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miércoles, noviembre 20, 2013

Historia, Ciencias Naturales, Matemáticas, y Praxeología

Si una pizca de conocimiento -un enunciado- ha de ser considerado verdadero en una ciencia, púes éste deberá ser lógicamente consistente; esto es, un enunciado científicamente verdadero es "siempre" no contradictorio(1). Si un enunciado contradice lógicamente algo que se sabe verdadero, pues entonces el enunciado es falso. Esto vale para toda disciplina que pretenda llamarse “científica”. Un enunciado científico, o no tiene causa precedente, o cumple “estrictamente” con el principio de causalidad(2). Tal postulado, que podría llamarse de suficiencia científica, permite garantizar la no inconsistencia lógica en una ciencia. Quiero examinar en esta oportunidad el modo en que el postulado de suficiencia opera al determinar el carácter de la economía como ciencia.

A la luz del postulado de suficiencia, uno sabe que cualquier método -o instrumento- que vaya a emplearse en la obtención de conocimiento científico estará obligado a generar enunciados que satisfacen la condición de suficiencia. Esto vale en particular para un método de la ciencia de la acción humana y, dentro de esta, para la economía. Si un método empleado en una ciencia no cumple con esta exigencia, pues entonces su aplicación "no" podrá garantizar la deducción de enunciados lógicamente verdaderos.

Dado esto, la pregunta que puede formularse es ¿por qué la historia, el experimento controlado, o las matemáticas, resultan ser métodos insuficientes, completamente inapropiados, para obtener conocimiento económico?. ¿Por qué resulta imposible elaborar teoría económica a partir de sus observaciones?. La respuesta es trivial: ninguno de estos métodos cumple la condición de suficiencia. Veamos esta violación caso por caso.

Toda experiencia es una colección de eventos pasados. Nada suficiente podrá decir la experiencia sobre la necesaria colección de eventos futuros salvo que o tales sucesos sean efectivamente reducibles a una singularidad causal, o se vuelvan completamente independientes del tiempo. La acción humana, por ejemplo, es un fenómeno sumamente complejo; en cada una de sus manifestaciones concurre una infinidad de causas interactuantes que hace imposible aislar los elementos individuales de variación del fenómeno hasta reducirlos a una singularidad; además, los resultados de la acción humana ocurren, siempre, a lo largo del tiempo en tal forma que cualquier proceso causal opera sólo con el transcurso del mismo. No hay nada en las manifestaciones pasadas de este fenómeno que permita concluir que los hechos pasados constituyen, en sí, causa suficiente de la cual se derivan necesariamente los hechos futuros. Es decir, en una teoría de la acción humana, el pasado no constituye garantía de suficiencia, por lo que usarlo como tal puede resultar en contradicciones lógicas. Por esto, el pasado no es fuente cognitiva para la ciencia de la acción humana en general, ni para la economía en particular.

Lo dicho en el párrafo anterior deja al método histórico sin posibilidades en el terreno científico. La historia, tal como lo menciona von Mises, es una colección y arreglo sistemático de datos de la experiencia de la acción humana. O sea, la historia es una representación de la "experiencia" de un fenómeno complejo y como tal -esta experiencia- no reúne las condiciones suficientes para derivar o probar enunciados no contradictorios. Nada más que decir de la historia sólo recomendar la cuidadosa lectura de las páginas 347, 348, y 349 -Human Action, de von Mises-.

¿Es aplicable el método de las Ciencias Naturales?. Aún suponiendo que la inducción -extensión arbitraria de verdad- es un procedimiento válido para obtener conocimientos, no es posible en el terreno de la acción human reproducir las condiciones experimentales requeridas por el método empirista. Este método utiliza la experiencia proveniente de experimentos controlados -en tal grado- que los eventos resultantes son como manifestaciones de elementos singulares, de variación, e independientes del tiempo. No es posible aislar y estudiar de este modo un único elemento de cambio en el fenómeno de acción humana. Luego, si el método de las ciencias naturales ha de aplicarse a la acción humana éste deberá emplear la experiencia de la acción human, esto es, la historia de la acción human; la cual es compleja e irreductible. De lo cual la completa inutilidad, de este método, queda garantizada.

¿Es aplicable el método matemático?. ¿Son los enunciados matemáticos última fuente cognitiva para la ciencia de la acción humana?. El atajo lógico que aquí encuentro para verificar la condición de suficiencia es primero establecer que "las matemáticas no son fuente cognitiva para la acción humana" para luego probar la verdad lógica de este enunciado. Para probar este enunciado suponga lo contrario; o sea, suponga que existe al menos un enunciado estrictamente matemático que cumple con la condición de suficiencia. Este enunciado, al ser estrictamente matemático, no se deriva ni de la historia ni de ninguna fuente experimental. Es el producto de la pura lógica matemática. Pero si algo estrictamente matemático ha de ser fuente cognitiva de la acción humana, pues esto presupone que nada, ni siquiera su reconocimiento, se interpone entre él y sus necesarias conclusiones sobre acción humana. Su reconocimiento implicaría que la mente, a través de la razón, ha actuado para identificar tal implicancia; la acción humana identificatoria del enunciado, y su vínculo con la conducta humana, precedería a la deducción cognitiva pues de otro modo no se podría reconocer esto; es así como el enunciado matemático quedaría precedido por la acción humana(3). Lo único que queda es que si tal enunciado existe pues entonces debe pasar desapercibido para la mente y la razón; es decir, nunca nos enteraríamos de sus implicaciones en el terreno de la ciencia acción human con lo cual sería un enunciado estéril, completamente incapaz de proporcionar conocimiento relevante para esta disciplina. Se concluye así que ningún enunciado estrictamente matemático es última fuente cognitiva para la ciencia de la acción humana.

