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martes, noviembre 22, 2022

Probar con la Libertad

Una persona es libre si actúa en ausencia de coerción sea esta sistematizada o aislada. La noción de libertad adquiere significado en el contexto social; la libertad de cada miembro implica, requiere de, la libertad de los demás. La coerción sistemática es ordenada y ejercida desde el estado, desde el monopolio de compulsión y coerción; la coerción aislada es eventual y ejercida desde fuera del estado. La coerción estatal es perenne mientras que la eventual es efímera. La coerción elimina la libertad y, al hacerlo, destruye la propiedad, destruye la capacidad para generar y acumular riquezas y prosperidad. Con el paso del tiempo, la coerción destruye civilizaciones enteras porque elimina todo incentivo para producir y prosperar.

¿Por qué impedir que las personas resuelvan sus problemas económicos en el mercado, sabiendo que el mercado fue inventado para eso? ¿Por qué impedir que cada demanda se acomode a una nueva oferta? ¿Por qué impedir que la libre oferta responda a nuevas demandas? ¿Por qué impedir que nuevos emprendedores anticipen necesidades e inversiones para atender esas demandas? ¿Por qué impedir que las personas elijan aquellos emprendedores que mejor atienden sus nuevos requerimientos? ¿Por qué impedir que el éxito/fracaso, el premio/castigo, dirijan la libre concertación de actos humanos? La respuesta a estas interrogantes es: por el saqueo y la explotación.

Desde los estados, los gobiernos se empeñan en obstaculizar y anular el mercado. La compulsión y coerción estatal pone en los gobernantes la permanente tarea de apropiarse y vivir de lo ajeno, de obtener satisfacción robando medios y recursos de otras personas. Cualquier gobierno es un lastre social, un parásito que vive del esfuerzo del otro. De todo aquello que Usted habitualmente utiliza y vive, pregúntese ¿qué viene del estado?; siempre llegará a la misma conclusión miserable: absolutamente nada. Todo lo que a Usted le da satisfacción última proviene del libre esfuerzo y la libre concertación humana.

En un estado absolutamente totalitario, en el comunismo/socialismo, no existe propiedad privada, no existe libertad ni existe mercado. La ausencia de mercado provoca el colapso de cualquier sociedad. La coerción es, literalmente, el enemigo de la cooperación voluntaria, el enemigo de la sociedad. El estado instituye a los gobiernos como un enemigo social, como un instrumento para saquear y explotar a las personas que habitan un territorio. Ese saqueo es compulsivo/coercitivo. El estado es la gran manufactura de saqueo y explotación. Por simple deducción, una sociedad bajo el dominio del estado nunca es una sociedad libre y siempre es una sociedad autodestructiva.

¿Por qué el humano persiste en este desafío autodestructivo? Simplemente porque la libertad lo hace posible. El impulso a ser libre, a la concertación voluntaria de sus actos, tiene que ser dominante en el humano. De otro modo la especie humana se extinguiría. La libertad es como una cualidad pura de la mente humana porque vive en su voluntad. La voluntad, junto con la razón y la lógica, generan la conciencia del ser libre. Tal cualidad no se puede borrar ni anular porque está impresa en la mente de cada persona. Por esto la libertad domina y permite a los humanos encontrar la vuelta para superar cualquier obstáculo interpuesto desde la coerción, especialmente desde la coerción estatal.

Más allá de las supuestas buenas intenciones bajo las cuales el estado se logra instituir, el monopolio de la coerción lo vuelve autodestructivo porque la pretensión de vivir de lo ajeno, de vivir sin el esfuerzo propio, queda garantizada bajo este monopolio. Aquí surgen los socios, tanto incondicionales como oportunistas, del estado. El estado, coerción de por medio, les garantiza sustento y algo de prestigio a cambio de lealtad y obediencia. La lealtad y obediencia son tan importantes en los sistemas de gobierno, que en política aparecen como palabras clave: en escuelas, colegios y universidades se enseña que los desleales al gobierno y al estado, los desobedientes, son traidores a la patria.

Pero, en este contexto , tanto desleales como desobedientes son la última esperanza para la humanidad; sin su coraje, sin su decisión y buen juicio, la humanidad toda estaría perdida y empobrecida al extremo. A pesar de la coerción, el humano se las ingenia para crear bolsones libertarios y, desde esa posición, generar riquezas y prosperidad. El mundo libre, la cooperación voluntaria, es el único medio humano para subsistir y evolucionar, es el único atajo para sortear el tenebroso destino asociado a la coerción. Cuando una sociedad queda estrangulada bajo el yugo lacerante de la coerción, es oportuno recordarle a los humanos que siempre vale la pena Probar con la Libertad.
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miércoles, noviembre 02, 2022

Omnipresencia de la Moneda

La moneda o dinero1 es algo omnipresente en la vida cotidiana de cada ser humano. La sociedad, la acción concertada, es inviable sin moneda. Cualquier acto concertado entre humanos involucra intercambios (de recursos, de materiales, de cosas, de tiempo, de servicios, de medios, etc). Sin intercambios no hay sociedad posible. Un intercambio entre partes es una manifestación, un evento, de doble coincidencia, en donde ambas partes aceptan entregar y recibir algo a cambio. El dinero es el instrumento que permite universalizar la doble coincidencia: los miembros de la sociedad siempre aceptan dinero a cambio de lo que entregan. Pero cuidado, lo que en la sociedad contemporánea se impone como moneda, no es una moneda.

