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domingo, noviembre 16, 2025

La Información en el Mercado

En el proceso de mercado, en la acción humana concertada mediante división del trabajo bajo propiedad privada de medios de producción, la información relevante se genera, distribuye y utiliza en forma completamente localizada. Esto puede no ocurrir en otras áreas estudiadas por la praxeología como en la guerra, la diplomacia, la inteligencia, la política, las votaciones, los juegos y la ética, donde la información podría estar parcialmente centralizada. Los actos en el proceso de mercado son impulsados y dirigidos por información y liderazgos espacial y temporalmente localizados, de modo que el mismo proceso local va generando aquella información que la acción humana requiere y finalmente utiliza. ¿Cuáles son esos actos y quienes los ejecutan? ¿Por qué la centralización no funciona?.

Se sabe que el fenómeno económico no es algo derivado del comando y control sino una manifestación de acción humana concertada bajo ausencia de coerción. Se trata de un fenómeno complejo a tal punto que su único orden exitoso es el espontáneo. Espontáneo quiere decir que es la localidad, no la centralidad, lo que ordena la acción en forma tal que cada persona se especializa en generar, interpretar y utilizar información sobre el contexto inmediato que la rodea; todo lo contrario a lo que ocurre en un esquema centralizado.

La economía, la ciencia económica, estudia el proceso de mercado, su origen y efectos en la acción humana; estudia el proceso descentralizado y espontáneo del mercado. La necesidad de estudiar la centralización surge cuando el gobierno irrumpe en la escena social aplicando compulsión y coerción sobre la acción humana; la concepción marxista (siempre errónea) de la economía, les hace creer a los burócratas del gobierno que la información centralizada es un insumo vital en los desafíos de cooperación social.

¿Qué tipo de información pretenden utilizar los gobernantes?

Los gobernantes requieren información producida en el mercado, la cual utilizan como materia prima al aplicar dosis de violencia precisa sobre el proceso de cooperación social, mientras intentan maximizar la confiscación de recursos privados. En un esquema intervencionista, ellos buscan controlar precios, producción, comercio y asignación de recursos con el único objetivo de maximizar la porción de riqueza extraíble del sector productivo. Toda excusa, cualquier política, vale a la hora de aplicar su estrategia extractiva con el auxilio operativo del aparato compulsivo coercitivo del estado.

El aparato del estado siempre necesita información sobre el proceso de mercado. Pero el mercado sólo puede ofrecer información obsoleta a los gobernantes, porque esa información demandada por ellos no existe. Esta desconexión operativa, entre la información que puede ofrecer el proceso de mercado y los requerimientos del gobierno, es un obstáculo infranqueable para todo intervencionista que intenta dirigir una sociedad de mercado mediante el comando y control marxiano.

La acción humana y los precios se determinan simultáneamente en el mercado. La cooperación espontánea genera su propia información sobre la marcha: los precios indican a los humanos qué actos ejecutar y la acción concertada indica a los precios qué valores tomar. El sistema de mercado genera información spot. Por eso el gobernante, en todos sus desafíos intervencionistas, se alimenta de información perimida, obsoleta, que hace naufragar sus pretensiones de controlar el mercado. Y como no lo puede controlar, entonces lo intenta eliminar, desafío en el cual también ha fracasado miserablemente.

¿Qué tipo de información produce e insume el mercado?

La lógica del mercado es diametralmente opuesta a la lógica del gobierno. Las personas que cooperan (espontáneamente) en el mercado no requieren de datos agregados o centralizados, no requieren de una clase de conocimiento perfecto para guiar sus actos. En primer lugar, tal información no existe; en segundo lugar, si tal información existiera, jamás podría alcanzar a cada persona por igual; y tercero, si cada persona dispusiera de la misma información, tal información jamás sería interpretada o utilizada de la misma manera porque las personas son distintas entre sí. La información en el mercado siempre es heterogénea y dispar.

Dentro del mercado, los actos humanos para producir e intercambiar y las propias tasas de intercambio cambian todo el tiempo. Es como un maremagma de ajustes permanente. Y, aunque suene paradójico, estos cambios son la última fuente de satisfacción, acumulación y prosperidad. La insaciabilidad1 y creatividad2 humana impulsan los permanentes ajustes y desajustes en ofertas y demandas de bienes dentro de la sociedad. Es el reino del desequilibrio y la agitación permanente lo que impulsa la acción humana y el proceso de determinación de los precios dentro del mercado.

Apenas se determina un precio para un determinado bien, automáticamente aparece o un exceso de oferta o un exceso de demanda para ese bien. Exceso que al final se dirime como un duelo entre los últimos contendientes de una batalla: un duelo marginal.

Si surge un exceso de oferta entonces el precio tendrá que bajar porque al precio vigente ya se compró todo lo que los compradores estaban dispuestos a comprar a ese precio. La única manera de que entren nuevos compradores es bajando el precio. La pregunta es ¿hasta dónde bajará el precio para alcanzar uno nuevo? A medida que el precio baja hay ventas o vendedores que salen y compras o compradores que entran. El nuevo precio se alcanzará cuando el valor del último vendedor que se abstiene de vender (o del primer vendedor que no deja de vender) coincide con el valor del último comprador que compra (o primer comprador que se abstiene de comprar).

Si surge un exceso de demanda entonces el precio tendrá que subir porque al precio vigente ya se vendió todo lo que los vendedores estaban dispuestos a vender a ese precio. La única manera de que entren nuevos vendedores es subiendo el precio. La pregunta es ¿hasta dónde subirá el precio para alcanzar uno nuevo? A medida que el precio sube hay ventas o vendedores que entran y compras o compradores que salen. El nuevo precio se alcanzará cuando el valor del último vendedor que vende (o del primer vendedor que se abstiene de vender) coincide con el valor del último comprador que se abstiene de comprar (o del primer comprador que no deja de comprar).

Mises sostiene que la generalización e intensificación de la producción y los intercambios indirectos (usando moneda) en un sistema de cooperación espontánea, permite construir el mercado paso a paso a medida que evoluciona la división del trabajo bajo propiedad privada estricta. Cuando este proceso de cooperación se consolida, el sistema de información que emerge de la misma cooperación queda determinado por las reglas de exceso de oferta y exceso de demanda anteriormente mencionadas.

El ciclo de determinación de precios / acción se repite indefinidamente para todo lo que se produce e intercambia dentro del sistema de cooperación del mercado. Ningún precio, ningún acto, puede escapar a esta dinámica interminable. Y si la información es disipación, pues es así cómo ocurre la disipación en el mercado: los precios determinan la acción concertada y la acción concertada determina los precios. La insaciabilidad y creatividad inician nuevas ofertas y demandas, nuevos requerimientos, lo cual rompe eventuales equilibrios previos, impulsando así nuevas rondas de determinación de precios / acción, lo cual reinicia nuevas rondas de insaciabilidad / creatividad para reiniciar un nuevo ciclo.

La información se crea y se usa inmediatamente dentro del mercado. Esta información emerge dentro del mercado. Y, como queda claro, esto no tiene absolutamente nada que ver con sistemas de información termodinámicos de la naturaleza, ni con sistemas centralizados de información para el comando y control. La información del mercado no es información termodinámica ni información controlada. Para la ciencia económica no existen equilibrios termodinámicos tal como existen en la física. Los modelos de equilibrio natural son de convergencia estable de la información. Esto no se puede extender al estudio del mercado, porque no es así cómo opera La Información en el Mercado.


1La expresión “insaciabilidad” se utiliza para resumir la idea de necesidades humanas ilimitadas bajo un contexto de escasez.
2La palabra “creatividad” se utiliza para comprender todo lo referente a la inventiva, iniciativa, imaginación, inteligencia, decisión, voluntad y coraje de los seres humanos. El humano utiliza esto en sus desafíos de cooperación social.

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jueves, agosto 14, 2025

La Quimera de la Economía Matemática

Los recurrentes intentos de matematizar la economía están condenados a un fracaso miserable. Matematizar algo no matematizable no puede ser exitoso. El lenguaje de las matemáticas es muy fértil en la escritura de las ciencias naturales pero es estéril en las ciencias de la acción humana; no sirve para escribir, ni mucho menos producir, leyes y teoremas económicos. Ignorando este principio metateórico, los académicos siguen escribiendo artículos de economía en lenguaje matemático y, lo que es peor aún, continúan enseñando economía a sus estudiantes como si se tratara de una ciencia exacta.

Ludwig von Mises demostró —en su obra principal, Human Action, Chapter XVI.4, (347-354)— la esterilidad y falsedad de los supuestos e inferencias del enfoque matemático: es gimnasia intelectual estéril y dañina, dijo. Mises identifica tres grupos distintos en el desarrollo conceptual de la economía matemática: los empiristas (estadísticos), los relativistas (truequistas) y los mecanicistas (newtonianos).

Empiristas

Los empiristas intentan reducir la economía a una ciencia empírica cuantitativa. Se sabe que no existe tal cosa llamada “economía cuantitativa” porque lo único cuantitativo de la economía son datos históricos. Los empiristas pretenden obtener conocimiento económico mediante recolección, análisis y modelación de datos históricos; suponen que las leyes y teoremas económicos se pueden inferir de la experiencia histórica. Pero la experiencia histórica es la experiencia de un fenómeno complejo, desde donde no es posible inferir fuentes de cambio, desde donde no es posible confirmar cadenas de causalidad. Por ejemplo, las estadísticas de precios o de comercio son historia económica; esos datos de historia económica no sirven para inferir relaciones fijas entre precios y cantidades porque no provienen de una historia experimental controlada.

Además, en economía no existen las relaciones constantes. La noción ceteris paribus entre precio, oferta y demanda es una noción a priori, no verificable experimentalmente. En la operación del mercado no existe el ceteris paribus. El ceteris paribus es un dispositivo mental a priori usado para entender el proceso de mercado. El mercado es operado por personas guiadas por valoraciones subjetivas, cuyo comportamiento es siempre indeterminado en el sentido de que no existe hasta que ellas actúan. Incluso, ante los mismo cambios externos, las personas exhiben conductas dispares y completamente distintas unas de otras; no hay dos personas iguales, ni actos equivalentes ni valoraciones comparables. Los economistas cuantitativos ignoran estas verdades.

