooperación voluntaria, el enemigo de la sociedad. El estado instituye a los gobiernos como un enemigo social, como un instrumento para saquear y explotar a las personas que habitan un territorio. Ese saqueo es compulsivo/coercitivo. El estado es la gran manufactura de saqueo y explotación. Por simple deducción, una sociedad bajo el dominio del estado nunca es una sociedad libre y siempre es una sociedad autodestructiva.

¿Por qué el humano persiste en este desafío autodestructivo? Simplemente porque la libertad lo hace posible. El impulso a ser libre, a la concertación voluntaria de sus actos, tiene que ser dominante en el humano. De otro modo la especie humana se extinguiría. La libertad es como una cualidad pura de la mente humana porque vive en su voluntad. La voluntad, junto con la razón y la lógica, generan la conciencia del ser libre. Tal cualidad no se puede borrar ni anular porque está impresa en la mente de cada persona. Por esto la libertad domina y permite a los humanos encontrar la vuelta para superar cualquier obstáculo interpuesto desde la coerción, especialmente desde la coerción estatal.

Más allá de las supuestas buenas intenciones bajo las cuales el estado se logra instituir, el monopolio de la coerción lo vuelve autodestructivo porque la pretensión de vivir de lo ajeno, de vivir sin el esfuerzo propio, queda garantizada bajo este monopolio. Aquí surgen los socios, tanto incondicionales como oportunistas, del estado. El estado, coerción de por medio, les garantiza sustento y algo de prestigio a cambio de lealtad y obediencia. La lealtad y obediencia son tan importantes en los sistemas de gobierno, que en política aparecen como palabras clave: en escuelas, colegios y universidades se enseña que los desleales al gobierno y al estado, los desobedientes, son traidores a la patria.

Pero, en este contexto , tanto desleales como desobedientes son la última esperanza para la humanidad; sin su coraje, sin su decisión y buen juicio, la humanidad toda estaría perdida y empobrecida al extremo. A pesar de la coerción, el humano se las ingenia para crear bolsones libertarios y, desde esa posición, generar riquezas y prosperidad. El mundo libre, la cooperación voluntaria, es el único medio humano para subsistir y evolucionar, es el único atajo para sortear el tenebroso destino asociado a la coerción. Cuando una sociedad queda estrangulada bajo el yugo lacerante de la coerción, es oportuno recordarle a los humanos que siempre vale la pena Probar con la Libertad.
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miércoles, noviembre 02, 2022

Omnipresencia de la Moneda

La moneda o dinero1 es algo omnipresente en la vida cotidiana de cada ser humano. La sociedad, la acción concertada, es inviable sin moneda. Cualquier acto concertado entre humanos involucra intercambios (de recursos, de materiales, de cosas, de tiempo, de servicios, de medios, etc). Sin intercambios no hay sociedad posible. Un intercambio entre partes es una manifestación, un evento, de doble coincidencia, en donde ambas partes aceptan entregar y recibir algo a cambio. El dinero es el instrumento que permite universalizar la doble coincidencia: los miembros de la sociedad siempre aceptan dinero a cambio de lo que entregan. Pero cuidado, lo que en la sociedad contemporánea se impone como moneda, no es una moneda.

La moneda no surge del acuerdo o contrato entre partes. No se crea por decreto del autócrata, ni resolución del burócrata. No surge de la política, del gobierno o la religión. No es un instrumento de fé. El dinero fue inventado, objetivamente, por las personas cooperando en el proceso de mercado. El dinero es un sofisticado elemento cataláctico. La moneda fue catalácticamente creada al facilitar la concertación de actos humanos voluntarios.

En el proceso de mercado, en el proceso de concertación de acción humana para atender insatisfacciones, algunos de los medios que los humanos intercambian se vuelven más demandados que otros no para producir ni para consumir ni para atesorar, sino para ser intercambiados en el mercado, para ser usados como medio de pago. Con el paso del tiempo, uno de estos medios queda como el más demandado por sus sobresalientes cualidades de cambio, dando lugar a lo que se denomina moneda. Así surgieron el oro y la plata como las únicas monedas que hoy dispone la humanidad.

