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miércoles, diciembre 26, 2007

Objetivos de Política Monetaria

Según lo prometido al finalizar una nota añadida al blog el 21 de Noviembre pasado, se destina este post para estudiar los “objetivos de política monetaria”. Los tres objetivos de política monetaria presentados en aquella oportunidad, se pueden reunir en los dos siguientes: promover la máxima producción y empleo sostenible en la economía, y promover la estabilidad de los precios. Dada la trascendencia y el alcance de estos objetivos de política, lo mejor es establecerlos por una ley del congreso.

Se sabe que la producción y el empleo en el largo plazo son independientes de la política monetaria. O sea, la política monetaria no puede alterar estas variables de la economía ya que ellas dependen principalmente de la tecnología y de las preferencias de las personas por el ahorro, el ocio y el riesgo. En este contexto, “máximo sostenible” quiere decir: el máximo nivel compatible con los valores de largo plazo para estas variables.

La vida económica de cualquier país, transcurre en el corto plazo, o si uno quiere, se manifiesta en el día a día de sus actividades cotidianas. La estela de resultados que deja este accionar de las actividades cotidianas se conoce como “la trayectoria del ciclo económico”. Es esta trayectoria, este sendero, el que puede delinearse usando política monetaria. Por ello, todos los instrumentos de política monetaria buscan suavizar los ciclos, es decir, estabilizar el desempeño corriente de la economía entorno a su “hipotético” derrotero de largo plazo.

Por ejemplo, cuando la demanda agregada se debilita y la economía entra en recesión, la autoridad monetaria puede intervenir, estimulando temporalmente la economía, usando como instrumento una disminución de la tasa de interés (costo del dinero). De este modo se ayuda a suavizar la caída en la producción y, eventualmente, se revierte el comportamiento para mantenerla cerca de los niveles de producción de largo plazo. Así es como se logra un objetivo de estabilidad porque la caída se hace menos profunda y la recesión transcurre en un periodo mucho menor.

Otro ejemplo de estabilización, opuesto al anterior, sucede al enfriar la economía cuando la producción ha superado niveles sostenibles de largo plazo. Si la demanda agregada se encuentra por encima de los niveles de largo plazo, sucede que se satura la capacidad en todas las actividades productivas por lo que una mayor producción se hace insostenible. El resultado de esto es que la mayor demanda se transmite completamente a los precios generando inflación y, eventualmente, hiperinflación, dejando la producción y el empleo sin alteraciones. La autoridad monetaria puede intervenir, des-estimulando temporalmente la economía, mediante un incremento de la tasa de interés. De este modo disminuye la demanda agregada, se frena la presión sobre la producción, se descomprime toda la economía, y se suaviza el ciclo económico.

El objetivo de estabilidad de precios es esencial. La alta inflación puede desmoronar la producción y el crecimiento económico de varias maneras: a) cuando hay inflación es muy difícil distinguir si un cambio en el precio de un producto se debe a un aumento en la demanda o a un cambio generalizado en los precio, b) la alta inflación suele ser muy variable, lo cual agrega mucho riesgo que hace aumentar la tasa de interés de largo plazo, y esto afecta negativamente la acumulación de capital productivo en los negocios y la acumulación de bienes durables en las familias, c) el sistema impositivo no se indexa por inflación por lo que la inflación impacta de distinta manera en las distintas actividades provocando una distorsión sobre el rendimiento después de impuestos, y esto induce a que los agentes económicos busquen rentas sobre impuestos más que sobre productividades, d) un cambio sorpresivo en los precios tiende a redistribuir riqueza de manera forzosa, por ejemplo en los préstamos a tasa fija se transfiere riqueza desde los prestamistas a los deudores pues disminuye la carga real de una corriente de pagos nominales constantes.

La deflación y la muy baja inflación también son perjudiciales para la economía. Una deflación suele ser tan mala como una inflación alta por sus indeseables consecuencias potenciales sobre la producción y el empleo. La deflación puede desincentivar la inversión productiva y conducir la economía hacia una recesión. La deflación, al igual que una inflación muy baja, suele estar asociada con una tasa de interés de corto plazo muy baja lo cual deja a la autoridad monetaria casi sin instrumento de política monetaria ante una posible recesión económica y por ello se vuelven indeseables.

Por todo lo dicho, y lejos de las creencias populares, la autoridad monetaria no está para promover y estimular un boom económico sino para velar por la estabilidad de la economía entorno a los equilibrios de largo plazo. A veces, velar por la estabilidad significa combatir un boom económico. Por este hecho es imprescindible que la autoridad monetaria, cuyos miembros son responsables de la política monetaria y son quienes toman las decisiones de oferta de dinero, sea completamente independiente de las presiones políticas cotidianas provenientes de las autoridades de la administración gubernamental cuyos miembros toman decisiones, entre otras, de gasto del dinero. Esta perfecta separabilidad permite trabajar efectivamente en post de los grandes objetivos de producción, empleo y precios.

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