Pero hay algo mucho más grave con este enfoque. Los economistas cuantitativos quedan flagrantemente atrapados en su propia contradicción: sus propios modelos son a priori, preceden a los datos económicos que ellos modelan porque la deliberación precede a la formulación, con lo cual su ciencia ya no es empírica sino esencialmente a priori. Sus modelos econométricos y series de tiempo, vienen del campo de la estadística y la probabilidad; si ellos descubrieran alguna ley, esas serían leyes estadísticas o probabilísticas y no leyes económicas. Claramente, los fenómenos económicos no son fenómenos emergentes estadísticos o probabilísticos; el fenómeno económico es cooperación social en el mercado, es el proceso de mercado. Este último argumento decreta la sentencia de muerte para el fallido enfoque de economía cuantitativa.

Relativistas

Mises sostiene que un segundo grupo de economistas, los relativistas, intentan desarrollar su economía matemática mediante la relación entre precios y costos. Pretenden describir los problemas catalácticos formulando ecuaciones y dibujando curvas de precios y costos relativos ignorando el proceso de mercado con dinero. En su intento, niegan el hecho praxeológico más evidente que es la operación del mercado y el uso del dinero en el cálculo económico. Sin dinero no hay cálculo económico posible; en buena parte el éxito del mercado, como proceso de cooperación social, se debe al cálculo monetario.

Se sabe que en todo intercambio siempre se valora más el bien que se recibe del que se entrega a cambio; se sabe que las personas que intercambian discrepan en la valoración de los bienes intercambiados; y se sabe que un emprendedor produce un bien sólo si el valor de sus ventas supera al valor que le asigna a los insumos de producción. Estos son teoremas de la praxeología. Pero sin moneda ni precios monetarios, tanto los intercambios como los emprendimientos tienen un alcance muy limitado.

Un emprendedor no podrá hacer sus cuentas si no hay un mercado donde se determinen precios monetarios. Así lo dice Mises: “…si no hay intercambio indirecto y si ningún medio de cambio es de uso común, el emprendedor tendrá éxito, es decir podrá anticipar correctamente el estado futuro del mercado, sólo si tiene un intelecto sobrehumano. Él debería tener a mano todas las tasas de cambio determinadas en el mercado de trueque de tal manera como para asignar precisamente en sus deliberaciones el correspondiente lugar a cada bien de acuerdo a estas tasas.”

Hay un problema adicional con este enfoque. Los relativistas, en su empeño matematizador, sugieren hacer las cuentas en base a un pack de precios y costos incomparables: precios y costos en especies. Los precios del trueque son listas de cantidades de bienes contra las cuales un vendedor está dispuesto a intercambiar una oferta de un bien; y los costos hacen referencias a cantidades complejas de bienes insumidos en la producción del bien. De ser posible obtenerlos, estos precios y costos son no comparables entre sí por lo que no sirven para hacer cálculo económico.

Entonces, para poder usar precios y costos en especies, los relativistas se ven obligados a expresarlos en término de un único bien que haga de medio de pago común, emulando así aquello que hacen los precios monetarios en el mercado. Pero como no hay un mercado donde se determinan estos precios con medio de pago común, entonces la teoría de los relativistas se desploma por sus inevitables contradicciones.

En un acto desesperado por rescatar su fallido enfoque del desastre inminente, los relativistas proponen el aún más desastroso absurdo de realizar cuentas económicas en términos de unidades de utilidad. Llaman a esta estrategia como “análisis de utilidad”. El hecho es que nadie conoce esta utilidad, nadie puede obtener, observar, medir o registrar esta utilidad. Incluso a los fines de este enfoque, esta utilidad carece de significado epistemológico y nada dice acerca del fenómeno cataláctico del proceso de mercado estudiado en la ciencia económica.

Mecanicistas

La característica principal de este grupo es que ellos abordan el tratamiento epistemológico de los problemas catalácticos ignorando el proceso de mercado. Ellos pretenden construir la teoría económica de acuerdo a los principios de la mecánica clásica de la física. La mecánica es la parte de la física que estudia el movimiento de los objetos. Pero en la economía no hay absolutamente nada similar al movimiento estudiado por la física. La ciencia económica es pura acción humana, es conducta intencional de los humanos.

En la naturaleza todo se mueve, todo cambia. De allí la necesidad de estudiar el movimiento, el cambio en los fenómenos naturales. Se observan los cambios a nivel marginal y se formalizan mediante ecuaciones diferenciales y curvas que describen y explican esos cambios. A partir de ciertas condiciones iniciales, la resolución de estos modelos permite derivar funciones de comportamiento y predecir la evolución de los fenómenos físicos.

Un ejemplo claro es la tercera ley de Newton: F=ma=mr̈ (fuerza F igual a masa m por aceleración a, donde es la derivada segunda de la posición respecto al tiempo). Esta es una ecuación diferencial de segundo orden que caracteriza el ritmo del cambio de un sistema clásico (en un espacio euclideo) cuya resolución permite determinar las trayectorias (posición y velocidad) de los objetos a lo largo del tiempo. En general, cualquier mecánica en la física (clásica, estadística, relativista, cuántica) formula sus respectivas ecuaciones de movimiento como ecuaciones diferenciales.

Los economistas mecanicistas intentan formular ecuaciones de movimiento, similares, para la economía. Pero, como ya se dijo, en economía no existen problemas de movimiento como los de la física.

En la naturaleza, la formalización matemática es posible porque existen relaciones fijas entre elementos o atributos del fenómeno. Por ejemplo, en su tercera ley, Newton descubre y describe una relación fija, mediada por la masa, entre la fuerza y la aceleración de los cuerpos que se mueven en el vacío, de modo que a mayor masa menor será el efecto de una fuerza sobre el desplazamiento del objeto. La formalización matemática de esta regularidad describe y explica este fenómeno.

En acción humana, en economía en particular, no existen tales relaciones fijas entre elementos o atributos del fenómeno, por lo que cualquier ecuación de movimiento es teóricamente estéril. El objeto de estudio de la economía es el proceso de mercado. Los mecanicistas ignoran el proceso de mercado. La fuente de esta diferencia entre la naturaleza y la acción humana está muy bien explicada por Mises.

Los físicos observan regularidad de los cambios en los elementos o atributos del sistema mientras ellos desconocen las fuerzas última que los impulsan. Por ejemplo, se puede describir la electricidad mientras se desconoce lo que es. La concatenación regular observable se expresa mediante ecuaciones diferenciales que permitirán determinar la evolución del estado del sistema.

En praxeología ocurre exactamente lo contrario. El hecho inicial es que las personas buscan intencionalmente los cambios. Esta es la causa última que los impulsa. Este es el primer conocimiento a priori de la economía. A partir de este principio, se deducen las consecuencias lógicas y los ajustes de la acción humana para que esos cambios ocurran. Así se obtienen las leyes, la regularidad, en la praxeología y en economía. Esta regularidad es a priori y no derivada de la experiencia. Los procesos de cambio y ajustes así obtenidos se llaman procesos praxeológicos que, para el caso de la economía, son los procesos de mercado.

Conclusión

Claro que las ecuaciones de la mecánica tienen implicaciones prácticas significativas. Toda la civilización moderna se basa en los desarrollos matemáticos de la física. Y las nuevas civilizaciones lo seguirán haciendo. Pero esto no quiere decir que la economía se vuelve una ciencia exacta. Los actos humanos ocurren en la naturaleza y el ser humano siempre busca aprovechar a su beneficio todo aquello que la naturaleza ofrece; al hacer esto, el humano queda obligado a estudiar y entender las leyes de la naturaleza que son precisamente formuladas en el lenguaje matemático de los físicos.

Las ecuaciones diferenciales para describir equilibrios, junto a sus variantes dinámicas que incorporan parámetros temporales, no tienen ninguna significancia epistemológica para la economía. Los modelos matemáticos son estériles porque ignoran el proceso de mercado. Más aun, el proceso de mercado es estrictamente no matematizable porque las implicancias inevitables que las valoraciones subjetivas tienen sobre la acción humana impiden la emergencia de regularidades praxeológicas con relaciones fijas. Además, el proceso de mercado es el objeto de estudio de la economía, lo cual declara la defunción definitiva para toda la economía matemática.

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miércoles, abril 30, 2025

Desmantelamiento del Estado

El 28 de Abril, 2025, el Presidente Argentino, Dr. Javier Milei, condecoró con la Medalla Orden de Mayo al Mérito al economista español Dr. Jesús Huerta de Soto. En el marco de este acto, el Profesor Huerta de Soto realizó una excelente presentación sobre AnarcoCapitalismo, entendido este como "la representación más pura del orden espontáneo del mercado en el que todos los servicios --incluyendo la definición del derecho, justicia y orden público-- son proporcionados a través de un proceso exclusivamente voluntario de cooperación social." El AnarcoCapitalismo será la única solución a la estatolatría, sabiendo que esta última es la principal amenaza a la civilización humana. Por esto, el principal desafío de los libertarios, presentes y futuros, es y será el definitivo desmantelamiento del estado.

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viernes, diciembre 13, 2024

Fronteras de la Praxeología

-note in progress-

Se dice que algo se encuentra en la frontera cuando pertenece al interreino entre dos mundos. Cualquier pasito hacia uno de ellos te saca del otro. Pues eso mismo ocurre con la praxeología; sus fronteras están bien definidas en el sentido en que sus enunciados y métodos no son compartidos por varias ciencias. La construcción de la praxeología tiene método propio. La única intersección vive en el reino de la lógica.

La praxeología es una ciencia estrictamente lógica. Aunque ninguna ciencia puede ser ilógica, el rasgo lógico de la praxeología se destaca porque la totalidad de sus enunciados se derivan como consecuencias lógicas de hipótesis precedentes. La praxeología tiene una primera hipótesis, que es el axioma de la acción: "el humano actúa." Tal hipótesis es sintética a priori, por lo que es una verdad universal. El análisis y la síntesis aplicada sobre este axioma sólo genera verdades universales para la praxeología. Pero, qué es la praxeología.?

Ludwig von Mises definió a la praxeología como la teoría de la acción humana es decir la ciencia que estudia los actos humanos. El mismo Mises define al acto humano como la conducta intencional de la persona. Todo movimiento humano sin propósito, sin intención, no es un acto humano sino la mera respuesta instintiva o refleja inducida por músculos y nervios del cuerpo en el mismo sentido a cómo reacciona una sustancia ante un reactivo o a cómo se comporta una bestia ante un evento externo de la naturaleza.