La moneda no surge del acuerdo o contrato entre partes. No se crea por decreto del autócrata, ni resolución del burócrata. No surge de la política, del gobierno o la religión. No es un instrumento de fé. El dinero fue inventado, objetivamente, por las personas cooperando en el proceso de mercado. El dinero es un sofisticado elemento cataláctico. La moneda fue catalácticamente creada al facilitar la concertación de actos humanos voluntarios.

En el proceso de mercado, en el proceso de concertación de acción humana para atender insatisfacciones, algunos de los medios que los humanos intercambian se vuelven más demandados que otros no para producir ni para consumir ni para atesorar, sino para ser intercambiados en el mercado, para ser usados como medio de pago. Con el paso del tiempo, uno de estos medios queda como el más demandado por sus sobresalientes cualidades de cambio, dando lugar a lo que se denomina moneda. Así surgieron el oro y la plata como las únicas monedas que hoy dispone la humanidad.

Toda otra cosa a la cual se le llama moneda, no lo es. El papel fiduciario y cualquier otro instrumento fiduciario que hoy imponen los gobiernos como moneda de curso legal (legal tender), NO es moneda. No es dinero.

El papel fiduciario es un fraude, una estafa piramidal perfecta. Una estafa piramidal perfecta es aquella avalada e impuesta mediante dictados y decretos del gobernante. El gobierno declara como moneda al papel o instrumento fiduciario que él mismo impone por decreto, cuya emisión nadie controla y por cuyos abusos nadie juzga. ¿Quién está por encima de una legislación como para juzgar las tropelías que se cometen bajo el amparo de tal legislación?. Nadie. Una estafa perfecta!.

El papel fiduciario es una estafa porque el gobernante te obliga a emplear como moneda algo que él emite y dice tener un determinado valor que él mismo se encarga de destruir con subsecuentes emisiones de ese algo. Una trampa mortal!. Es piramidal porque los de arriba, los gobernantes que emiten, se benefician en el primer intercambio, mientras toda la base de una pirámide social se perjudica en intercambios posteriores.

El papel fiduciario es la pseudo moneda que los gobernantes imponen en todo el mundo. La humanidad toda quedó presa en esta jaula. ¿Cómo se cae en esta desgracia?.

El dinero fiduciario es, para los gobiernos, la gallina de los huevos de oro. Lo único que precisan para apropiarse del dinero es el monopolio de la violencia, el monopolio de compulsión y coerción. Desde esa posición de poder absoluto, los gobernantes imponen e imprimen todo el dinero necesario para financiar sus emprendimientos. En el interín permiten la generación de riquezas privadas que luego sustraen vía imposición y emisión. Cualquier sociedad que se organiza en torno a un gobierno queda condenada a esta expoliación fiduciaria, salvo que el proceso cataláctico encuentre una moneda sustituta.

Con la ayuda tecnológica, ese sustituto ya apareció: las criptomonedas. Su tecnología se llama blockchain. Las criptomonedas pueden funcionar perfectamente como medio de pago privado, no coercitivo. El proceso cataláctico de las criptomonedas opera al margen de la contaminación gubernamental. Los gobernantes no pueden apropiarse de un medio de pago que funciona de manera autónoma y descentralizada. Una persona puede generar semillas criptográficas para encriptar su billetera electrónica, memorizar esas semillas en su mente, eliminar la billetera, moverse por todo el mundo y activar el acceso a su dinero regenerando su billetera desde las semillas memorizadas. Una forma muy creativa de mover la riqueza y neutralizar el olfato de los sabuesos del gobierno.

El sistema bancario, el hermano gemelo del sistema fiduciario del gobierno, no puede visualizar, ni registrar, ni impedir ni interferir criptopagos. El fenómeno es estrictamente privado; el gobierno sólo puede competir con él. Es cuestión de tiempo, de algunas generaciones, para que la sociedad transite el camino completo desde el sistema de pagos con dinero falso al sistema de criptopagos.

