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jueves, enero 25, 2024

Finanzas Libertarias

Una de las principales ventajas de vivir en libertad es que cada persona tiene la posibilidad de administrar sus propias finanzas. En una sociedad libre nadie está obligado a ceder, ante la coerción de un tercero, al elegir su camino económico. La sociedad libre se caracteriza por ausencia de coerción. A esto se le llama: respeto al proyecto de vida del prójimo. Esto lo distingue del modelo alternativo de sociedad, el colectivismo, en sus distintas variantes como socialismo, comunismo, estatismo, intervencionismo o totalitarismo, en donde se anulan la libertad y la iniciativa individual. Una sociedad libre es infinitamente superior a una sociedad colectivista; esto pasa, en alguna medida, porque las personas libres toman el control de sus propias finanzas personales.

En una sociedad colectivistas, predominan las finanzas del estado impuestas por la autoridad de gobierno; el gobernante determina un destino ruinoso para cada persona, anulando su protagonismo y libertades. Sólo los hombres de estado y sus socios totalitarios pueden imponer y administrar jugosos proyectos de explotación que los vuelve inmensamente ricos a cuenta del robo y la explotación humana. El colectivista se sirve a sí mismo explotando al otro. Este es el modelo de sociedad hoy impulsado por lo que se llama agenda 2030.

Pero en una sociedad libre siempre se desarrolla el mercado como el mejor sistema para ordenar la acción humana concertada. En el mercado el libertario se sirve a sí mismo sirviendo al otro. Ahí surge espontáneamente la mejor posibilidad para cada miembro de la sociedad; ahí se alcanza la mejor satisfacción de necesidades; ahí se obtiene el mejor resultado de la cooperación social; ahí se genera riqueza y prosperidad permanente; es ahí donde abundan las finanzas personales. En la práctica, ningún otro orden social supera al generado en el mercado. Por eso el mercado resiste todos los embates ideológicos, políticos y filosóficos.

La política, la extracción organizada de recursos ajenos para subsistir y prosperar a expensas de otros, se sostiene con las mieles derivadas del mercado. Sin la fuente de riquezas y prosperidad generadas en el mercado, no existiría ni la política ni los políticos ni los gobernantes. Por esto el político, el gobernante, se ha vuelto un parásito astuto que vive de la extracción de recursos que los demás generan en el mercado. La política es el robo organizado mediante el estado y los políticos/gobernantes son los ladrones de estado. Pero a la larga, el robo sistemático habilitado por el colectivismo estatal destruye las finanzas personales y degrada el desempeño del mercado.

El mercado genera un orden superior donde florecen las finanzas personales y se vuelve atractiva la vida en libertad, donde cada persona crea su propio destino. Cada proyecto de vida libre puede ser interpretado como un gran emprendimiento personal que beneficia tanto al emprendedor como a los demás y termina cuando el emprendedor lo decide o cuando otras circunstancias así lo determinan. Al finalizar el emprendimiento, se liquida todo su activo, se liquida el resto de lo acumulando a lo largo de su vida. El emprendimiento genera, además de beneficios al prójimo, la secuencia de activos que permite sostener los gastos del emprendedor.

En este sentido, un emprendimiento puede ser visto como una secuencia de activos (o capital) que en cada periodo resulta de agregar su rendimiento y descontar el gasto del emprendedor. Por ejemplo suponga que el emprendedor posee un activo original equivalente a 100 que rinde 15% y un gasto de 10 con inflación del 10%. Al final del primer periodo el emprendedor tendrá 115 de activo y 11 de gasto, por lo que el activo resultante será de 115-11=104. En este ejemplo se aprecia que el activo crece porque es elevado en relación al gasto y el rendimiento le gana a la inflación. ¿Bajo esta dinámica, sin otras contingencias, la vida útil del emprendimiento es infinita?. Veremos que no.