Toda otra cosa a la cual se le llama moneda, no lo es. El papel fiduciario y cualquier otro instrumento fiduciario que hoy imponen los gobiernos como moneda de curso legal (legal tender), NO es moneda. No es dinero.

El papel fiduciario es un fraude, una estafa piramidal perfecta. Una estafa piramidal perfecta es aquella avalada e impuesta mediante dictados y decretos del gobernante. El gobierno declara como moneda al papel o instrumento fiduciario que él mismo impone por decreto, cuya emisión nadie controla y por cuyos abusos nadie juzga. ¿Quién está por encima de una legislación como para juzgar las tropelías que se cometen bajo el amparo de tal legislación?. Nadie. Una estafa perfecta!.

El papel fiduciario es una estafa porque el gobernante te obliga a emplear como moneda algo que él emite y dice tener un determinado valor que él mismo se encarga de destruir con subsecuentes emisiones de ese algo. Una trampa mortal!. Es piramidal porque los de arriba, los gobernantes que emiten, se benefician en el primer intercambio, mientras toda la base de una pirámide social se perjudica en intercambios posteriores.

El papel fiduciario es la pseudo moneda que los gobernantes imponen en todo el mundo. La humanidad toda quedó presa en esta jaula. ¿Cómo se cae en esta desgracia?.

El dinero fiduciario es, para los gobiernos, la gallina de los huevos de oro. Lo único que precisan para apropiarse del dinero es el monopolio de la violencia, el monopolio de compulsión y coerción. Desde esa posición de poder absoluto, los gobernantes imponen e imprimen todo el dinero necesario para financiar sus emprendimientos. En el interín permiten la generación de riquezas privadas que luego sustraen vía imposición y emisión. Cualquier sociedad que se organiza en torno a un gobierno queda condenada a esta expoliación fiduciaria, salvo que el proceso cataláctico encuentre una moneda sustituta.

Con la ayuda tecnológica, ese sustituto ya apareció: las criptomonedas. Su tecnología se llama blockchain. Las criptomonedas pueden funcionar perfectamente como medio de pago privado, no coercitivo. El proceso cataláctico de las criptomonedas opera al margen de la contaminación gubernamental. Los gobernantes no pueden apropiarse de un medio de pago que funciona de manera autónoma y descentralizada. Una persona puede generar semillas criptográficas para encriptar su billetera electrónica, memorizar esas semillas en su mente, eliminar la billetera, moverse por todo el mundo y activar el acceso a su dinero regenerando su billetera desde las semillas memorizadas. Una forma muy creativa de mover la riqueza y neutralizar el olfato de los sabuesos del gobierno.

El sistema bancario, el hermano gemelo del sistema fiduciario del gobierno, no puede visualizar, ni registrar, ni impedir ni interferir criptopagos. El fenómeno es estrictamente privado; el gobierno sólo puede competir con él. Es cuestión de tiempo, de algunas generaciones, para que la sociedad transite el camino completo desde el sistema de pagos con dinero falso al sistema de criptopagos.

Este cambio significará el ocaso, la eliminación de todo esquema social compulsivo coercitivo. Surgirá un nuevo orden social voluntario con su sistema productivo completamente privado. En este contexto, la producción y administración monetaria ocurrirá en el ámbito de privacidad estricta. En esta nueva etapa de la organización social, la humanidad toda recuperará esa tan beneficiosa Omnipresencia de la Moneda.


1 Moneda y dinero son términos generalmente empleados para referirse a lo mismo: un medio de pago voluntariamente aceptado en el mercado.
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sábado, octubre 29, 2022

Civilización Cósmica

Una civilización cósmica es aquella que ha desarrollado la habilidad y capacidad de aprovechar recursos y fuerzas cósmicas, de aprovechar minerales, sustancias y energía de meteoritos enteros, de captar toda la energía emitida por una estrella o de canalizar las fuerzas descomunales de agujeros negros. Un agujero negro tiene la particularidad de acumular un enorme poder energético permanente en una región reducida del espacio; esta cualidad los hace especialmente atractivos para el desarrollo de civilizaciones cósmicas. ¿En qué consiste esta última idea?. Leer Todo.