Este cambio significará el ocaso, la eliminación de todo esquema social compulsivo coercitivo. Surgirá un nuevo orden social voluntario con su sistema productivo completamente privado. En este contexto, la producción y administración monetaria ocurrirá en el ámbito de privacidad estricta. En esta nueva etapa de la organización social, la humanidad toda recuperará esa tan beneficiosa Omnipresencia de la Moneda.


1 Moneda y dinero son términos generalmente empleados para referirse a lo mismo: un medio de pago voluntariamente aceptado en el mercado.
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sábado, octubre 29, 2022

Civilización Cósmica

Una civilización cósmica es aquella que ha desarrollado la habilidad y capacidad de aprovechar recursos y fuerzas cósmicas, de aprovechar minerales, sustancias y energía de meteoritos enteros, de captar toda la energía emitida por una estrella o de canalizar las fuerzas descomunales de agujeros negros. Un agujero negro tiene la particularidad de acumular un enorme poder energético permanente en una región reducida del espacio; esta cualidad los hace especialmente atractivos para el desarrollo de civilizaciones cósmicas. ¿En qué consiste esta última idea?. Leer Todo.

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viernes, octubre 21, 2022

Génesis Praxeológica

Al emprender una investigación sobre un campo particular de la praxeología se procede al estudio teórico de la conducta humana, los actos humanos, bajo ciertas condiciones especiales. Desde la perspectiva teórica, estudiar la conducta humana quiere decir distinguir aquellas implicancias lógicas (necesarias) derivadas del axioma de la acción al presuponer que las personas actúan bajo esas condiciones inicialmente especificadas. Esas condiciones iniciales tienen la función concreta de definir un campo de la teoría de la acción humana sabiendo que sus campos en sí tienen un germen común: el humano actúa.

Por ejemplo en economía, en teoría económica, se estudia la acción humana y la cooperación social bajo condiciones de cálculo económico o cálculo monetario. La situación canónica, el caso puro, es la acción individual y la cooperación social irrestricta con moneda, algo que se conoce como la teoría del libre mercado. Al mismo tiempo, también se requiere estudiar el caso donde no hay cooperación social (Robinson Crusoe o individuo autárquico); el caso de cooperación voluntaria sin moneda (trueque); el caso de cooperación social compulsiva sin moneda (socialismo); y el caso de cooperación social intervenida por los gobiernos (intervencionismo). En general, el estudio teórico de la acción humana bajo situaciones donde hay intercambio forman el gran subcampo de la teoría económica denominado catalaxia: la teoría del intercambio (de la cooperación) con y sin moneda.

Las implicancias lógicas obtenidas al aplicar el axioma de la acción a cada una de estas situaciones económicas permiten elaborar las leyes praxeológicas para la economía. Elaborar estas leyes fue el gran logro de Ludwig von Mises al desarrollar la praxeología y su hija primigenia, la economía. Las leyes económicas exponen al caso canónico como el único praxeológicamente consistente con la preservación de la vida y la evolución humana; las personas actuando bajo condiciones de libre mercado siempre observan las leyes praxeológicas; mientras que el resto de las opciones ofrecen prestaciones económicas mucho menos beneficiosas para la vida social de las personas, situaciones estas que conducen al caos, al colapso de la acción concertada. El sistema de cooperación voluntaria bajo ausencia de violencia es el único económicamente exitoso; su lógica lo garantiza, y los resultados consecuentes así lo confirman.

¿Qué ocurre cuando las personas actúan e intentan cooperar bajo condiciones de violencia unilateral, bajo condiciones en donde un poder asimétrico somete a los demás? ¿Qué consecuencias lógicas se podrán anticipar al aplicar el axioma de la acción a una situación social donde un grupo de personas organiza la cooperación social para vivir y prosperar empleando los recursos de otros humanos? El conocimiento de aquí obtenido es lo que determina la teoría praxeológica de la política. La elaboración de esta teoría es el gran aporte de Matei A. Apăvăloaei. Para Apăvăloaei la acción política es una acción extractiva, un saqueo, una partida de suma cero, que resulta cuando un grupo ejerce violencia unilateral sobre otro. La política establece, desde su génesis, el germen de la destrucción social. El axioma de la acción predice el colapso social definitivo luego de que generaciones y generaciones de humanos se han sacrificado a tal extremo que un último evento destructivo termina con esa civilización fallida constituida sobre una base de violencia y saqueos. Así caen los imperios y así se observa en sus ruinas cadavéricas. El aparato extractivo se vuelve tan costoso, tan oneroso y contraproducente, que al final lo aniquila todo.

