ARGENTINA
CAPITAL FEDERAL
HOY-ES
OtrosBlogs -
MisPapers -
MisNotas -
Vínculos -

viernes, septiembre 11, 2020

La Última Frontera de las Criptomonedas

Desde que Satoshi Nakamoto publicó su paper Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System, en Septiembre del 2008, se abrió el camino por donde aún transita el gran desafío que enfrenta la humanidad toda, que es recuperar la moneda y restituir su control a sus verdaderos dueños: las personas que viven, producen e intercambian sus logros libremente y en paz. Pero después de 11 años con Bitcoin ¿Seguimos aún en el mismo camino? ¿Estamos enfocados en el mismo propósito?. Intentaré responder estas interrogantes de manera indirecta.

Ya sabemos que los Estados, y sus gobiernos, se apoderaron de la moneda para desde esa posición, hegemónica y totalitaria, degradarla hasta convertirla en un sustituto ficticio, que se manufactura de la nada y se llama papel fiduciario o moneda fiduciaria. El banco central, y la red de sistemas bancarios, es el instrumento monopólico mediante el cual los Estados imprimen y distribuyen esas pseudo monedas cuyo empleo se impone a toda la población. El Estado manda al banco central a imprimir ese papel y, en la primera entrega compulsiva coercitiva del mismo, exige algo valioso a cambio. Ese primer intercambio impuesto por los gobernantes es lo que se denomina: algo por nada (obtener algo entregando nada), siendo el Estado la única entidad social que puede hacer este negocio. Pero como si ese acto fraudulento coercitivo no alcanzara, el Estado obliga a sus compatriotas a mantener en el sistema bancario, los remanentes que a ellos les queda de ese papel fiduciario luego de pagar impuestos que el mismo Estado les exige para así cubrir sus costos operativos -de mantener este negocio en funcionamiento. El Estado logra de este modo, apropiarse de absolutamente toda la riqueza de las personas. La moneda fiduciaria se vuelve la institución comunista/socialista por excelencia, que permite al Estado quedarse con todo.

La moneda fiduciaria pone en marcha un gigantesco y sofisticado mecanismo de transferencia de riquezas desde las personas que se esfuerzan y producen algo valioso, hacia un grupo hegemónico, quienes obligan al resto a aceptar, mediante acciones compulsivas coercitivas del Estado, un papel carente de valor alguno. Este es el negocio que gobernantes perversos y malignos hacen, desde los Estados, con su población, a la cual someten y explotan.

Así es el monstruo que Satoshi Nakamoto pudo ver al momento de lanzar su apuesta con Bitcoin. Satoshi sabía, y sabe, que esa batalla era, y es, un duelo a muerte del cual solo queda un sobreviviente. Satoshi vió y entendió que enfrentarse a ese poder totalitario, que ejerce la maldad a discreción sobre toda sociedad, exige esa talla de desafíos. Vencer esa impotencia de hombres libres y pacíficos enfrentados a semejante barbarie requiere de una apuesta insuperable. Bitcoin, junto a toda la constelación de criptomonedas, es eso: una apuesta a todo o nada.

Desde el lanzamiento de Bitcoin, el 2 de Enero del 2009, pasaron muchas cosas. Pero lo más importante que ocurrió es que ese protocolo de Bitcoin permitió, no solo mejorarlo, sino dar origen a nuevos protocolos, similares e igualmente seguros y robustos. Hoy en día se tienen aproximadamente unas 5 mil criptomonedas y cientos de miles de aplicaciones funcionando bajo el esquema p2p fuertemente encriptado similar al propuesto por Satoshi Nakamoto. Siendo esta característica, la fuerte encriptación p2p, lo que vuelve a las criptomonedas, y sus aplicaciones, totalmente independientes del poder hegemónico de los Estados.

Este logro de independencia resulta ser la primera estocada sangrante propinada por Bitcoin al sistema fiduciario: el esquema p2p cifrado actual permite generar cadenas, bases de datos, con registros inmutables; permite registrar propiedad e intercambios de propiedad de manera segura, anónima, y estrictamente no intervenible por los gobernantes. Es decir, la propuesta de Satoshi logra crear registros de posesión, pagos y transacciones (cambio de posesión) que son de completo dominio personal, en donde el Estado no puede ingresar.

¿Existen huecos por donde podrían penetrar las garras de los gobernantes? Sí. Claro que sí. Pero sólo hay dos puntos vulnerables.