Lo que queda entonces como único método válido de la ciencia de la acción humana es la pura lógica en sí. Es decir, los enunciados de esta ciencia son implicaciones estrictamente lógicas en las cuales la condición de suficiencia no está ni empírica ni matemáticamente determinada. La pregunta subsiguiente aquí es: ¿implicaciones estrictamente lógicas de quién?. ¿cuál es la fuente, la condición de suficiencia, de esos enunciados que necesariamente se deducen de ella?. Si tal fuente cognitiva de la acción humana existe ella debe ser axiomática ya que el origen de los conocimientos de esta disciplina no es ni histórico, ni empírico, ni matemático. Ese complejo axiomático debe ser una verdad lo suficientemente amplia para alcanzar a todo el espectro cognitivo de la acción humana. La única posibilidad para que una tal verdad revele todo este espectro cognitivo es púes que ella sea a priori y expresa portadora de las últimas causas que determinan el fenómeno de la acción humana. Esta excepcional condición de suficiencia es reunida por un único axioma, una expresión de las causas finales, que se denomina el axioma de la acción humana, y que fue postulado por Ludwig von Mises. Este axioma sostiene: Los Hombres Actúan. Todo el conocimiento de la ciencia de la acción humana se deriva como implicaciones lógicas de este axioma, y el complejo de tales implicaciones es lo que el mismo von Mises bautizó con el nombre de "praxeología".

La praxeología es el método por excelencia de la ciencia de la acción humana. Es un método lógico y completamente a priori. Dado que el punto de partida de la praxeología es la causa última del fenómeno -la causa última de la acción humana, la fuerza fundamental que mueve a los hombres- pues entonces tal conocimiento debe alcanzar para obtener todos los resultados teóricos de tal fenómeno. Los enunciados de la praxeología son implicaciones verdaderas derivadas de una última verdad. Esto le otorga a la praxeología una posición de privilegio respecto a otras disciplinas naturales como la biología o la física. En éstas ciencias se desconocen las causas últimas del fenómeno por lo que ellas se vuelven propensas al cultivo del empirismo, y métodos arbitrarios, dado que no hay una última condición de suficiencia que lo determina. Por esto, tales ciencias no quedan totalmente liberadas de la propagación del error debido a la aceptación de enunciados falsos que jamás serán verificados en última instancia.

El axioma de acción humana es, como von Mises lo indica, una verdad a priori categórica. Es una verdad porque cualquier intento de falsificarla conduce a una contradicción; que el hombre actúa quiere decir que tiene comportamiento intencional; actuar quiere decir eso: comportarse intencionalmente; no actuar también es un comportamiento intencional, es una forma de acción, pues implica optar por un estado de cosas invariable. Es a priori porque, tal como se demostró anteriormente, al ser un enunciado válido sobre la acción humana es completamente independiente de toda experiencia. Y es categórica, porque no tiene enunciado lógico que la preceda. Por el principio de suficiencia, toda implicación lógica derivada de esta categoría es, necesariamente, verdadera; por lo que todo enunciado de la praxeología posee como última -por regresión- condición de suficiencia lo establecido por tal categoría.

La condición de suficiencia es el postulado por excelencia que rige a toda ciencia. Su vigencia no sólo constituye garantía de verdad para sus enunciados sino que, fundamentalmente, permite juzgar si es que el método utilizado para generarlos es el apropiado. Se concluye que es tal, pues, el carácter de la economía: la de ser una ciencia a priori cuyos enunciados tienen como condición de suficiencia lo expresado por el axioma de acción humana. El carácter de la economía es estrictamente praxeológico.

Referencias

(1) Una disciplina que admite contradicciones podrá quedar, entre algunas verdades, plagada de falsedades.

(2) Este principio establece: "nada ocurre sin causa suficiente que lo determine."

(3) Algún hombre, empleando la razón, habría concebido esa condición de suficiencia de la implicancia matemática de modo que tal reconocimiento alcanzaría para obtenerla. Es así como el accionar de su mente, con sus nociones precedentes, intercede a la hora de obtener ese conocimiento sobre el accionar humano, con lo cual el enunciado matemático no puede ser la condición suficiente de última instancia. Esto hace pensar que habrá algo más profundo, más fundamental, que impulsa a ese hombre a utilizar su mente, y la razón, esperando obtener algunos resultados con este accionar
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