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viernes, octubre 21, 2022

Génesis Praxeológica

Al emprender una investigación sobre un campo particular de la praxeología se procede al estudio teórico de la conducta humana, los actos humanos, bajo ciertas condiciones especiales. Desde la perspectiva teórica, estudiar la conducta humana quiere decir distinguir aquellas implicancias lógicas (necesarias) derivadas del axioma de la acción al presuponer que las personas actúan bajo esas condiciones inicialmente especificadas. Esas condiciones iniciales tienen la función concreta de definir un campo de la teoría de la acción humana sabiendo que sus campos en sí tienen un germen común: el humano actúa.

Por ejemplo en economía, en teoría económica, se estudia la acción humana y la cooperación social bajo condiciones de cálculo económico o cálculo monetario. La situación canónica, el caso puro, es la acción individual y la cooperación social irrestricta con moneda, algo que se conoce como la teoría del libre mercado. Al mismo tiempo, también se requiere estudiar el caso donde no hay cooperación social (Robinson Crusoe o individuo autárquico); el caso de cooperación voluntaria sin moneda (trueque); el caso de cooperación social compulsiva sin moneda (socialismo); y el caso de cooperación social intervenida por los gobiernos (intervencionismo). En general, el estudio teórico de la acción humana bajo situaciones donde hay intercambio forman el gran subcampo de la teoría económica denominado catalaxia: la teoría del intercambio (de la cooperación) con y sin moneda.

Las implicancias lógicas obtenidas al aplicar el axioma de la acción a cada una de estas situaciones económicas permiten elaborar las leyes praxeológicas para la economía. Elaborar estas leyes fue el gran logro de Ludwig von Mises al desarrollar la praxeología y su hija primigenia, la economía. Las leyes económicas exponen al caso canónico como el único praxeológicamente consistente con la preservación de la vida y la evolución humana; las personas actuando bajo condiciones de libre mercado siempre observan las leyes praxeológicas; mientras que el resto de las opciones ofrecen prestaciones económicas mucho menos beneficiosas para la vida social de las personas, situaciones estas que conducen al caos, al colapso de la acción concertada. El sistema de cooperación voluntaria bajo ausencia de violencia es el único económicamente exitoso; su lógica lo garantiza, y los resultados consecuentes así lo confirman.

¿Qué ocurre cuando las personas actúan e intentan cooperar bajo condiciones de violencia unilateral, bajo condiciones en donde un poder asimétrico somete a los demás? ¿Qué consecuencias lógicas se podrán anticipar al aplicar el axioma de la acción a una situación social donde un grupo de personas organiza la cooperación social para vivir y prosperar empleando los recursos de otros humanos? El conocimiento de aquí obtenido es lo que determina la teoría praxeológica de la política. La elaboración de esta teoría es el gran aporte de Matei A. Apăvăloaei. Para Apăvăloaei la acción política es una acción extractiva, un saqueo, una partida de suma cero, que resulta cuando un grupo ejerce violencia unilateral sobre otro. La política establece, desde su génesis, el germen de la destrucción social. El axioma de la acción predice el colapso social definitivo luego de que generaciones y generaciones de humanos se han sacrificado a tal extremo que un último evento destructivo termina con esa civilización fallida constituida sobre una base de violencia y saqueos. Así caen los imperios y así se observa en sus ruinas cadavéricas. El aparato extractivo se vuelve tan costoso, tan oneroso y contraproducente, que al final lo aniquila todo.

¿Qué ocurre cuando las personas intentan cooperar bajo el dominio de fines arbitrariamente establecidos, los cuales se imponen desde centros de poder organizados? Al aplicar el axioma de la acción bajo estas condiciones para actuar y cooperar, uno puede derivar aquellas consecuencias lógicas asociadas a dicha arbitrariedad. En estas circunstancias aparece la necesidad de considerar una situación canónica en la cual los fines últimos para cooperar queden determinados y justificados praxeológicamente, como enunciados apriori, por la intervención de la razón. El desarrollo de esta situación es el gran desafío y, a la vez, el gran logro de Hans Hermann Hoppe. Hoppe desarrolló la ética praxeológica, logrando establecer las leyes de la moral como juicios apriori justificados por su validez racional. Para Hoppe, la única ética justificable es la ética libertaria. Cualquier ética no libertaria es no justificable mediante la razón; adicionalmente, Hoppe establece que el desempeño de la vida social humana bajo la ética libertaria no puede ser superado por ninguna otra combinación de supuestas leyes morales. Bajo condiciones libertarias, la ética económica es la ética de la propiedad privada de los medios de subsistencia siendo esta ética la justificación última del libre mercado.