No hay acto humano sin intención, sin propósito. Esto le imprime a la praxeología un carácter especial, porque la intención, el propósito, una construcción imaginaria de la mente humana, no aparecen en ningún estudio de la naturaleza. Por esto, la praxeología no puede ser una ciencia natural; los actos humanos no pueden estudiarse con sus mismos métodos.

La praxeología tampoco es una ciencia exacta ni estadística. La intención, el propósito, nunca revela sus determinantes concretos o medibles; sólo sabemos que los eventos internos de la mente le transmiten estructura lógica a todo acto humano. No se sabe en rigor de qué manera se combinan la razón, la emoción y la voluntad al determinar dicha acción. Así, las causas últimas naturales en este reino son no observables y no medibles, por lo que mucho menos son modelables o muestreables.

La modelación matemático-estadística, en cualquier rama de la ciencia, exige relaciones fijas en la estructura y la dinámica del fenómeno que se estudia, cosa que jamás ocurre en el mundo de la mente. La praxeología estudia aquella estructura lógica de la mente que se vincula y determina el acto humano. La praxeología es una ciencia lógica que empieza en la intención del acto y termina en la intrincada red de consecuencias necesarias que ello implica.

Inobservancia e inmedibilidad de causas últimas levantan una barrera insuperable al empleo de la matemática, de la estadística y del experimento como instrumentos para elaborar teoría en la acción humana. Por ello la praxeología no es una ciencia causalística tradicional sino teleológica, con la intención, el propósito, como la causa última que mueve al humano. El humano actúa persiguiendo metas, objetivos, siendo este el único elemento relevante en el estudio formal de la acción humana. La praxeología no aborda el estudio de los eventos neurológicos, fisiológicos, físicos o naturales que ocurren en la mente humana mientras el humano actúa.

La praxeología es una ciencia social. Por ello se debe entender muy bien el significado de la palabra sociedad. La sociedad no es un ente, no es algo que emerge en la naturaleza, algo que adquiere autonomía propia mediante nuevas características naturales que derivan de su consolidación, como sería por ejemplo las nuevas propiedades químicas que surgen en las moléculas que se forman por la union electromagnética de sus componentes. Mises sostiene que la sociedad es sólo cooperación, es acción humana concertada.

La sociedad es sólo cooperación, son actos humanos concertados entre las personas que concuerdan hacerlo. Cuando esa concordancia se da en la producción e intercambio de bienes, tangibles o no tangibles, con el propósito de aliviar insatisfacciones más sentidas, entramos en el terreno de la economía cuyo objeto de estudio es el proceso de mercado.

Dado que la praxeología es una ciencia lógica, se puede pensar como que está muy relacionada con la matemática. Pero no es así. La economía, por ejemplo, la rama desarrollada de la praxeología, sólo utiliza aritmética elemental (adición, sustracción, multiplicación y división) para hacer cálculo económico. No existe ningún otro punto de contacto. Pero la praxeología, como cualquier otra ciencia, no puede contradecir a las matemáticas. Es aquí donde se vuelve relevante la frontera. Cuando dos ramas de una ciencia se tocan es porque tienen zonas de frontera.

La frontera puede ser difusa, pero existe. Por ejemplo, considere el caso de un mundo con sólo dos personas. Aquí, la matemática nos dice que hay un umbral de relaciones posibles de cooperación que estas personas pueden entablar. Cualquiera arreglo de cooperación que ellas elijan, estará limitado por este umbral: el arreglo será uno de 16 arreglos posibles, 24=16. Uno se pregunta de dónde sale ese valor.? La matemática nos dice que un conjunto A de dos elementos tiene un cardinal finito de |A|=2, y en este conjunto se pueden definir sólo 2|A|2=16 relaciones posibles. Un esquema puede ayudar a entender esto:
En este esquema, la primera1 opción es sólo recolección de modo que no hay división del trabajo, en la segunda la persona 1 divide sus tareas y la 2 no, en la tercera la persona 2 divide sus tareas y la 1 no, en la cuarta la persona 1 divide tareas e intercambia con la persona 2 que no divide tareas, en la quinta la persona 2 divide tareas e intercambia con la 1 que no divide tareas, en la sexta ambas dividen tareas pero no intercambian, y así sucesivamente hasta llegar a la opción 16 en la cual ambas producen e intercambian y usan lo que producen.

Obviamente, la cuenta para llegar a 16 no tiene nada que ver con la praxeología. Ninguna persona necesita ser conscientes de este límite, ni mucho menos tal límite escribe leyes praxeológicas que rigen la elección. La opción de cooperación que las personas eligen no depende de la cuenta matemática sino de cuentas praxeológicas subjetivas que hacen en su permanente desafío por aliviar insatisfacciones. Una ley praxeológica dice que siempre es mejor para ambas personas acordar, dividir el trabajo e intercambiar que optar por la situación de autarquía. La matemática nos dice que sólo se podrá elegir una opción de las 16 posibles y la conducta del humano, por más subjetiva que sea, no podrá violar esta regla.

La praxeología no permite predecir qué opción elegirán las personas, pero la ley de división del trabajo nos dice que a las personas les conviene dividir el trajo y especializarse en aquello en lo que ellas son mas productivas y luego intercambiar para así aliviar un poco más sus estados de insatisfacción. Obviamente, las personas tampoco suelen conocer los detalles de esta regla aunque ella opera inexorablemente porque forma parte de la estructura lógica de la mente humana; los humanos reconocen esto a tal punto que las personas toman conciencia de que tendrán que ajustar su conducta social a la misma si pretenden mejorar su condición miserable que les impone la naturaleza.

La regla matemática puede ayudar a dimensionar el potencial de riqueza oculta en la cooperación social. Por ejemplo, si el mundo tiene 3 personas en lugar de 2, el total de relaciones posibles asciende a 29=512. Y si se tienen 10 personas, ese total de relaciones posibles asciende a 2100, un número de orden 1030 o sea un 1 seguido de 30 ceros. Es decir que la vida social del ser humano dispone de una abrumadora explosión exponencial para cooperar por el sólo hecho de acordar, dividir sus tareas y comerciar entre ellos. Esto puede dar un indicio del éxito de la civilización humana cuando se generan las condiciones para una sana y espontánea concertación de los actos humanos: las opciones son inagotables.

El hecho tan común de hoy en día de comprar un teléfono celular da cuenta de la importancia de semejante abrumadora cantidad de opciones. De repente, la persona que compró el celular se relaciona implícitamente con millones y millones de otras personas: los mineros que obtienen los minerales, los teóricos que generan conocimientos, los que producen componentes, los ensambladores, los transportistas, los comerciantes, los que permiten obtener ingresos para gastar, los que facilitan liquidez, los que facilitan el acceso minorista y finalmente los vendedores del celular.

Tal posibilidad no se habría expresado sin esa manifestación que vive entre billones de billones de billones de billones de billones de relaciones posibles a ocurrir. Cualquier obstáculo, cualquier impedimento, sobre el dominio de las relaciones entre las personas, cualquier coerción que proviene del gobierno o de quién sea, pudo significar la diferencia entre comprar y no comprar el aparato, entre realizar o no esa transacción, entre aliviar o no las insatisfacciones de millones de involucrados. Pero el hecho de existir tantas posibilidades no es lo que aumenta las chances de una mejor manifestación. Aquí aparece la relevancia del mercado.

El hecho de tener tantas posibilidades no es la fuente de riqueza en sí. Lo que verdaderamente importa es la acción humana que las aprovechan. No es lo mismo cooperar bajo el yugo violento de un dictador que hacerlo bajo los cánones de la libertad y la no violencia. En ambos casos las posibilidades son las mismas pero lo que socialmente se expresa suelen ser opciones completamente distintas. De nada serviría que todos produzcan e intercambien si esa es una opción coercitiva, porque esa no será lo mejor para las personas involucradas. La coerción siempre te aleja de lo mejor. Lo importante de la cooperación es que ella habilita posibilidades desde donde se puede elegir libremente, lo cual no quiere decir que esas nuevas posibilidades sean mejores.

El único medio que garantiza la manifestación del potencial de riqueza en la vida social del hombre es el mercado. El mercado es el mejor proceso de concertación inventado por los humanos. Es lo que permite que cualquier relación se exprese. La estructura lógica de la mente hace que cada humano elija su mejor opción de cooperación en su desafío por satisfacción. De todas las configuraciones de cooperación posibles, el mercado permite a los hombres elegir espontáneamente la mejor de ellas. No es que en el mercado surgen funcionales optimizantes que engullen y eligen funciones sociales enteras, sino que mientras cada persona elige lo mejor para ella también elige, en el mismo acto, lo mejor para los demás. El proceso de mercado hace ese milagro, posible.


(1)Notar que hay cuatro opciones de autarquía (1, 2, 3 y 6), pero la primera opción también contempla la posibilidad en la cual se intercambia lo que se recolecta, lo cual se asemeja a una división primitiva de tareas que a los efectos prácticos se puede considerar como una situación de autarquía.
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domingo, julio 28, 2024

The Praxeological Character of Socialism

Human Action, p. 696-698. Ludwig von Mises.

The essential mark of socialism is that one will alone acts. It is immaterial whose will it is. The director may be an anointed king or a dictator, ruling by virtue of his charisma, he may be a Fuhrer or a board of Fuhrers appointed by the vote of the people. The main thing is that the employment of all factors of production is directed by one agency only. One will alone chooses, decides, directs, acts, gives orders. All the rest simply obey orders and instructions. Organization and a planned order are substituted for the “anarchy” [p. 696] of production and for various people’s initiative. Social cooperation under the division of labor is safeguarded by a system of hegemonic bonds in which a director peremptorily calls upon the obedience of all his wards.

In terming the director society (as the Marxians do), state (with a capital S), government, or authority, people tend to forget that the director is always a human being, not an abstract notion or a mythical collective entity. We may admit that the director or the board of directors are people of superior ability, wise and full of good intentions. But it would be nothing short of idiocy to assume that they are omniscient and infallible.

In a praxeological analysis of the problems of socialism, we are not concerned with the moral and ethical character of the director. Neither do we discuss his value judgments and his choice of ultimate ends. What we are dealing with is merely the question of whether any mortal man, equipped with the logical structure of the human mind, can be equal to the tasks incumbent upon a director of a socialist society.