Si el activo disminuye desde el principio, puede ocurrir que el emprendimiento siga siendo la única posibilidad para el emprendedor. Por ejemplo si la inflación se desboca en un 60%, el activo al final del primer periodo queda 115-16=99 y el emprendimiento se autoliquida en 4 periodos, porque en ese tiempo se consume todo su capital. Generalmente, los emprendedores no tienen alternativa alguna mientras un proceso inflacionario o híper-inflacionario sin control aniquila los emprendimientos.

Un panorama general puede mostrarse permitiendo cambios en el capital inicial y el gasto inicial del emprendedor. En el siguiente cuadro se computa la duración del emprendimiento para distintos niveles de capital inicial y gasto inicial.

En la tabla1 el capital de partida es 100 y el gasto de partida es 10, el rendimiento del capital es 15% y la inflación del 10%. Se permiten incrementos sucesivos de 5% en capital y 4.5% en gasto; con esto se calculan los periodos correspondientes. Con el capital y el gasto de partida, la duración del emprendimiento es de 13 periodos. Si el capital aumenta un 20% y el gasto un 27% respecto a valores iniciales, entonces el emprendimiento dura 12 periodos; pero si el gasto no aumenta, entonces el emprendimiento dura 17 periodos.

Veamos un caso más real de un emprendedor argentino viviendo en libertad hoy en día. Suponga que el emprendedor dispone de un capital de partida de 7 millones de pesos, un gasto mensual de partida de 400 mil pesos, un emprendimiento que rinde en promedio un 10% mensual y una inflación mensual promedio de 5%.

En la tabla2 se muestra que, con los valores de partida, el capital se agota en 38 meses (unos 3 años); pero si el capital inicial sube un 15% (a $8.050.000), éste se agota en 5 años y medio. Aún más, si el gasto sube un 9% (a $436 mil), el capital nunca se agota (inf) al aumentarlo en o más un 35% (≥$9.450.000), lo cual bien equivale a un plan de retiro. Obviamente, esto puede ocurrir sólo en una situación libertaria de libre mercado. Bajo intervencionismo estatal colectivista, este cómputo libertario carece de significancia.

El resultado de infinitud (inf) se alcanza sólo si el rendimiento del proyecto supera a la tasa de inflación. Siempre que la inflación supera al rendimiento, la duración es finita; mientras que un proceso híper-inflacionario aniquila rápidamente cualquier emprendimiento.

Dado que la inflación crónica y la híper-inflación sólo ocurren por emisión monetaria y sabiendo que quienes emiten dinero falso son los gobernantes, entonces se concluye que los gobiernos son enemigos del emprendedor, los únicos aniquiladores de emprendimientos, el principal obstáculo para generar riqueza en sociedad. Los gobernantes y su colectivismo degradan cualquier sociedad.

En resumen, el mercado da soporte operativo a las finanzas del emprendedor. En general, la competencia permite filtrar emprendimientos productivos y mantener a raya los gastos. Un inversor invertirá sus ahorros en aquellas opciones de mayor rendimiento mientras sus gastos permanecen más o menos estables con precios competitivos. Es así como más y más emprendimientos se vuelven beneficiosos y duraderos. Es así como se genera y acumula riqueza y prosperidad en una sociedad libre.

Los valores de las tablas precedentes se computan mediante un algoritmo, que desarrollé ad hoc, denominado Algoritmo Libertarian. Con este algoritmo se puede computar la duración de cualquier emprendimiento y evaluar el desempeño general del mismo. Los resultados obtenidos con el algoritmo permiten resaltar la potencia de las Finanzas Libertarias.

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sábado, enero 06, 2024

El Creador De La Libertad Humana

La palabra Libertad es multipropósito. Se la suele emplear, a veces, en sentidos opuestos para justificar lo bueno y lo malo. En general expresa una cualidad humana deseable: el humano es libre. Y de aquí nace la confusión porque habilita interpretaciones arbitrarias generando la idea de que el humano es todopoderoso, alguien que puede hacer lo que se propone, ilimitadamente. Pero, en rigor, los actos humanos tienen alcances muy limitados, están acotados por varios frentes. ¿Cuáles son?