Del mismo modo en que se especifican las condiciones iniciales para el estudio de la acción humana por parte de la economía, la política y la ética, es posible especificar las condiciones y evaluar los derivados al aplicar el axioma de la acción cuando se elaboran las teorías praxeológicas de los juegos, de la guerra, de las votaciones o de cualquier otro aspecto especial de la vida social del ser humano. Este método, ordenado y sistemático, permite abordar el estudio teórico en distintos campos de la acción humana y constituye uno de los elementos fundamentales de la génesis praxeológica.
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lunes, septiembre 26, 2022

Tiempo

El universo hasta hoy conocido tiene dos componentes muy diferentes. Una es la parte visible que abarca la materia y la energía ordinaria, que se puede resumir con lo que se denomina Vis Vivas: energía viva. La otra parte es no visible y comprende la materia oscura y la energía oscura. La energía oscura es lo que se denomina Vis Tenebris: energía tenebrosa. La energía en general es una componente fundamental de la naturaleza, por lo que su conceptualización es una de las más importantes de la física, de la teoría de la naturaleza. Leer Todo.

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miércoles, agosto 10, 2022

Atraso Argentino

La sociedad Argentina actual se ve como transportada al pasado. Se ve como observada desde una distancia mayor a 200 años luz. Este retroceso se trata de un fenómeno social y viene ocurriendo con la nueva democracia, la cual se sostiene con el aval de mayorías sociales. Algo ocurrió en la sociedad Argentina que degradó las perspectivas de vida de sus habitantes a estándares previos al siglo XIX. Un retroceso, traído por la democracia, que hoy persiste en el seno del supuesto sistema de cooperación social. Leer Todo.

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viernes, julio 15, 2022

El Problema Económico

El individuo, cada ser humano, se encuentra en un estado invariante de insatisfacción. Esta es la condición permanente de cada persona. El estado de saciedad es sólo una construcción imaginaria que sirve como referencia para representar un estado de cosas que se pretende alcanzar. La escasez de medios, de recursos, disponibles para atender insatisfacciones junto a la persistente voluntad por subsistir y evolucionar lleva a cada ser humano a generar infinidad de estados subjetivos de insatisfacción.

Por la escasez e insatisfacciones, el humano se involucra en el desafío permanente de utilizar los medios lo mejor posible al atender insatisfacciones. Al involucrarse en este desafío, el problema permanente que cada ser humano está obligado a abordar es el de no atender sus necesidades más urgentes porque emplea sus medios, escasos, para atender necesidades menos urgentes. Este es el problema económico.

El problema económico no se reduce estrictamente a usar medios para producir bienes finales e intercambiar y usar estos bienes para satisfacer necesidades. Esta es la etapa final del problema. El núcleo del problema es obtener, intercambiar y emplear más y más medios para producir más y más medios e intercambiar y emplear estos medios para generar más y mejor satisfacción final. El núcleo del problema es un fenómeno de intensa industrialización expansiva de medios de producción, un problema de generación de riqueza. Este problema es de simple resolución a nivel individual, a nivel microeconómico, pues la persona conoce sus necesidades más urgentes y sus medios al momento de involucrarse en el desafío de producir medios para producir otros bienes. La aritmetización, el cálculo monetario, es la única herramienta que asiste a cada individuo al abordar exitosamente la resolución de su problema microeconómico.