La primera es una vulnerabilidad al intervencionismo. Los Estados pueden intentar regular las criptomonedas y eventualmente prohibir su uso. Pero esos intentos intervencionistas serán esencialmente infructuosos, porque el propio esquema p2p cifrado no permite impedir que dos partes, que intercambian criptoactivos, acuerden entre ellos convalidar esas transacciones; esto siempre permanece en un ámbito libre de intermediación. La única forma de impedir este intercambio sería anulando internet, lo cual es impracticable para cualquier gobierno actual; con lo cual, ninguna censura se vuelve efectiva en la práctica. Pero aún suponiendo que la censura de internet fuera posible, ya sabemos que, por el principio de entrelazamiento de la mecánica cuántica, internet dejará de existir tal como la conocemos y pasará a ser casi una extensión más de las habilidades y aptitudes, estrictamente personales, que poseen los seres humanos para comunicarse: sólo bastará un dispositivo y un software para conectarse a otro dispositivo -con el mismo software- al momento de intercambiar información. Los gobernantes saben que esta batalla está perdida para ellos porque internet pasará a ser una anécdota tecnológica del pasado.

La segunda vulnerabilidad es precisamente el cifrado del esquema p2p. Dada la supremacía cuántica, en principio es posible atacar efectivamente el cifrado actual, y alterar la base de datos, a pesar de que tal ataque es hoy por hoy muy costoso y económicamente inviable. Con esta posibilidad técnica, los gobernantes podrían lanzar un ataque masivo sobre ciertas cadenas de criptomonedas con el propósito de socavar la seguridad y privacidad de las mismas, lo cual sería un golpe duro al prestigio y reputación del esquema de Satoshi. Pero los seguidores de Satoshi estamos varios pasos por delante de los sabuesos del Estado y en este momento, por esos mismos principios de la mecánica cuántica, está casi lista la resistencia cuántica en las cadenas p2p. Luego, un ataque cuántico, sino imposible, será a costa de pérdidas económicas incalculables para los atacantes. Por esto, la vulnerabilidad cuántica casi no existe.

Tapados estos dos huecos por donde pueden entrar los Estados, toda esta movida masiva de las criptomonedas se vuelve incontenible. Por lo cual, la extensión del esquema de Satoshi resulta inevitable. La inevitabilidad, es la segunda estocada profunda que Satoshi le propina al esquema fiduciario centralizado impuesto por los gobernantes. Así, no solo se despeja y amplía el camino trazado originalmente sino también queda más claro y cercano el horizonte: los Estados, y sus gobernantes, perderán el control hegemónico de la moneda y se quedarán sin el instrumento que emplean para someter y saquear a sus pares.

Bitcoin y las criptomonedas, hoy están librando una última gran batalla interna que tendrán que superar: la barrera de la escalabilidad. Actualmente, Bitcoin posee una capacidad, a bloque lleno, para procesar 5 transacciones por segundo (5 txs/seg). Ethereum, un seguidor cercano de los pasos de Bitcoin, puede llegar a procesar 10 txs/seg. El resto de criptomonedas también posee limitaciones de escala. Esto contrasta con las demandas de procesamiento de transacciones soportadas actualmente por el esquema fiduciario. En una economía desarrollada como la de Alemania o la de Estados Unidos, hoy se procesan 10 pagos por segundo por millón de habitantes (10 pgs/seg/Mh). Claramente ni Bitcoin ni todas las criptomonedas juntas pueden equiparar estos valores. Bitcoin por sí mismo solo llega a cubrir las demandas de pago de medio millón de personas. Y este problema se acentúa aún más al suponer que los pagos sólo representas el 1% de las demandas transaccionales.

Entonces, ¿cuál es el tamaño del desafío que enfrentan las criptomonedas para alcanzar una escala equiparable a la del sistema fiduciario? Veamos. Para cubrir las demandas de pago en una población con 100 Mh (100 millones de habitantes) se requieren 200 cadenas como la de Bitcoin funcionando a bloque lleno. Y si extendemos esto a 10000 Mh, suponiendo que toda la población mundial alcanza un nivel de economía desarrollada, se necesitan 20 mil cadenas como la de Bitcoin funcionando a bloque lleno, para cubrir sólo las demandas de pagos. Al extender esto a todas las transacciones, se requieren unas 2 millones de cadenas como la de Bitcoin para cubrir las demandas transaccionales de todo un mundo desarrollado.