We assume that the director has at his disposal all the technological knowledge of his age. Moreover, he has a complete inventory of all the material factors of production available and a roster enumerating all manpower employable. In these respects the crowd of experts and specialists which he assembles in his offices provide him with perfect information and answer correctly all questions he may ask them. Their voluminous reports accumulate in huge piles on his desk. But now he must act. He must choose among an infinite variety of projects in such a way that no want which he himself considers more urgent remains unsatisfied because the factors of production required for its satisfaction are employed for the satisfaction of wants which he considers less urgent.

It is important to realize that this problem has nothing at all to do with the valuation of the ultimate ends. It refers only to the means by the employment of which the ultimate ends chosen are to be attained. We assume that the director has made up his mind with regard to the valuation of ultimate ends. We do not question his decision. Neither do we raise the question of whether the people, the wards, approve or disapprove of their director’s decisions. We may assume for the sake of argument, that a mysterious power makes everyone agree with one another and with the director in the valuation of ultimate ends. [p. 697]

Our problem, the crucial and only problem of socialism, is a purely economic problem, and as such refers merely to means and not to ultimate ends. [p. 698]

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martes, julio 23, 2024

Inferioridad Social del Colectivismo

El colectivismo humano (y todas sus variantes totalitarias) resulta ser un orden social completamente deficiente. Una sociedad con economía de mercado es infinitamente superior en sus prestaciones sociales respecto a aquella con economía colectivista. Todas las prestaciones económicas bajo condiciones de libre mercado son siempre positivas mientras que bajo el colectivismo casi todas son nulas. De aquí surge esta relación de infinitud. Para entender la idea, uno debe entender la noción de sociedad.

En la filosofía colectivista se niega la preponderancia de las partes y se pone al todo como precondición de existencia; una visión claramente miope y contradictoria que, particularmente, los colectivistas emplean para rechazar la importancia del individuo en la sociedad. Pero este enfoque se desmorona inmediatamente porque se tiene la plena certeza de que cualquier colectivo social sólo es como una clase particular de acción humana: la acción individual concertada entre personas.

En el contexto social, von Mises supera al mantra colectivista exponiendo el significado preciso de sociedad. La sociedad no es un ente, ni un contrato, ni un lugar; "la sociedad es, últimamente1, acción humana concertada, es cooperación." Es más, no cualquier cooperación es conveniente. Una sociedad colectivista es hegemonía pura, es un orden totalitario, coercitivo, violento y autista, donde siempre se impone la voluntad de alguien --un director, un jefe, un dictador, un monarca, un comité o los gobernantes-- sobre la voluntad del resto de los miembros. Una sociedad libre resulta superior ya que se caracteriza por ausencia de coerción, individualismo distribuido, iniciativa individual y autorrealización.

La versión extrema colectivista es el imaginario comunista/socialista, donde no hay propiedad privada, no hay dinero, no hay precios y el autismo económico es completo; es ausencia de mercado e intercambio interpersonal, es el reino del comando/control donde la división del trabajo y la concertación de la acción humana es coercitiva. Es el estado imponiendo todo. Es pérdida completa de libertades individuales. Es servidumbre voluntaria en su plena manifestación. El mercado es infinitamente superior porque es lo opuesto al colectivismo extremo.

El intervencionismo --abolir u obstaculizar el mercado-- es socialmente dañino porque destruye la generación, el uso y flujo de información en la sociedad, distorsiona o destruye el sistema de precios y degenera la división del trabajo y su concertación de actos humanos. El intervencionismo --el colectivismo gradual-- es la muerte lenta de las sociedades. Abolir u obstaculizar el mercado es equivalente a destruir riquezas, destruir prosperidad, es postergar la evolución humana e imponer la violencia, el conflicto, la decadencia. Es destruir civilizaciones y promover la extinción humana.

Es indiscutible que las consecuencias sociales del colectivismo son siempre desastrosas; pero su mayor problema nace de su deficiencia conceptual. Los colectivistas emplean el positivismo, el empirismo --y su inducción lógica-- como método para derivar resultados conceptuales. Sin entrar en detalles respecto a la debilidad epistemológica del método inductivo, los colectivistas no disponen de ningún caso observado que registre la supuesta superioridad del estado y del gobierno en los asuntos de política económica.

En toda la historia humana, hasta la actualidad, el intervencionismo/colectivismo siempre fue financiado de modo coercitivo. No hay ningún registro de financiamiento espontáneo masivo. Si el colectivismo pretende postularse como candidato de orden social superior, tendrá que probar que las personas eligen financiarlo espontáneamente, sin coerción, lo que significa competir en un mercado de servicios descentralizados. Sin esta evidencia, no hay inducción posible. Así, la superioridad social del colectivismo no está lógicamente probada por esta falla de homogeneidad, lo cual vuelve a sus predicados completamente débiles e injustificables.

Esto no ocurre con su contrincante lógica, la praxeología, la teoría de la acción humana. Esta teoría es la base conceptual del liberalismo económico, del libertarianismo. Los libertarios proponen un sistema de cooperación social no coercitivo, enteramente sostenido por la libertad, la ética de la propiedad privada, el libre mercado, el libre intercambio y la concertación espontánea de la acción humana. La base conceptual de este sistema social es pura a priori, dada por el axioma de la acción: "el humano actúa." Lo derivado de este axioma es completamente consistente con la irrebatible propuesta libertaria.

Si algún día el estado, el gobierno, logra obtener financiamiento competitivo, no coercitivo, entonces se tendrá un caso para reclamar las supuestas virtudes del colectivismo dada su inmediata extensión arbitraria de verdad. Hoy por hoy esa prueba no está. El financiamiento espontáneo otorgaría estatus praxeológico distinto al colectivismo, porque sería un emergente de la libre elección humana. La coerción, la ausencia de elección espontánea, es suficiente para postular la completa inferioridad social del colectivismo.


1 Énfasis no original.
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sábado, julio 13, 2024

Fundamentos del AnarcoCapitalismo

El anarcocapitalismo es un sistema de cooperación social capitalista, de libre mercado, bajo ausencia del estado, ausencia absoluta de coerción, ausencia absoluta de violencia organizada. Ausencia del estado no quiere decir ausencia de reglas sino ausencia de legislación; reglas y legislación son cosas distintas. Bajo anarcocapitalismo surgen las reglas de la ley, la verdadera ley, la organización espontánea de la autodefensa. En este sistema no hay reglas compulsivas coercitivas sino una distribución uniforme de reglas para la autodefensa y para la cooperación espontánea entre personas. .

El anarcocapitalismo establece las condiciones de mercado apropiadas para generar y utilizar información1 social relevante. En cualquier proceso social, de concertación de actos humanos, la información se genera y aplica a nivel local. La información debe ser relevante para la razón. Esto es así porque cualquier acto humano debe pasar por la razón y la razón sólo opera a nivel del “individuo” que participa en el proceso de cooperación. La información sólo es relevante para cada persona que participa en el proceso social.

Las personas son todas distintas y de ahí la importancia que adquiere la información dispersa. Cada persona ve e interpreta el mundo a su modo; esa diversidad abre la posibilidad de dividir y concertar actos humanos. En un mundo de autómatas idénticos no habría diferencias para concertar.

Cada persona posee información sobre sus necesidades y posibilidades, sobre sus requerimientos y destrezas, sobre sus dotaciones y fines, sobre sus preferencias y sueños. Esta diversidad hace a los humanos muy distintos a la hora de dividir las tareas y concertar sus acciones en el permanente desafío de obtener la mejor satisfacción posible. Este resultado universalmente satisfactorio sólo se alcanza en el libre mercado.

El mercado es el mejor proceso de cooperación humana. Es el sustrato donde fructifica la prosperidad. No hay nada superior al mercado respecto a la concertación de actos humanos: es el arreglo económico más eficiente y beneficioso que se puede lograr. Ningún otro sistema económico lo iguala. Cualquier alternativa es inferior. De dónde viene esa superioridad?. Por qué a los humanos les perjudica el comando/control y les beneficia la libertad económica?.

La espontaneidad es una de las cualidades especiales del mercado. El mercado es un sistema de concertación que nadie diseña, dirige o controla. El mercado se autogestiona. El diseño, el comando y control social, no hace otra cosa más que romper la espontaneidad y con ello eliminar los beneficios de la libertad. Libertad y espontaneidad operan al mismo nivel y en el mismo sentido: a menor libertad, menor espontaneidad.

Lo que vuelve operativamente eficiente y beneficioso al mercado es la división del trabajo que ocurre bajo esas condiciones. En el libre mercado la espontaneidad permite la mejor división posible del trabajo. La división espontánea del esfuerzo al concertar actos humanos resulta ser la manera óptima de cooperar. Por qué.? En parte por la ausencia de violencia y en parte por la dispersión de la información.

La espontaneidad ocurre bajo ausencia de coerción. Todo tipo de coerción es acción violenta. La violencia no es beneficiosa en el contexto social porque siempre hay alguien perjudicado; el perjuicio mutuo nunca puede ser una razón por la cual se divide el esfuerzo y se concertan actos humanos! Una sociedad se cimienta y constituye sobre sus beneficios no sobre sus perjuicios. La espontaneidad es el único freno a la violencia en sociedad.

Uno se puede preguntar si es posible generar y aplicar violencia espontáneamente? Sí claro; es posible que alguien lo haga aisladamente. Lo que no puede ocurrir es la concertación espontánea de la violencia. Hay grupos de personas, como quienes forman el estado o los gobiernos, que dividan tareas y concertan actos para aplicar violencia! Es el pan nuestro de cada día. Pero eso sólo ocurre bajo coerción. No existe el orden espontáneo violento; es un oxímoron. Quienes aplican violencia son violentos y la concertación que los reúne es violenta.

Las ventajas de la concertación espontánea de actos humanos está estrechamente asociada a la distribución de información entre los miembros de una sociedad. Como se dijo, la información social relevante se dispersa uniformemente entre quienes participan en la cooperación. Si una sociedad ha de ser tal, ha de ser cooperación exitosa, entonces sus miembros tendrán que hacer el mejor uso posible de la información dispersa disponible a la hora de cooperar. Si no se respeta esta dispersión, lo que surge es un orden violento.