La vida social le ofrece a cada ser humano mejores alternativas para abordar su problema económico. En sociedad surgen más y mejores posibilidades de resolución porque se pueden producir y emplear más y mejores medios, las personas tienen más oportunidades para interactuar y para atender sus insatisfacciones. La vida en sociedad, la acción concertada bajo la división del trabajo, se vuelve una fuente de nuevas posibilidades que están ausentes en la situación autista y endogámica. Pero no cualquier esfuerzo compartido es mejor. Las nuevas posibilidades surgen en sociedad siempre que cada persona atienda voluntariamente sus insatisfacciones atendiendo lo mejor posible las insatisfacciones de los demás. Este sistema de satisfacción interpersonal voluntaria generalizada se logra mediante vínculos contractuales entre los individuos.

Atender lo mejor posible las necesidades de los demás se vuelve de interés supremo para cada persona en sociedad. En tal caso, cada persona valora subjetivamente como satisfactoria, o no, la contribución que los demás hacen al concertar sus acciones e intercambiar medios, ya sea medios que producen medios o medios que producen fines. Estas tasas de cambio expresadas en términos monetarios forman el sistema de precios. Este sistema de precios es la base de la aritmetización que permite encaminar el esfuerzo concertado, bajo la división del trabajo, dirigido hacia aquel objetivo de mejor satisfacción interpersonal.

El libre mercado, la libre concertación de acciones de personas que producen e intercambian bienes entre ellos, no sólo genera esas condiciones para la mejor contribución sino que, con el sistema de precios, también se indica permanentemente a cada individuo sobre la significancia de su contribución. El mercado no dirige la acción humana emitiendo órdenes o decretos. El sistema de precios (la tasa de cambio de lo que se compra y vende) del proceso de mercado reúne y libera permanentemente la suficiente cantidad de información que permite a cada miembro de la sociedad ajustar sus acciones a los requerimientos de la cooperación social. El mercado, el sistema de precios monetarios, simplifica enormemente el cálculo y el problema económico, lo cual vuelve inigualablemente exitosa la concertación anónima de la acción humana.

En cualquier desafío colectivista, contrario al proceso de mercado, la forzada unicidad e indivisibilidad del problema económico lo vuelve extremadamente rígido, complejo e irresoluble. Es precisamente su atomicidad y divisibilidad en el mercado, lo que lo simplifica y lo hace abordable y resoluble desde la perspectiva de la acción humana concertada bajo la división del trabajo. La cooperación no sirve para resolver problemas económicos forzosamente unificados e indivisibles. Los infinitos ajustes, en la coordinación productiva y comercial necesarios para sostener e impulsar la permanente industrialización de los medios, requiere de completa flexibilidad.

Sólo las personas conocen sus insatisfacciones y posibilidades. Los problemas económicos (de usar medios incorrecta e inoportunamente) se vuelven resolubles cuanto más y más cerca de su origen se encuentran. Los problemas económicos se complican enormemente, sus soluciones desaparecen, cuando se agregan arbitrariamente. En el contexto del libre mercado, con precios monetarios, siempre es factible coordinar la resolución de infinitos problemas atomizados. El sistema de precios los coordina. Pero resulta imposible resolver problemas económicos que se vuelven infinitamente complejos por su agregación. En el contexto del libre mercado, con plena distribución y atomización de la acción humana, la coordinación en la resolución de problemas económicos atomizados resulta tán efectiva como exitosa.

Unos de los efectos más sobresalientes del libre mercado, de la acción humana aritméticamente concertada, es la abrupta disminución del riesgo de fracaso. Los fines de la acción humana siempre se dirigen a atender insatisfacciones futuras, algo que todavía no ocurrió. Siempre existe la posibilidad de fracaso, de que el plan sea incorrecto, de que cambien las condiciones de insatisfacción o que simplemente las supuestas insatisfacciones no existan. El plan del director de una aventura colectivista siempre tiene una probabilidad de fracaso. Pero esta probabilidad se desploma casi a cero si el problema económico se fracciona a nivel individual. En este último caso, que es el caso del libre mercado, cada individuo tiene una probabilidad de fracaso, pero la probabilidad de que todos fracasen, la productoria de las probabilidades de los fracasos individuales, se hace cero dada la multiplicidad de problemas que se abordan a nivel individual. Este es el efecto certeza del mercado.