Es decir que el desafío de la escalabilidad difícilmente se logre resolver, en lo inmediato, con una única cadena. Bitcoin no puede escalar a una capacidad para procesar y registrar 10 millones de transacciones por segundo; su base de datos descentralizada se tornaría inmanejable. Tampoco podrían hacerlo las demás criptomonedas. Entonces, la única salida que queda es, lo que ha funcionado hasta ahora, la multiplicidad. El desafío de la escalabilidad se resuelve con la multiplicidad de cadenas. Lo que va ha ocurrir es eso: cientos de miles de cadenas, cada una con sus nodos p2p quantum resist administrando bases de datos descentralizadas para atender los requerimientos de procesamiento de transacciones que, a su vez, irán creciendo con el tiempo. Esta es La Última Frontera de las Criptomonedas.
Read All... Leer Todo...

sábado, septiembre 05, 2020

Bastiat & Mises

Para Bastiat, la vida es la completa manifestación de la personalidad del ser humano, la libertad es el pleno ejercicio de las aptitudes humanas derivadas de esa personalidad, mientras que la propiedad es la plena disposición de los frutos obtenidos por ese pleno ejercicio de las aptitudes derivadas de la personalidad. Como se ve, para Bastiat, perturbar o anular la propiedad es equivalente a restringir o eliminar la libertad, lo cual equivale a obstruir o aniquilar la vida. Si se acotan estas agresiones, el hombre podrá prosperar indefinidamente. Por esto, la organización para la autodefensa en contra de esas perturbaciones o agresiones se vuelve el prerrequisito inmediato para la prosperidad humana, dice Bastiat.

El hombre es un ser natural, forma parte de la naturaleza. La existencia, la vida de un ser humano, es un regalo de la naturaleza. La naturaleza le da la vida al hombre y la posibilidad de ser libre y disfrutar de sus logros. Para ello, la naturaleza también le ofrece un medio, un entorno externo, en el cual el ser humano puede intervenir, actuar y dominarlo para su propio beneficio. En ese medio, en ese entorno, hay otros hombre con los cuales cada ser humano puede interactuar para potenciar esas posibilidades de generar beneficios, siendo esas interacciones lo que permite a toda la humanidad construir civilizaciones complejas y prosperidad duradera.

Con sólo la naturaleza no alcanza, porque la naturaleza es muy estricta con la vida humana. La competencia biológica es cruel. Es en el contexto de la vida social, de las relaciones interpersonales en donde se puede expresar toda esa potencia de la vida, la libertad y la propiedad como instrumentos para alcanzar la plenitud. Es mediante esas relaciones interpersonales, de intercambio, de ahorro-inversión, de producción-consumo, de compra-venta, de beneficios mutuos entre personas, que la humanidad toda se proyecta hacia un futuro de prosperidad y grandeza.

Es aquí donde ingresa Mises, para completar las ideas sobre la vida, la libertad y la propiedad de Bastiat. La vida humana, dice Mises, se vuelve factible y próspera en el contexto de las cada vez más y más intensas relaciones interpersonales. La libertad y la propiedad surgen y fructifican ahí. El hombre es libre y puede disponer de sus logros en un contexto determinado por leyes, no escritas por los hombres, que rigen toda la acción humana. Mises llamó a estas leyes: leyes praxeológicas. Toda sociedad humana que vive conforme a estas leyes, se vuelve invariablemente próspera, dice Mises.

Los seres humanos viven conforme a esas leyes, sólo si viven en paz y en libertad. Vivir conforme a esas leyes presupone la ausencia de violencia de todos contra todos, pero también presupone la ausencia de restricciones sobre los modos de acción pacífica de cada ser humano. Vivir conforme a esas leyes presupone que cada ser humano dispone plenamente de sus logros, dispone plenamente de sus propiedades. El corolario de su observancia es la prosperidad perpetua. Al constituir civilizaciones, la observancia de estas leyes explicadas por Mises presupone la predominancia de la paz, la libertad y la propiedad explicadas por Bastiat. Estas leyes son el puente que permite entender la máxima de Bastiat bajo los términos de Mises. Y por esto, más que Bastiat vs Mises, a la hora de explicar el fenómeno de la prosperidad humana, es mejor la combinación: Bastiat & Mises.
Read All... Leer Todo...

viernes, septiembre 04, 2020

La Historia como Carrera entre el Poder Social y el Poder Estatal

From: Anatomy of the State
by: Murray N. Rothbard

Así como las dos interrelaciones básicas y mutuamente excluyentes entre los hombres son la cooperación pacífica o la explotación coercitiva, la producción o la depredación, la historia de la humanidad, particularmente su historia económica, puede considerarse como una contienda entre estos dos principios. Por un lado, hay productividad creativa, intercambio pacífico y cooperación; por el otro, el dictado coercitivo y la depredación sobre esas relaciones sociales. Albert Jay Nock llamó felizmente a estas fuerzas enfrentadas: "poder social" y "poder del Estado".41


El poder social es el poder del hombre sobre la naturaleza, su transformación cooperativa de los recursos de la naturaleza y su comprensión de las leyes de la naturaleza, en beneficio de todos los individuos participantes. El poder social es el poder sobre la naturaleza, el nivel de vida alcanzado por los hombres en intercambio mutuo. El poder del Estado, como hemos visto, es la toma coercitiva y parasitaria de esta producción, un drenaje de los frutos de la sociedad en beneficio de gobernantes no productivos (en realidad, antiproductores). Mientras que el poder social es el poder de los hombres sobre la naturaleza, el poder del Estado es el poder de los gobernantes sobre el hombre.