Ningún sistema centralizado que monitorea y recolecta esa información, tendrá la capacidad para aprovecharla del modo en que un esquema espontáneo lo realiza. Un proceso que genera y utiliza información de manera distribuida nunca será igualado por un esquema que recolecta y redistribuye información para ser empleada con los mismos efectos a como ocurre bajo el esquema original. Centralizar y redistribuir esa información requeriría esfuerzo adicional externo al proceso, por lo que cualquier centralización forzada resultaría no sólo ineficiente sino inconsistente con el proceso mismo que la genera.

Por esto toda variante colectivista nace malparida. La distribución uniforme de la información en un sistema social es la manera natural en que esa información surge y se emplea. Esa información se recoge y expresa en el sistema de precios. Esa es la máxima de los microestados del sistema. Cualquier otro arreglo sólo ocurriría a costa de perder información contenida en el mismo proceso social. Perder información es equivalente a empeorar la división del trabajo, es decir a obstaculizar el proceso de cooperación.

Obviamente, un fenómeno social no es un proceso termodinámico. El mercado no es un fenómeno natural, sino un fenómeno praxeológico, que emerge de la ación humana y se rige por leyes derivadas del axioma de la acción. Pero ningún proceso, incluidos los sociales, puede romper las leyes naturales. Un proceso social no puede crear información de la nada, ni destruir información sin modificar el proceso. Si un proceso social se centraliza, entonces pierde información social; mientras que si se libera, entonces gana información por la espontaneidad.

En una sociedad, en un sistema de cooperación, en donde la espontaneidad garantiza ausencia de violencia, resulta que la centralización, la coerción explícita, se vuelve rápidamente inviable por su inconsistencia operativa. La violencia derivada de la centralización destruye la información social. La información generada por la cooperación espontánea es siempre superior a la ofrecida por un esquema centralizado, siendo esta una de las causas por la cual colapsan los esquemas sociales centralizados: la centralización genera grandes pérdidas de información.

Así, una sociedad colectivista no sólo queda praxeológicamente disminuida y raquítica, ya que sus miembros no pueden actuar libremente, sino también naturalmente deficiente, porque pretende violar un principio natural que es inviolable. Toda centralización de procesos sociales genera pérdidas de información que nunca puede ser restituida y que, al principio, deteriora la división del trabajo y a la larga degrada y destruye el sistema de cooperación social. Por esto, la concepción colectivista nunca podrá socavar los fundamentos del anarcocapitalismo.


1 En general, la información es aquello --datos, eventos, fenómenos, etc.-- con algún significado y que tiene la cualidad de reducir la incertidumbre sobre algo --un dato, un evento, un fenómeno o algún aspecto específico--.

En el contexto de la teoría de la información, desarrollada por Claude Shannon, la información se mide en términos de reducción de incertidumbre; por ejemplo, la cantidad de información de un mensaje es la cantidad de sorpresa que genera. En un sistema clásico, la información de un mensaje se mide en bits (o entropía) y refleja la cantidad de incertidumbre que se elimina al conocerse el contenido del mensaje. La información obtenida de un sistema cualquiera es el colapso de la incertidumbre. En general la información y la incertidumbre son propiedades duales que se implican mutuamente, son como las dos caras de algo: viven en el mismo objeto.

Desde la perspectiva de la teoría de la información y de la teoría del calor, la incertidumbre es información confinada u oculta en los interticios de la complejidad. Desde ambas perspectivas, la incertidumbre se puede considerar como información que está presente pero aún no completamente revelada o comprendida. La información es incertidumbre colapsada; es el colapso de la incertidumbre lo que revela eso que está escondido en la complejidad.

Dado que la incertidumbre y la información son intercambiables, lo que mide a una mide a la otra. Por esto la entropía proporciona tanto una forma de cuantificar la incertidumbre como así también una medida del potencial de información en una complejidad. En general, la entropía mide la incertidumbre o el grado de sorpresa asociada con algo, con la complejidad; la información es la sorpresa obtenida cuando la incertidumbre colapsa.

También se puede definir a la entropía como la cantidad de información para describir una complejidad. Por ejemplo, la entropía de un conjunto de datos indica la cantidad de información necesaria para describir ese conjunto de manera completa. Cuando la entropía es alta, significa que hay muchas posibles combinaciones o resultados diferentes que se pueden obtener de esos datos y, por lo tanto, se necesita más información para describir uno de esos resultados. Por esto, una mayor entropía implica mayor "sorpresa" y, por lo tanto, más información nueva cuando se revela un resultado.

Si un evento es muy predecible --como lanzar una moneda cargada-- la entropía es baja porque hay poca incertidumbre; la información que se obteiene del evento es nula, no hay sorpresa. Si un evento es impredecible --como lanzar una moneda equilibrada-- la entropía es alta porque hay mucha incertidumbre sobre el resultado; el resultado genera sorpresa.

Al lanzar una moneda equilibrada, hay dos posibles resultados (cara o cruz) y cada resultado es igualmente probable. La entropía de este experimento es alta porque hay incertidumbre sobre cuál será el resultado. Aquí no se puede predecir el resultado con certeza, por lo que la información que se obtiene al saber el resultado del lanzamiento es significativa al desaparecer esa incertidumbre. La entropía extrema refleja azar puro sobre cada resultado y, por lo tanto, la información necesaria para describir esos resultados es mayor.

Con una moneda sesgada que siempre muestra cara, la entropía es baja porque el resultado es predecible. No hay incertidumbre en el resultado y la información obtenida al saber el resultado es mínima porque no reduce incertidumbre de ninguna manera. Así, cuando la entropía es baja, la incertidumbre es pequeña y la información obtenida al conocer el resultado es limitada, ya que el resultado esperado es casi seguro. Con baja entropía, la información necesaria para describir los resultados es menor.

En el contexto social pueden estar operando estas leyes de la información y la incertidumbre. Un esquema centralizado de información social no tiene acceso a los datos --de alta incertidumbre-- distribuidos en el contexto cercano a cada persona en particular; los datos recolectados y disponibles para el director no podrán capturar aquella información dispersa en la sociedad que pueda sorprenderlo, al momento de asignar sus recursos para atender las insatisfacciones más sentidas por sus súbditos. Esta pérdida de información relevante condena al director a asignar sus medios a la atención de insatisfacciones menos prioritarias. Estos efectos dañinos acumulados día tras día es lo que al final provocan el colapso definitivo del colectivismo, cuando cualquier asignación practicable por el director ya no genera satisfacción alguna.

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lunes, julio 01, 2024

Los Beneficios de la División Espontánea del Trabajo

La división del trabajo es una ley praxeológica fundamental; no hay nada por debajo de ella que la explique, más allá de su superioridad lógica: la división de tareas y la concertación de actos humanos es siempre superior a cualquier otro arreglo social posible. Pero no cualquier división del trabajo es exitosa. El fenómeno funciona cuando ocurre bajo condiciones espontáneas de mercado. El mercado localiza los problemas para simplificarlos en la misma forma en que la navaja de Ockham sintetiza su explicación. Por qué esto funciona bien bajo condiciones de mercado?.

Qué es el mercado? Como lo dijo von Mises: "el mercado no es ni una entidad, ni un lugar, ni un contrato ni una organización; el mercado es el proceso mediante el cual las personas, concertando espontáneamente sus actos, producen e intercambian bienes económicos usando el dinero como medio de pago en sus desafíos para satisfacer lo mejor posible sus necesidades." Es más, el mercado es el mejor proceso de concertación, pues ningún otro lo supera.

La definición, proporcionada por Mises, es tan contundente que de ella se deriva la teoría económica completa. Es equivalente a la componente económica contenida en el axioma de la acción humana: el hombre actúa. Mises dijo: "la teoría económica es el estudio del fenómeno de mercado, junto a sus causas y consecuencias en la acción humana." Pero por qué el mercado resulta ser el mejor proceso? De dónde viene la magia?.

Un sistema económico disminuido que sólo produce bienes finales empleando trabajo (L) y recursos naturales (N), una economía de trabajo y recolección, no ofrece muchas posibilidades para expandir el mercado. Si bien la propiedad privada, la libre producción y el libre intercambio con dinero resulta ser la mejor alternativa para dividir y concertar tareas, un sistema capitalista tan elemental tiene alcances y resultados limitados.

Si un sistema como este produce n bienes finales xi(Li, Ni), la extensión M de ofertas y demandas en el mercado queda superiormente acotada por la expresión M≤n[1+2]=3n, donde se tiene en cuenta los n bienes mas los dos factores productivos por cada bien xi. Si hay 1000 bienes entonces se tiene 3000 instancias de oferta/demanda. Es decir, el mercado de factores responde sólo linealmente al mercado de productos de consumo.

El cómputo de M se complejiza al considerar factores de producción producidos, más allá del trabajo y los recursos naturales. Los factores producidos generan nuevos requerimientos de trabajo y recurso naturales, además de otros factores producidos. Si por ejemplo se tienen cinco capas de factores producidos tal que en cada capa, además de trabajo y recurso natural, se emplea 1 único factor producido salvo en la última capa, entonces por cada bien final se tendrá un Mi≤5+12+1=18 (5 factores producidos, 12 (6 y 6) trabajo y recursos naturales y 1 producto de consumo considerado).

Sabiendo que qis representa un factor producido y que el número de capas c es igual a cinco, el valor 18 se deriva al contar instancias oferta/demanda en el siguiente modelo:

xi(Li, Ni, qi1)
qis(Lis, Nis, qi(s+1)) 1≤s≤c-1
qic(Lic, Nic)

Para n bienes, M queda acotada por: M≤18n. Así, con 1000 bienes de consumo, el mercado se expande de 3mil a 18mil instancias de oferta/demanda por sólo agregar cinco capas de producción con un único factor producido en cada capa.