Hay diversas maneras de entorpecer o anular el proceso de mercado. Por ejemplo, las acciones políticas y las votaciones son instrumentos operativos para el sometimiento y dominación social por parte del estado y sus gobernantes. Las votaciones, la elección de jefes y autoridades, suele ser la única acción concertada entre personas de una sociedad dominada por la hegemonía del aparato compulsivo coercitivo del estado, el gobierno. Bajo la hegemonía del gobierno, el resto de las acciones no son concertadas sino elegidas y ejecutadas por jefes y autoridades, quienes emiten órdenes a ser incondicionalmente obedecidas por los súbditos, las demás personas de la sociedad. En un sistema social con vínculos hegemónicos, de órden-obediencia, los subordinados no actúan, sino que reaccionan mecánicamente bajo amenazas de sanciones y castigos.

Bajo el dominio de la acción política, se deteriora el mercado, el sistema de precios se contamina con la arbitrariedad de los gobernantes y se deterioran las prestaciones de la cooperación social. El problema económico se centraliza por la acción política y su resolución se vuelve imposible. Lo que finalmente prevalece es la voluntad del jefe, del gobernante. Él elige los fines y ordena aplicar medios para alcanzar sus fines. En este sistema social, la acción humana no se ordena para atender las insatisfacciones de las personas sino atendiendo los caprichos arbitrarios de la voluntad del gobernante. Claramente con este sistema social no es posible resolver el problema económico.
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miércoles, abril 13, 2022

Liberación

Las definiciones y precisiones acerca de la libertad exponen una fisura conceptual. Ninguna de las descripciones hoy vigentes se puede considerar completa y definitiva. ¿Es la libertad una cualidad de la vida social del hombre? ¿Es un atributo inalienable de la existencia humana? ¿Es un emergente de la ausencia de opresión? Veamos una extensión de estas ideas.

El enfoque praxeológico elaborado por Mises sostiene que "...La libertad tiene sentido en el contexto social; tiene que ver con la conducta de las personas en su relación con otras personas en la sociedad. El hombre no nace libre. En la naturaleza su libertad caduca con el predominio del más fuerte… El hombre se libera de estas fuerzas bestiales por la observancia de leyes praxeológicas al integrarse socialmente… Estas leyes establecen límites de conducta dentro de los cuales cada persona es libre de actuar..." La libertad que adquieren las personas actuando bajo estas leyes es una ganancia para la acción concertada. La libertad así adquirida no es una creación de privilegios o derechos arbitrarios ni tampoco la anulación compulsiva de conductas opresivas, sino la posibilidad de expresar la suficiente potencia para vencer todo aquello que se opone a la conducta beneficiosa en el seno social.

El enfoque natural sostiene que la libertad es algo propio de cada persona, algo atado a la naturaleza estrictamente individual del ser humano, un atributo equivalente a la vida misma. La observancia de esta ley natural genera libertad dentro de una sociedad. Para reforzar esta idea, Bastiat señala la equivalencia1 entre la vida, la libertad y la propiedad y define a la libertad como el pleno ejercicio de aptitudes derivadas de la manifestación de la personalidad, de la propia existencia del ser humano. La propiedad se deriva de la libertad y la libertad se deriva de la vida. Bastiat da un paso adicional y señala que junto al obsequio natural de -la vida, la libertad y la propiedad- viene dado el derecho natural a defender estos atributos de la existencia humana. De ahí emerge el derecho a la vida, la libertad y la propiedad, que es el legítimo derecho a la autodefensa.

Otro enfoque sostiene que la libertad es un derivado de la no violencia, de la ausencia de opresión proveniente de una persona, de un grupo de personas o del aparato represivo del estado. El estado es el más implacable de todos los opresores posibles. Más que fomentar la paz, un monopolio compulsivo coercitivo oprime la libertad de acción de las personas en la sociedad. Por esto, la ausencia de violencia arbitraria debe ser una cualidad esencial de los actos del hombre en una sociedad libre. Los actos de un humano libre son aquellos actos que no agreden ni amenazan con agredir la vida, la libertad y los bienes de los demás. Según este enfoque, cuando los miembros de una sociedad entienden y aplican este principio en su vida social, lo que resulta es una sociedad pacífica y libre.

