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miércoles, abril 18, 2007

Hacia el Etanol...

No quedan dudas sobre la futura gran sustitución que acontecerá en el sector energético mundial: el petróleo será sustituido por biocombustibles, principalmente los biocombustibles líquidos Etanol y Biodiesel. Las necesidades de progreso, el agotamiento del petróleo, la contaminación del ambiente asociada al uso del petróleo y el cambio climático de la tierra son los principales impulsores de una inevitable transformación tecnológica que finalmente permitirá sustituir al petróleo por biomasa como “la” fuente primaria principal para obtener combustibles líquidos.

No es difícil pronosticar que aquellos países que ignoren tal suceso se verán obligados a aceptarlo en un futuro no muy lejano dentro de unos 15 a 20 años. Aquellos países que lo acepten ahora podrán gozar de las ganancias del jugador más rápido. Los biocombustibles líquidos sirven para alimentar el motor de un vehículo móvil o de un generador eléctrico. Estos combustibles tienen dos usos básicos. El primero es como oxigenante del carburante. El segundo es como carburante propiamente dicho. En el primer caso se mezcla el carburante con biocombustible en proporciones variables que van desde el 5 al 25% volumen en volumen, dependiendo de la legislación de cada país. Esta mezcla no solo aumenta el octanaje sino también disminuye la contaminación emitida al quemar el carburante porque se sustituyen otros aditivos contaminadores como el tetra-etil plomo, el metil ter-butil éter, el etil ter-butil éter, el ter-amil metil éter y el di-isopropil éter. En el segundo caso el biocombustible es directamente el único carburante usado para alimentar el motor.

El alcohol etílico o etanol (notado como EtOH), con fórmula química C2H5OH, es el carburante más importante dentro de los biocombustibles. En el año 2004 se produjeron 41 billones[1] de litros de EtOH (menos de 1 millón de barriles diarios) de los cuales 15 billones (37%) produjo Brasil y 13.4 billones (33%) produjo Estados Unidos. En el mismo año, el 73% de la producción mundial de EtOH fue alcohol carburante, el 17% fue para bebidas y el 10% restante para uso industrial. Brasil es el principal productor mundial de EtOH. También es el principal exportador de este bien. En el año 2006 Brasil ha exportado aproximadamente casi 3 billones de litros de etanol (unos 52000 barriles diarios), alrededor del 20% de su producción total.

A pesar de este liderazgo Brasileño, todo el sector de producción y provisión de EtOH no ha alcanzado un pleno desarrollo en Brasil, y ello sucede porque el sistema se encuentra en una etapa inicial de su posible auge venidero. Se prevé que Brasil se convertirá en uno de los principales proveedores de etanol de los Estados Unidos de América, Japón, China, y otros países asiáticos.

Se sabe con certeza que la demanda de este bien se expandirá a niveles inimaginable hasta hace muy poco tiempo. Esta expansión provocará, al unísono, una contracción de la demanda de petróleo. Sí los Estados Unidos decide usar EtOH solo como oxigenante en un 10% v v (90% gasolina y 10% EtOH volumen en volumen) esto podría significar una reducción de 1 millón de barriles diarios de petróleo importado por ese país lo cual le permitiría dejar de importar crudo desde Venezuela, por ejemplo, ante eventuales olas de incertidumbre ideológicamente inducidas. Una contracción mucho mayor se producirá en aquellos países que decidan sustituir más completamente el petróleo por razones estratégicas de crecimiento y bienestar doméstico y/o el alto riesgo en los contratos petroleros.

Aunque el negocio del EtOH se expandirá rápidamente, no es sencillo predecir con precisión el panorama futuro. Jugadores principales, compañías dominantes, ganadores y beneficiarios, localización de la oferta y la demanda, y los flujos comerciales del EtOH configuran un vasto universo de interrogantes. En la evolución del proceso sustitutivo, el desempeño institucional del mercado será esencial. Los contratos entre países y entre compañías que producen y demandan el bien deberán quitar aquella incertidumbre que limita los negocios y llevar los riesgos a niveles muchos mas bajos que aquellos del mercado petrolero. La consistencia en los contratos “a futuro” de abastecimiento podrán estimular las inversiones en el sector y re-impulsar un nuevo ordenamiento en los sectores proveedores de materias primas, principalmente: caña de azúcar, remolacha azucarera, maíz, y residuos celulósicos. Por esto, la seriedad y credibilidad de los países será fundamental.

Si Brasil pretende ser el principal proveedor de EtOH de los EEUU entonces deberá ajustar sus instituciones a los estándares internacionales exigidos por los Estados Unidos. Obviamente, si Brasil se vuelve un país poco serio, como lo son Venezuela, Ecuador y Bolivia, no podrá desarrollar plenamente el sector de biocombustibles para penetrar exitosamente en el mercado norteamericano. Eventualmente, otros tomarían su lugar. Por ello, las autoridades hoy gobernantes en Brasil están empeñadas en reafirmar sus buenas credenciales institucionales. Con la misma suerte corren otros países latinoamericanos como Argentina, Uruguay, Colombia y Perú, quienes estarán obligados a seguir una rigurosa disciplina de conducta si pretenden ingresar en este negocio aprovechando sus enormes ventajas comparativas. Por suerte, como es razonable esperar, la competitividad internacional de aquellos países productores futuros de EtOH está muy condicionada por la buena institucionalidad. [1] 1 billón=1000000000.

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