En el caso general de c capas y f factores producidos, el modelo para contar instancias oferta/demanda queda:

xi(Li, Ni, qi11, qi12, ..., qi1f)
qisk(Lisk, Nisk, qi(s+1)k1, qi(s+1)k2, ..., qi(s+1)kf), 1≤s≤c-1, 1≤k≤fs
qick(Lick, Nick) 1≤k≤fc

A pesar de la parafernalia de subíndices, de este modelo se obtiene que la cota superior Mi de instancias oferta/demanda para cada bien de consumo final es una expresión simple, tal como se aprecia en [2]:

Mi≤∑(s=1,c)fs+2(1+∑(s=1,c)fs) [1]
Mi≤2+3∑(s=1,c)fs [2]
M≤2+n(3∑(s=1,c)fs) [3]

Donde ∑(s=1,c)fs es la expansión de instancias oferta/demanda de factores producidos, 2(1+∑(s=1,c)fs) es la expansión de instancias oferta/demanda de trabajo y recursos naturales, n es el número de bienes de consumo, c es la cantidad de capas y f es la cantidad fija de factores producidos por capa, salvo en la última capa.

La cota (en [1], [2] y [3]) se expande según una serie exponencial de c operando sobre f y es por ello que un aumento de estos componentes hace explotar las instancias de oferta/demanda en el mercado, lo cual se corresponde con mayor producción, mas empleo de factores de producción, más productividad, mayor retribución a los factores, más ingreso, más riqueza y mas prosperidad.

Para dar una idea del efecto exponencial de c operando sobre f, considere el siguiente caso: si se tiene 10 bienes finales y ningún factor producido y por lo tanto ninguna capa intermedia, entonces M≤25; pero si se agregan 5 factores producidos y cinco capas, entonces M≤93770. Es decir las instancias potenciales de oferta/demanda pasan de un magro 25 a casi 100mil. Imagine lo que ocurre en una situación real donde hay millones de bienes involucrados en la enmarañada trama del sistema económico!.

Los factores de producción producidos son una componente esencial del capitalismo. La naturaleza no produce prosperidad para el humano; la prosperidad debe ser producida por el humano. Y la única manera de alcanzar éste objetivo es produciendo medios de producción. Una larga secuencia de factores producidos en cadena permite al humano generar más y mejores bienes de consumo final. Hace 200 años, con mercados muy primitivos, de las mil millones de personas en el mundo el 95% era pobre; hoy en día, de los 8 mil millones de seres humanos, sólo el 5% es pobre. Este es un logro del libre mercado y su división del trabajo.

Desde hace siglos se produce trigo y maíz; en el pasado, la siembra y la cosecha se ejecutaban con tracción a sangre: arado de mancera, bueyes y muchos humanos caminando sol a sol al lado de las bestias. Hoy en día, se siembran y cosechan esos granos con máquinas que requieren la producción y ensamblado de millones de piezas cada una de ellas producidas en complejas fábricas que emplean cientos de miles de trabajadores especializados. Por ello, la cosecha del pasado sólo cubría necesidades de príncipes, reyes y sus ejércitos, mientras que hoy en día la cosecha alcanza para cubrir requerimientos de 8 mil millones de personas. Esto resulta del uso de millones de factores producidos.

El comunismo/socialismo, esas variantes extremas del colectivismo, pretenden instalar una sociedad -un sistema de cooperación- sin propiedad privada y reemplazar el sistema de precios por un esquema centralizado de información económica. Bajo estas condiciones, de centralización compulsiva, desaparecería la oferta y demanda espontánea de factores producidos y se anularía toda fuente de riqueza y prosperidad de la vida social del hombre. Por eso colapsan estos sistemas. El comunismo/socialismo, como toda clase de colectivismo, sólo traen pobreza, miseria y violencia al desatar el colapso en la red productiva espontánea.

Se observa que la ley de división del trabajo opera en perfecta correspondencia con el fenómeno económico de mercado. Ocurre que la localización del fenómeno económico intensifica los beneficios de la división del trabajo. Esta localidad maximiza beneficios porque la más uniforme distribución de la información localizada permite extender al extremo los alcances de la división del trabajo. Esto sólo ocurre bajo condiciones espontáneas del libre mercado. De ahí la superioridad de este sistema de cooperación social.

La explosión exponencial de ofertas y demandas sólo ocurre bajo condiciones de libre mercado, siendo esto lo mejor para generar riqueza y prosperidad. Cualquier interferencia, cualquier obstáculo al libre mercado, contrae la cota de expansión de oferta/demanda y con ello degrada la capacidad del mercado para generar beneficios. Poner restricciones a las personas en el mercado siempre encoge las posibilidades de producción y empleo de factores productivos, siempre destruye los beneficios de la división espontánea del trabajo.

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jueves, enero 25, 2024

Finanzas Libertarias

Una de las principales ventajas de vivir en libertad es que cada persona tiene la posibilidad de administrar sus propias finanzas. En una sociedad libre nadie está obligado a ceder, ante la coerción de un tercero, al elegir su camino económico. La sociedad libre se caracteriza por ausencia de coerción. A esto se le llama: respeto al proyecto de vida del prójimo. Esto lo distingue del modelo alternativo de sociedad, el colectivismo, en sus distintas variantes como socialismo, comunismo, estatismo, intervencionismo o totalitarismo, en donde se anulan la libertad y la iniciativa individual. Una sociedad libre es infinitamente superior a una sociedad colectivista; esto pasa, en alguna medida, porque las personas libres toman el control de sus propias finanzas personales.

En una sociedad colectivistas, predominan las finanzas del estado impuestas por la autoridad de gobierno; el gobernante determina un destino ruinoso para cada persona, anulando su protagonismo y libertades. Sólo los hombres de estado y sus socios totalitarios pueden imponer y administrar jugosos proyectos de explotación que los vuelve inmensamente ricos a cuenta del robo y la explotación humana. El colectivista se sirve a sí mismo explotando al otro. Este es el modelo de sociedad hoy impulsado por lo que se llama agenda 2030.

Pero en una sociedad libre siempre se desarrolla el mercado como el mejor sistema para ordenar la acción humana concertada. En el mercado el libertario se sirve a sí mismo sirviendo al otro. Ahí surge espontáneamente la mejor posibilidad para cada miembro de la sociedad; ahí se alcanza la mejor satisfacción de necesidades; ahí se obtiene el mejor resultado de la cooperación social; ahí se genera riqueza y prosperidad permanente; es ahí donde abundan las finanzas personales. En la práctica, ningún otro orden social supera al generado en el mercado. Por eso el mercado resiste todos los embates ideológicos, políticos y filosóficos.

La política, la extracción organizada de recursos ajenos para subsistir y prosperar a expensas de otros, se sostiene con las mieles derivadas del mercado. Sin la fuente de riquezas y prosperidad generadas en el mercado, no existiría ni la política ni los políticos ni los gobernantes. Por esto el político, el gobernante, se ha vuelto un parásito astuto que vive de la extracción de recursos que los demás generan en el mercado. La política es el robo organizado mediante el estado y los políticos/gobernantes son los ladrones de estado. Pero a la larga, el robo sistemático habilitado por el colectivismo estatal destruye las finanzas personales y degrada el desempeño del mercado.

El mercado genera un orden superior donde florecen las finanzas personales y se vuelve atractiva la vida en libertad, donde cada persona crea su propio destino. Cada proyecto de vida libre puede ser interpretado como un gran emprendimiento personal que beneficia tanto al emprendedor como a los demás y termina cuando el emprendedor lo decide o cuando otras circunstancias así lo determinan. Al finalizar el emprendimiento, se liquida todo su activo, se liquida el resto de lo acumulando a lo largo de su vida. El emprendimiento genera, además de beneficios al prójimo, la secuencia de activos que permite sostener los gastos del emprendedor.

En este sentido, un emprendimiento puede ser visto como una secuencia de activos (o capital) que en cada periodo resulta de agregar su rendimiento y descontar el gasto del emprendedor. Por ejemplo suponga que el emprendedor posee un activo original equivalente a 100 que rinde 15% y un gasto de 10 con inflación del 10%. Al final del primer periodo el emprendedor tendrá 115 de activo y 11 de gasto, por lo que el activo resultante será de 115-11=104. En este ejemplo se aprecia que el activo crece porque es elevado en relación al gasto y el rendimiento le gana a la inflación. ¿Bajo esta dinámica, sin otras contingencias, la vida útil del emprendimiento es infinita?. Veremos que no.

Si el activo disminuye desde el principio, puede ocurrir que el emprendimiento siga siendo la única posibilidad para el emprendedor. Por ejemplo si la inflación se desboca en un 60%, el activo al final del primer periodo queda 115-16=99 y el emprendimiento se autoliquida en 4 periodos, porque en ese tiempo se consume todo su capital. Generalmente, los emprendedores no tienen alternativa alguna mientras un proceso inflacionario o híper-inflacionario sin control aniquila los emprendimientos.

Un panorama general puede mostrarse permitiendo cambios en el capital inicial y el gasto inicial del emprendedor. En el siguiente cuadro se computa la duración del emprendimiento para distintos niveles de capital inicial y gasto inicial.

En la tabla1 el capital de partida es 100 y el gasto de partida es 10, el rendimiento del capital es 15% y la inflación del 10%. Se permiten incrementos sucesivos de 5% en capital y 4.5% en gasto; con esto se calculan los periodos correspondientes. Con el capital y el gasto de partida, la duración del emprendimiento es de 13 periodos. Si el capital aumenta un 20% y el gasto un 27% respecto a valores iniciales, entonces el emprendimiento dura 12 periodos; pero si el gasto no aumenta, entonces el emprendimiento dura 17 periodos.

Veamos un caso más real de un emprendedor argentino viviendo en libertad hoy en día. Suponga que el emprendedor dispone de un capital de partida de 7 millones de pesos, un gasto mensual de partida de 400 mil pesos, un emprendimiento que rinde en promedio un 10% mensual y una inflación mensual promedio de 5%.

En la tabla2 se muestra que, con los valores de partida, el capital se agota en 38 meses (unos 3 años); pero si el capital inicial sube un 15% (a $8.050.000), éste se agota en 5 años y medio. Aún más, si el gasto sube un 9% (a $436 mil), el capital nunca se agota (inf) al aumentarlo en o más un 35% (≥$9.450.000), lo cual bien equivale a un plan de retiro. Obviamente, esto puede ocurrir sólo en una situación libertaria de libre mercado. Bajo intervencionismo estatal colectivista, este cómputo libertario carece de significancia.

El resultado de infinitud (inf) se alcanza sólo si el rendimiento del proyecto supera a la tasa de inflación. Siempre que la inflación supera al rendimiento, la duración es finita; mientras que un proceso híper-inflacionario aniquila rápidamente cualquier emprendimiento.