Hay dos aspectos complementarios del término: uno natural y otro praxeológico.

Desde la perspectiva natural, lo que le ocurre al humano suele ser liberador. La biología humana configura en sí un fenómeno liberador. Por ejemplo, la concepción es una manera mediante la cual los gametos sexuales escapan a la inexorable extinción que sufren sus contemporáneos. El nacimiento representa la liberación del medio gestante. El entrenamiento y la madurez habilitan la independencia del ceno familiar. Los logros personales y económicos permiten un cierto alivio de las fuerzas de la escasez.

Pero estos eventos son acotadamente liberadores. El humano, como todo lo que existe en nuestro mundo, queda sometido a la tiranía de las leyes naturales. La competencia biológica y las leyes de la física son implacables. Cualquier ser vivo debe superar todos los obstáculos biológicos para sobrevivir. Nadie puede violar la gravedad o las leyes fisicoquímicas. Las restricciones biológicas, físicas o bioquímicas son permanentes e inevitables. Ningún humano las puede saltar.

Esta liberación natural acotada se complementa con la liberación praxeológica, aquella derivada de la acción humana concertada. Las leyes praxoelógicas surgen y operan en el momento de la cooperación, al concertar actos humanos. Hay dos maneras posibles de concertar actos humanos: el modo espontáneo y el modo coercitivo. Ambos son voluntarios porque la voluntad atraviesa cualquier acto humano. El modo espontáneo se caracteriza por ausencia de coerción, es el voluntariamente más productivo y el único éticamente justificable. Cualquier tipo de coerción es injustificable.

Ludwig von Mises sostiene que “…para ser exitoso, el humano debe ajustar su conducta a las reglas praxeológicas…” de lo contrario queda condenado a los efectos de la injusticia y empobrecimiento permanente. La violencia y la coerción son enemigos de la prosperidad. Un orden prospero siempre es pacífico, no violento y espontáneo. Un ejemplo lo es el capitalismo, el libre mercado, en donde resaltan con claridad los beneficios de observar las leyes praxeológicas.

Dos leyes praxeológicas sobresalientes son la ley de la división del trabajo y la ética de la propiedad privada. La ley de la división del trabajo dice que es más productivo cooperar que no cooperar y que la cooperación espontánea supera a la coercitiva. La ética de la propiedad privada sostiene que la única ética justificable en sociedad es la ética de la propiedad privada, el estricto dominio propio sobre lo que se posee. Respetando estas dos leyes, junto a algunos aspectos que hacen a la paz en sociedad, es posible constituir civilizaciones prósperas, justas y duraderas.

Las leyes praxeológicas dan sentido social a la libertad. El humano se libera observando estas leyes porque la cooperación espontánea y pacífica lo vuelve más productivo y justo. El hombre actuando bajo estas leyes de cooperación se puede plantear desafíos impensados por generaciones pasadas y gestar nuevas generaciones de humanos preparados para enfrentar los nuevos retos para vivir mejor y prolongar su existencia. Estas leyes son la fuente fundamental de la liberación humana.

Si se compara la vida humana en las cavernas con las condiciones de vida actual, uno puede dimensionar la significancia e implicancia del invento del capitalismo, del libre mercado, que es pura praxeología en acción. En los últimos 200 años -gracias a este invento- el humano duplicó su longevidad, multiplicó por miles su capacidad productiva y su calidad de vida, dominó su propia inteligencia y colonizó el espacio exterior adyacente a la tierra. Algo que hace dos siglos nadie se lo imaginaba. El capitalismo, el libre mercado, hizo libre al ser humano. El libre mercado, el respeto irrestricto de las leyes praxeológicas, es el creador de la libertad humana.

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