Tener varios significados para la palabra libertad, no parece favorecer el tratamiento de los alcances de la misma. De algún modo son incompletos. Las nociones consideradas pasan por alto las valoraciones subjetivas que hace cada ser humano al momento de considerar su libertad. ¿cómo se interpreta la conducta concreta de las personas dentro de la sociedad desde la perspectiva de estas concepciones?. ¿Es la libertad una concepción arbitraria?.

Las personas pueden organizarse y concertar acciones para delinquir y aplicar violencia sobre los demás, de modo que cada uno se considere libre de actuar según los lineamientos para la acción allí acordados. Igualmente el accionar de una persona, según lo que él subjetivamente considera su derecho, puede ser percibido por los demás como una agresión, como una opresión. Además, lo que una persona percibe como arbitrario puede no coincidir con la percepción de los demás; la violencia arbitraria e ilegítima aplicada en determinadas circunstancias suele confundirse con violencia legítima para la autodefensa de la vida misma.

Por ejemplo, incluso en sistemas políticos democráticos, es habitual la convalidación social de actos de sometimiento2. Cuando una sociedad coloca un autócrata totalitario al frente de su gobierno, la compulsión y coerción ejercida por ese régimen autocrático no será percibida como arbitraria por esa mayoría. Las restricciones a las libertades individuales, el robo mediante impuestos, la confiscación de la propiedad privada e incluso la persecución y ejecución de disidentes, suele percibirse como aceptable por parte de aquella mayoría. Obviamente, los actos de los miembros de una sociedad constituida para ejercer violencia, más allá si eso se acepta o no, no pueden considerarse actos libres.

Diferentes nociones sobre el significado de la libertad no alcanzan para caracterizar los actos libres en sociedad. El acuerdo para constituir una sociedad violenta, la negación de la legítima autodefensa y la aceptación de la violencia arbitraria no pueden ser rasgos de una sociedad libre. La praxeología, el derecho y la violencia, no permiten caracterizar completamente el estatus de hombre libre. Algo falla en estas ideas sobre la libertad. Son nociones no concluyentes acerca de un aspecto trascendental de la existencia humana. Por ello se requiere plantear una extensión de las mismas.

Parece existir un sustrato fundamental que impulsa los actos libres del ser humano. Si bien la libertad es un requisito indispensable para constituir una sociedad pacífica y próspera, ella surge como derivado de un proceso que atraviesa a toda la vida del hombre: su propia liberación. La gran batalla permanente de cada ser humano es una batalla de liberación. Cada acto de liberación abre nuevas batallas que cada persona tendrá que luchar para seguir siendo libre. Las personas más que buscar deliberadamente la libertad, ellas se liberan permanentemente con sus actos.

Al principio, la liberación es una batalla natural, una confrontación con la naturaleza. El nacimiento es, en sí, un fenómeno de liberación pero a la vez pone al ser vivo en contacto directo con un mundo externo agresivo, con el cual se debe batallar. Las fuerzas naturales son implacables pero los humanos pueden usarlas en su beneficio. El ser humano debe enfrentar y vencer todo aquello que amenaza la vida misma. Cada persona se preserva librando batallas contra enfermedades, contra el hambre, contra inclemencias climáticas y contra predadores que se esconden dentro de la misma sociedad.

El humano es un ser racional que utiliza su mente y la razón como extensiones, como instrumentos para sobreponerse a las amenazas naturales y sociales. La mente y la razón hacen del humano una especie consciente de los alcances de sus actos concertados con los cuales puede acceder a medios suficientes para resolver problemas de supervivencia y superación en su vida. Las liberaciones alcanzadas le permitió llevar la esperanza de vida desde los 30 a los 80 años, en promedio; este resultado representa un gran triunfo de liberación sobre las amenazas y la muerte. El hombre pudo salir de las cuevas y miserias prehumanas, combatir el hambre, las enfermedades y sus propias violencias y soñar con la conquista de un mundo más allá del propio planeta tierra.