Dado que la inflación crónica y la híper-inflación sólo ocurren por emisión monetaria y sabiendo que quienes emiten dinero falso son los gobernantes, entonces se concluye que los gobiernos son enemigos del emprendedor, los únicos aniquiladores de emprendimientos, el principal obstáculo para generar riqueza en sociedad. Los gobernantes y su colectivismo degradan cualquier sociedad.

En resumen, el mercado da soporte operativo a las finanzas del emprendedor. En general, la competencia permite filtrar emprendimientos productivos y mantener a raya los gastos. Un inversor invertirá sus ahorros en aquellas opciones de mayor rendimiento mientras sus gastos permanecen más o menos estables con precios competitivos. Es así como más y más emprendimientos se vuelven beneficiosos y duraderos. Es así como se genera y acumula riqueza y prosperidad en una sociedad libre.

Los valores de las tablas precedentes se computan mediante un algoritmo, que desarrollé ad hoc, denominado Algoritmo Libertarian. Con este algoritmo se puede computar la duración de cualquier emprendimiento y evaluar el desempeño general del mismo. Los resultados obtenidos con el algoritmo permiten resaltar la potencia de las Finanzas Libertarias.

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domingo, diciembre 17, 2023

Prosperidad y Libertad

El ser humano es un animal social. Para Ludwig von Mises, la sociedad humana es cooperación, es acción humana concertada. Mises sostiene que el ser humano se libera en sociedad porque fuera de ella le espera la impotencia de la insuficiencia física, la antinomia de la competencia biológica y la aniquilación de humanos contra humanos. Le espera la extinción. La concertación espontánea de actos humanos es la respuesta consciente que permite al hombre, por ahora, superar el trágico destino de la extinción. Pero la vida social humana no es un paraíso. En sociedad puede surgir la libertad pero también la esclavitud.

En sociedad, el humano se libera de ciertas fuerzas naturales pero se somete a leyes praxeológicas. ¿Esto qué significa? Según Mises, para ser socialmente exitoso, el hombre está obligado a observar y actuar en base a las leyes de la cooperación humana espontánea1

Por ejemplo la ley de la división del trabajo sostiene que “en general las acciones concertadas entre individuos que cooperan bajo la división del trabajo son más eficientes, más productivas que las acciones aisladas de individuos autosuficientes.” Mises agrega que “...la existencia de este hecho natural y el reconocimiento de su verdad es el fundamento de cualquier sociedad...” Cualquier intento de violar esta ley praxeológica fundamental tiene consecuencias negativas en los resultados derivados de la cooperación en sociedad. Pero no todo esfuerzo compartido es justificable! Hay más leyes a observar.

Otra ley praxeológica fundamental está dada por la ética de la propiedad privada. Hans-Hermann Hoppe sostiene que la única ética justificable del humano viviendo en sociedad es la ética de la propiedad privada. La ética de la propiedad privada se basa en tres principios fundamentales: el principio de fines universales, el principio de primera apropiación y el principio de no agresión.

La universalidad dice que un fin es socialmente justificable sólo si es universalmente válido para todos los miembros de la sociedad. La primera apropiación dice que aquello apropiado inicialmente (sea por fortuna o por esfuerzo) es de absoluto dominio del apropiador. El principio de no agresión dice que ninguna persona tiene el derecho de interferir el dominio del cuerpo, mente y bienes de los demás; cada persona tiene el dominio completo sobre su cuerpo, mente y bienes que posee. Cualquier intento de violar estos principio es injustificable y genera una cooperación defectuosa.

Por ejemplo, los intercambios, esa manifestación de la propiedad en sociedad, son la forma primaria de cooperación social. Toda interferencia a los libres intercambios anula la propiedad privada por lo que genera pérdidas sociales. Cualquier agresión sobre el dominio de los bienes de alguien es socialmente perjudicial.

La división del trabajo y la ética de la propiedad son los dos pilares formidables que sostienen todo el edificio del sistema de concertación de actos humanos. El deterioro de estos pilares significa un deterioro del desempeño social del hombre. Cualquier civilización deposita sus logros sobre este sostén praxeológio. El ser humano puede intentar violar sus leyes praxeológicas pero sólo a costa de degradación social. Una sociedad en donde sus miembros observan y respetan estas leyes es una sociedad próspera, justa y pacífica. De lo contrario, la sociedad se vuelve decadente, injusta y violenta. ¿De dónde proviene el impulso anti-praxeológico.?

La predisposición social del hombre tiene dos lados antagónicos. Un lado iluminado y un lado oscuro. La luz de la conciencia le revela al individuo que la cooperación autónoma, no coercitiva, entre personas es el camino hacia la prosperidad y la superación, hacia la liberación y la paz; el libre capitalismo, el libre mercado es el orden espontáneo final que emerge de esa luz; nada más eficiente ha creado o descubierto el humano para liberarse de las tiranas naturales y humanas. Con el capitalismo, con el libre mercado, el humano se vuelve libre, próspero y pacífico.

Al mismo tiempo, la oscuridad pavimenta un camino social tenebroso; el hombre de mente oscura recurre al sometimiento, a la esclavitud, a la explotación, al totalitarismo, a la tiranía, a la violencia y al robo como fuente y medio de supervivencia; la oscuridad genera un orden social forzado por la coerción; es cooperación bajo persecución y castigo; es acción humana concertada bajo amenaza de muerte. Nada bueno puede surgir de la cooperación bajo coerción.

El comunismo, el socialismo y toda clase de colectivismo son ejemplos de cooperación coercitiva extrema. La esclavitud es su resultado final. En una tiranía, el individuo es despojado de sus bienes y libertades y obligado a actuar en contra de su elección primaria. Bajo amenaza de muerte, su inclinación invariable por la existencia lo deja ante su última elección posible: continuar o no con vida. El orden social que surge bajo coerción no puede ser espontáneo sino forzado, artificialmente impuesto por una élite totalitaria. Es el frágil orden al servicio de ladrones y explotadores.

En la actualidad, no existen sociedades verdaderamente libres, no existe un orden social espontáneo puro. Incluso hasta las más modernas democracias son órdenes sociales coercitivos. En un orden espontáneo puro, la prosperidad es el reino de la propiedad privada y la propiedad privada es el reino de la libertad. Sin libertad no hay propiedad privada y sin propiedad no hay prosperidad. En las sociedades actuales ha proliferado el odio hacia la propiedad y la libertad. Este odio es el instrumento cultural del comunismo/socialismo/colectivismo con el que se busca generar un humor social anticapitalista, antimercado.

En la práctica democrática, es el estado, el gobierno y sus gobernantes, la principal amenaza a la propiedad privada. Los gobernantes siempre utilizan cualquier excusa para interferir y agredir la propiedad privada. Las sucesivas intervenciones generan más y más problemas, que se emplean como excusa para justificar más y más intervenciones. Un ejemplo muy contundente es el caso de la agenda 2030, donde los políticos del mundo acordaron los problemas y soluciones que permiten justificar su mega intervencionismo.

Cualquier intervencionismo siempre anula la propiedad privada. Cualquier impedimento a ejercer la elección no coercitiva, cualquier interferencia de la libertad, cualquier obstáculo a disponer de lo propio, cualquier interferencia al intercambio es equivalente a destruir propiedad privada que se puede crear mediante el acto que fue interferido. Esa violencia, ese robo, es ejercido en democracia por ejércitos de interventores que imponen su voluntad asistidos por mandato de votaciones democráticas. Las democracias actuales se han vuelto un instrumento eficiente para destruir prosperidad.

En un orden espontáneo, en el capitalismo, en el libre mercado, la obligación social de empresarios y emprendedores, su principal compromiso, es ganar dinero, ganar mucho dinero. Si ellos ganan mucho dinero pues eso impulsa la competencia, lo cual mejora la diversidad, la cantidad, la calidad y los precios de los bienes que se ofrecen a los consumidores; así se manufactura el bienestar en la sociedad libre. Pero los gobiernos se oponen a esto. El gobernante se declara abiertamente como un confiscador de ganancias. Las ganancias son el botín del gobierno. Los gobernantes demonizan a los ganadores para así legitimar la persecución y el robo de la ganancia.

Al confiscar la ganancia se usa como excusa la justicia social. Un supuesto de igualdad aberrante y autodestructivo. Confiscar ganancias a un ganador para dárselas a un perdedor no puede hacer otra cosa más que eliminar el incentivo de ganar. ¿Qué sentido tiene ganar si eso que se gana no te pertenece? Entonces no se gana! Se inicia una espiral de calamidad social que finalmente destruye toda la sociedad. Desaparece el sentido de cooperar para generar prosperidad. Así se desmoronan civilizaciones enteras.

Cuando se desplaza a los ganadores, aparece el estado intentando producir. Pero el estado no tiene incentivos para ganar, y tiene permito perder. El problema es que la ganancia sólo la genera el que tiene espíritu ganador, no el perdedor. La pueden generar aquellos que con sus actos tienen la capacidad y habilidad para resolver problemas que aquejan a los demás. Ese es el verdadero sentido de la cooperación, de la concertación de actos humanos. La ganancia es eso: resolver problemas del prójimo. En un sistema social en donde eso desaparece, deja de tener sentido la cooperación. Por esto fracasa el comunismo/socialismo/colectivismo, porque anulan a los ganadores y engendran perdedores. Es imposible constituir una sociedad sobre la base de pérdidas. De ahí el fracaso.

El minarquismo, el gobierno mínimo, es la respuesta minimalista de los defensores del estado. Esta forma de gobierno fue propuesta por von Mises como una consecuencia (non sequitur) para alcanzar la paz y evitar la violencia de todos contra todos. El minarquismo consiste en el monopolio de la violencia para disuadir y detener a los violentos y así evitar el caos social. Pero este sistema de gobierno falla porque, como nadie controla al monopolista, finalmente el monopolista, aunque pequeño, se vuelve arbitrario y tirano. Cualquier sistema de control social jerárquico últimamente fracasa porque es imposible controlar al controlador.