A lo largo de la historia, las fuerzas productivas y creativas del hombre han forjado, una y otra vez, nuevas formas de transformar la naturaleza en beneficio del hombre. Éstos han sido los tiempos en que el poder social se ha adelantado al poder del Estado, y cuando el grado de usurpación del Estado sobre la sociedad ha disminuido considerablemente. Pero siempre, después de un lapso de tiempo mayor o menor, el Estado se ha movido hacia estas nuevas áreas, para paralizar y confiscar el poder social una vez más.42 Si los siglos XVII al XIX fueron, en muchos países de Occidente, tiempos de aceleración del poder social, y un consecuente aumento en la libertad, la paz y el bienestar material, el siglo XX y el inicio del siglo XXI ha sido principalmente una época en la que el poder del Estado se ha ido poniendo al día, con la consiguiente reversión a la esclavitud, la guerra y la destrucción.43

En este momento, el género humano se enfrenta, una vez más, al reinado virulento del Estado, del Estado ahora armado con los frutos de las facultades creativas del hombre, confiscado y pervertido para sus propios fines. Los últimos siglos fueron tiempos en los que los hombres intentaron poner límites constitucionales y de otro tipo al Estado, solo para descubrir que esos límites, como con todos los demás intentos, han fracasado. De todas las múltiples formas que han tomado los gobiernos a lo largo de los siglos, de todos los conceptos e instituciones que se han ensayado, ninguna ha logrado mantener bajo control al Estado. Evidentemente, el problema del Estado está más lejos de solución que nunca. Quizás deban explorarse nuevos caminos de investigación, si se quiere llegar alguna vez a la solución final y exitosa de la cuestión del Estado.44



41.
Sobre los conceptos de poder estatal y poder social, véase Albert J. Nock, Our Enemy the State (Caldwell, Idaho: Caxton Printers, 1946). Véase también Nock, Memoirs of a Superfluous Man (Nueva York: Harpers, 1943) y Frank Chodorov, The Rise and Fall of Society (Nueva York: Devin-Adair, 1959).
42.
En medio del flujo de expansión o contracción, el Estado siempre se asegura de apoderarse y retener ciertos "puestos de mando" cruciales de la economía y la sociedad. Entre estos puestos de mando se encuentran el monopolio de la violencia, el monopolio del poder judicial supremo, los canales de comunicación y transporte (correos, carreteras, ríos, rutas aéreas), el agua de regadío en los despotismos orientales y la educación, para moldear las opiniones de sus futuros ciudadanos. En la economía moderna, el dinero es el puesto de mando fundamental.
43.
Este proceso parasitario de "ponerse al día" ha sido proclamado casi abiertamente por Karl Marx, quien reconoció que el socialismo debe establecerse mediante la toma del capital previamente acumulado bajo el capitalismo.
44.
Ciertamente, un ingrediente indispensable de tal solución debe ser la ruptura de la alianza intelectual y estatal, mediante la creación de centros de investigación y educación intelectual, que serán independientes del poder estatal. Christopher Dawson señala que los grandes movimientos intelectuales del Renacimiento y la Ilustración se lograron trabajando fuera de las universidades atrincheradas y, a veces, contra ellas. Esta academia de las nuevas ideas fue establecida por patrocinadores independientes. Véase Christopher Dawson, The Crisis of Western Education (Nueva York: Sheed y Ward, 1961).
Read All... Leer Todo...

martes, septiembre 01, 2020

Los Protectores Malignos de la Paz

En sus inicios, al desprenderse de sus ancestros prehumanos, los seres humanos no eran libres. Si bien un humanoide primitivo podía vivir casi aislado e independiente tanto mental como económicamente, de manera autosuficiente junto a su familia, su atisbo de libertad desaparecía al cruzarse en el camino con un ser más inteligente y más fuerte que él. En tal caso, su única libertad remanente era la rendición incondicional o la aniquilación. Esa es la condición natural inicial del hombre: la cruel competencia biológica, la ausencia de libertad y el dominio de la violencia de todos contra todos. Leer Todo .
Read All... Leer Todo...