La libertad, claro que sí, es un resultado, un producto social. Pero no cualquier producto. La libertad es el derivado de un proceso fundamental en la vida humana, es el resultado del proceso liberador permanente e incesante que emprende cada ser humano. Es un proceso que neutraliza los efectos negativos provenientes de fuentes naturales o humanas. La concertación voluntaria de acciones para liberarse de autócratas tiranos y violentos no es menos permanente e intensa que aquella para liberarse de amenazas naturales. Esta liberación vuelve operativa aquellas leyes praxeológicas que generan satisfacción y prosperidad.

Lo mismo ocurre con el derecho a la libertad y con la ausencia de violencia. La liberación permanente hace posible la libertad y el derecho a la autodefensa, hace posible la manifestación plena de esta faceta de la vida humana; en la misma medida se establece la ausencia de violencia, la ausencia de opresión con cada acto de liberación. Los actos de liberación crean, fomentan y sostienen la vida libre de cada persona.

Si bien la sociedad, la accion concertada, representa una posibiidad para la liberacion humana, también suele ser el caldo de cultivo para instalar en el seno social una tiranía totalitaria que reduce la vida humana a la esclavitud y la explotación. Quien se hace del monopolio de compulsión y coerción, del monopolio de la violencia, tiene todos los elementos para aplicar violencia arbitraria sobre el resto. Las amenazas a la libertad provienen principalmente de la misma acción concertada, desde la misma sociedad, y por ello las batallas praxeológicas de liberación suelen ser permanentes.

En una de estas batallas praxeológicas los humanos han recurrido a la concertación descentralizada, atomizada y autónoma de la acción humana. Se trata de una concertación sin creadores, sin intermediarios, sin monopolios que la imponen. Esta concertación se llama mercado. Mises señala que “...el mercado es un proceso impulsado por individuos que cooperan bajo la división del trabajo…” Pero éste no es cualquier esfuerzo cooperativo sino uno impulsado por las fuerzas del juicio de valor que dirigen las acciones de cada uno de los miembros que cooperan. Si cada persona actúa aplicando voluntariamente su propio juicio entonces el juicio de valor se vuelve una poderosa fuerza interna liberadora. Por esto, el mercado es el único orden económico exitoso: el pleno dominio de la voluntad propia.

¿Qué pasa si las fuerzas de la voluntad propia quedan al servicio de la violencia?. Obviamente, no hay espacio para el cultivo de la violencia en el mercado pues en tal caso no sería liberador sino opresor. En el mercado, cualquier desvío de la paz se corrige autónomamente porque los violentos quedan expuestos y obligados a reajustar sus acciones a los requerimientos de la liberación. El esfuerzo coordinado en el mercado siempre es liberador. El mercado predomina en la sociedad precisamente porque permite obtener mejor alimentación, mejor salud, mejor protección y la mayor prosperidad posible.

En general, la liberación es un proceso impulsado por la voluntad de vivir mejor que expresa cada ser humano. La calidad de vida es el estado de este proceso y la libertad es su subproducto principal. El hombre se vuelve libre cuando se libera de las fuerzas que oprimen su voluntad. Esto le da un carácter fundamental a la liberación.


1 Por esta equivalencia, la propiedad es la plena disposición de aquello obtenido por el ejercicio y aplicación de las aptitudes derivadas de la completa manifestación de la personalidad.
2 Las autocracias totalitarias de china, rusia, nicaragua, venezuela y cuba son claros ejemplos de sistemas totalitarios avalados por ciertas mayorías, que se fundan y constituyen sobre la base de la violencia para dominar minorías internas y, de ser posible, para someter a pueblos pacíficos extranjeros. Hoy tenemos la reciente invasión rusa a Ucrania. El totalitarismo ruso tiene el suficiente apoyo doméstico como para invadir y masacrar a todo un pueblo pacífico y vulnerable como el Ucranano, sin soportar ninguna resistencia interna. Es contradictorio afirmar que actos criminales convalidados mayoritariamente por los miembros de la sociedad rusa son actos de personas libres. Esos actos son actos violentos que destruyen la libertad.
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