El único sistema de control que resulta socialmente efectivo es el esquema distribuido, descentralizado. El capitalismo, el libre mercado, constituye un ejemplo muy evidente de ello. Todo aquello que los seres humanos producen concertadamente se autocontrola descentralizadamente, de manera autónoma. En el libre mercado, ninguna persona controla la concertación de la acción humana. Es la satisfacción y la resolución de problemas del prójimo, la mejor forma de controlar el sistema de concertación. Los incentivos para generar satisfacción y cumplir los compromisos se distribuyen correctamente si no hay interferencia centralizada en la acción humana. Así surge el orden espontáneo, en donde algo extremadamente complejo se ordena por sí solo.

En un sistema minárquico, con gobierno mínimo, la obligación social de los gobernantes es cuidar la vida, los bienes y la libertad de las personas. Pero no logra este cometido porque el gobierno es capturado por aquellos violentos que se busca anular. La competencia política es eso: una batalla campal entre violentos por adueñarse del monopolio del estado y aplicar su violencia desde esa posición. La política es lo que los políticos hacen para saquear y vivir de lo ajeno, es el oficio social del ladrón.

El mercado libre es el mejor instrumento para la concertación plena de la acción humana. Es la libertad puesta al servicio de la libertad. La mejor manera de cuidad la libertad es que la libertad se cuide a sí misma. Los hombres de estado, los supuestos garantes de la libertad son sus verdugos, los impulsores de la esclavitud. Bajo cualquier sistema de gobierno centralizado, las personas se vuelven esclavas y son explotadas por sus gobernante. Por ello la descentralización puede ser un camino hacia la liberación plena. La liberación plena cobra justificación social por el inquebrantable vínculo entre prosperidad y libertad.


1Expresíon y énfasis agregado por el autor de esta nota.

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lunes, septiembre 25, 2023

Metateoría de la Acción Humana

Si fuéramos meros observadores de las teorías hoy disponibles sobre la acción humana, encontraríamos no más de cuatro teorías praxeológicas desarrolladas, con cada una de ellas estudiando un aspecto particular del orden social: la economía, la política, la guerra y la ética. Las demás publicaciones y libros escritos hasta la fecha abordan otros aspectos de la acción humana, tales como los juegos y las votaciones, mediante enfoques teóricos incompletos. Todo este fenómeno teórico, incluido lo aún no descubierto, es lo que podría denominarse [el] fenómeno praxeológico humano.

Como meros observadores científicos del fenómeno, primero trataríamos de encontrar un rasgo común que distinga y represente al menos las teorías ya desarrolladas. Luego intentaríamos elaborar un modelo que de alguna manera permita, haciendo ciertos ajustes, reproducir los resultados observados en cada una de estas teorías en particular. Finalmente ejecutaríamos repetidamente el modelo para ajustar sus parámetros siguiendo las coincidencias entre las salidas obtenidas y los resultados teóricos observdos. El modelo así calibrado sería un metamodelo sobre las teorías de la acción humana. Se dice un metamodelo porque el metamodelo definitivo no podría obtenerse sólo con datos generados por humanos.

¿Qué características generales debería reunir un metamodelo que permita registrar aquellos aspectos más relevantes del fenómeno praxeológico bajo observación?

Una de las metateorías hoy disponibles podría ser la derivada del axioma de la acción de Mises. Esta, al ser una teoría lógica proposicional, es semánticamente completa pues todas sus verdades lógicas son teoremas del sistema, aunque es sintácticamente incompleta. Además, esta teoría es consistente, decidible y compacta. Esta versión axiomática, al ser una teoría general de la elección humana, es una teoría lógica imprecisa en el sentido de que los teoremas de las teorías particulares sólo se derivan al agregar condiciones especiales de la acción humana. Más allá de los detalles de esta metateoría, el axioma de la acción no puede funcionar como un metamodelo de la metateoría porque en sí no es un modelo sino un axioma.

Un metamodelo tendrá que rescatar al menos algún rasgo universal del fenómeno praxoelógico. La acción humana es un fenómeno caracterizado por relaciones complejas entre las personas viviendo en sociedad. En su nivel superficial, esta complejidad parece dominada por relaciones de recreación, de producción y de comercio. Aunque en un nivel más profundo y menos evidente, todas ellas expresan intrincadas relaciones de intercambio.

Los humanos se relacionan para intercambiar y éste parece ser un rasgo distintivo. Los intercambios hacen de la vida humana una experiencia más llevadera y satisfactoria. Por ejemplo, en la recreación abundan los intercambios ocio/producción, en la producción abundan los intercambios productos/medios de producción y en el comercio de bienes abundan los intercambios medios de producción/medios de satisfacción.

Cuanto más y más personas se involucran en relaciones con otras personas, lo que últimamente hacen es intensificar y extender sus intercambios beneficiosos. Así, por ejemplo, los intercambios espontáneos generan condiciones ideales para crear riqueza y prosperidad. Impulsados por la ley de ventajas comparativas, las personas eligen concertar sus actos voluntaria y pacíficamente intensificando y extendiendo todas sus relaciones de intercambio hasta alcanzar una configuración de cooperación social de pleno desempeño y máximo beneficio. La evolución de las relaciones de intercambio y las leyes que las rigen, da origen a lo que se llama cataláxia que, a fines prácticos, puede considerarse equivalente al fenómeno económico de mercado.

Pero, siempre que un grupo de personas se involucran y se organizan entorno a complejas y beneficiosas relaciones de intercambio, por esa misma ley de ventajas comparativas derivada de la distribución desigual de aptitudes y dotaciones, surgirá un subgrupo de ellos que intentará aprovechar esa situación para extraer beneficio simplemente controlando e imponiendo reglas sobre esos intercambios. De este hecho se derivan el estado (el monopolio institucionalizado de coerción), la política (la aplicación de coerción unilateral dentro de la sociedad) y la guerra (la competencia extrema por el monopolio de coerción), todos ellos aglutinados como una estrategia para organizar la coerción.

En un razonamiento lógico en lenguaje natural, el establecimiento definitivo de relaciones sociales violentas puede enunciarse en forma de un teorema: en cada orden social, siempre surge un pequeño grupo muy competitivo aplicando coerción, aplicando violencia, la cual se organiza y emplea como medio para extraer recursos de los demás. Este grupo impone aquellas reglas de relaciones sociales que provocan el máximo drenaje de riquezas desde el sistema de cooperación. Los agentes de la coerción se llaman políticos, o gobernantes, y sus actos forman la acción política.

La política como proceso, es la obtención de recursos por medios violentos. Con la acción política se crea un nuevo tipo de relaciones de intercambio, dentro de la sociedad, donde un reducido grupo socialmente improductivo (los políticos), con el único propósito de extraer recursos ajenos, imparte coerción sobre el resto de personas que cooperan en sectores productivos generadores de riqueza y prosperidad. Políticos y gobernantes consumen prosperidad humana que es robada al resto de los involucrados que la generan.

La guerra es prima-hermana de la política. Políticos y gobernantes son los hacedores de la guerra. Son los gerentes de su manufactura. Para hacer la guerra se usa exactamente el mismo ingrediente empleado para hacer la política: la coerción organizada. Durante la guerra, políticos y gobernantes intensifican y extienden las relaciones coercitivas al extremo de condicionar casi toda acción humana interna a las exigencias de la guerra. La producción, la logística, el financiamiento, la moneda, el comercio, la energía, los negocios, la seguridad, la salud, la educación y demás, todo, se ordena al servicio de la guerra. Políticos y gobernantes se vuelven súper-poderosos mientras el sistema de cooperación completo queda tutelado por esos superpoderes. Durante la guerra, políticos y gobernantes llevan la coerción al extremo con el afán de extender sus dominios sobre otras sociedades.

La ética, es la hermana gemela de la economía. Tienen el mismo germen, la misma génesis. Las relaciones de intercambio éticas están sustentadas en los mismos principios voluntarios y pacíficos de la economía: las ventajas comparativas, la no agresión y la propiedad privada. Las relaciones estudiadas y promovidas por la ética son opuestas a las relaciones impulsadas por la acción política y la acción de guerra. Las relaciones coercitivas y violentas no pueden ser éticamente justificables.

El rasgo más sobresaliente de la teoría ética es que logra demostrar que la única regla ética justificable es aquella de la propiedad privada basada en los principios de universalidad, de no agresión y de primera apropiación. Toda regla ética que intente crear nuevas relaciones de intercambio entre las personas debe respetar estos principios. Las relaciones de intercambio sujetas a reglas éticas y económicas son las más fructíferas de la cooperación social. Una economía funcionando con la regla ética de la propiedad privada tiene el potencial de generar prosperidad perpetua.

Las relaciones de intercambio constituyen una característica fundamental de nuestro fenómeno. Entonces, un modelo de él tendrá que reunir en su estructura aquellos elementos que las crean, preservan y transforman. Un metamodelo tendría la forma de un complejo de reglas que al ser aplicadas sobre las relaciones de intercambio tienen la propiedad de crear, preservar y transformar dichas relaciones. Este metamodelo, no puede ser un modelo metamatemático ya que el fenómeno observado no es el fenómeno matemático. Pero sí puede tener un aspecto simbólico, pues en sentido abstracto general con el modelo se intenta obtener algo al aplicar algo sobre algo. Bajo esta consigna, el metamodelo se puede expresar como una regla de transformación:

{R}({r})—>{R, r}

donde R y r son metavariables que representan reglas y relaciones, respectivamente.

Esta primera aproximación al modelo del fenómeno praxeológico dice que, a juzgar por lo que se observa de sus teorías, un proceso praxeológico se puede expresar como una colección de reglas que aplicadas sobre una colección de relaciones de intercambio estaría generando una colección de reglas y relaciones siendo estas últimas, las reglas y relaciones a ser empleadas en el paso siguiente del proceso. Un sistema que aplica reglas sobre relaciones y que genera nuevas reglas y relaciones. Entonces, conocidas las reglas y relaciones iniciales en una sociedad, la ejecución del proceso representado por el metamodelo permitiría conocer la evolución de la configuración del sistema social considerado.

Una simple ojeada induce a reflexionar sobre el vasto e inexplorado campo de estudio que podría surgir al especificar distintas aplicaciones que tienen la estructura del metamodelo propuesto. En principio las posibilidades son interminables. Imagine otros metamodelos, con estructuras distintas. Imagine la complejidad que podría surgir en el proceso luego de billones de billones de iteraciones, aunque la regla, el metamodelo, resalta por su trivial simplicidad! Así puede quedar caracterizada una metateoría de la acción humana.

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