¿Qué ocurre cuando las personas intentan cooperar bajo el dominio de fines arbitrariamente establecidos, los cuales se imponen desde centros de poder organizados? Al aplicar el axioma de la acción bajo estas condiciones para actuar y cooperar, uno puede derivar aquellas consecuencias lógicas asociadas a dicha arbitrariedad. En estas circunstancias aparece la necesidad de considerar una situación canónica en la cual los fines últimos para cooperar queden determinados y justificados praxeológicamente, como enunciados apriori, por la intervención de la razón. El desarrollo de esta situación es el gran desafío y, a la vez, el gran logro de Hans Hermann Hoppe. Hoppe desarrolló la ética praxeológica, logrando establecer las leyes de la moral como juicios apriori justificados por su validez racional. Para Hoppe, la única ética justificable es la ética libertaria. Cualquier ética no libertaria es no justificable mediante la razón; adicionalmente, Hoppe establece que el desempeño de la vida social humana bajo la ética libertaria no puede ser superado por ninguna otra combinación de supuestas leyes morales. Bajo condiciones libertarias, la ética económica es la ética de la propiedad privada de los medios de subsistencia siendo esta ética la justificación última del libre mercado.

Del mismo modo en que se especifican las condiciones iniciales para el estudio de la acción humana por parte de la economía, la política y la ética, es posible especificar las condiciones y evaluar los derivados al aplicar el axioma de la acción cuando se elaboran las teorías praxeológicas de los juegos, de la guerra, de las votaciones o de cualquier otro aspecto especial de la vida social del ser humano. Este método, ordenado y sistemático, permite abordar el estudio teórico en distintos campos de la acción humana y constituye uno de los elementos fundamentales de la génesis praxeológica.
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lunes, septiembre 26, 2022

Tiempo

El universo hasta hoy conocido tiene dos componentes muy diferentes. Una es la parte visible que abarca la materia y la energía ordinaria, que se puede resumir con lo que se denomina Vis Vivas: energía viva. La otra parte es no visible y comprende la materia oscura y la energía oscura. La energía oscura es lo que se denomina Vis Tenebris: energía tenebrosa. La energía en general es una componente fundamental de la naturaleza, por lo que su conceptualización es una de las más importantes de la física, de la teoría de la naturaleza. Leer Todo.

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miércoles, agosto 10, 2022

Atraso Argentino

La sociedad Argentina actual se ve como transportada al pasado. Se ve como observada desde una distancia mayor a 200 años luz. Este retroceso se trata de un fenómeno social y viene ocurriendo con la nueva democracia, la cual se sostiene con el aval de mayorías sociales. Algo ocurrió en la sociedad Argentina que degradó las perspectivas de vida de sus habitantes a estándares previos al siglo XIX. Un retroceso, traído por la democracia, que hoy persiste en el seno del supuesto sistema de cooperación social. Leer Todo.

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viernes, julio 15, 2022

El Problema Económico

El individuo, cada ser humano, se encuentra en un estado invariante de insatisfacción. Esta es la condición permanente de cada persona. El estado de saciedad es sólo una construcción imaginaria que sirve como referencia para representar un estado de cosas que se pretende alcanzar. La escasez de medios, de recursos, disponibles para atender insatisfacciones junto a la persistente voluntad por subsistir y evolucionar lleva a cada ser humano a generar infinidad de estados subjetivos de insatisfacción.

Por la escasez e insatisfacciones, el humano se involucra en el desafío permanente de utilizar los medios lo mejor posible al atender insatisfacciones. Al involucrarse en este desafío, el problema permanente que cada ser humano está obligado a abordar es el de no atender sus necesidades más urgentes porque emplea sus medios, escasos, para atender necesidades menos urgentes. Este es el problema económico.

El problema económico no se reduce estrictamente a usar medios para producir bienes finales e intercambiar y usar estos bienes para satisfacer necesidades. Esta es la etapa final del problema. El núcleo del problema es obtener, intercambiar y emplear más y más medios para producir más y más medios e intercambiar y emplear estos medios para generar más y mejor satisfacción final. El núcleo del problema es un fenómeno de intensa industrialización expansiva de medios de producción, un problema de generación de riqueza. Este problema es de simple resolución a nivel individual, a nivel microeconómico, pues la persona conoce sus necesidades más urgentes y sus medios al momento de involucrarse en el desafío de producir medios para producir otros bienes. La aritmetización, el cálculo monetario, es la única herramienta que asiste a cada individuo al abordar exitosamente la resolución de su problema microeconómico.

La vida social le ofrece a cada ser humano mejores alternativas para abordar su problema económico. En sociedad surgen más y mejores posibilidades de resolución porque se pueden producir y emplear más y mejores medios, las personas tienen más oportunidades para interactuar y para atender sus insatisfacciones. La vida en sociedad, la acción concertada bajo la división del trabajo, se vuelve una fuente de nuevas posibilidades que están ausentes en la situación autista y endogámica. Pero no cualquier esfuerzo compartido es mejor. Las nuevas posibilidades surgen en sociedad siempre que cada persona atienda voluntariamente sus insatisfacciones atendiendo lo mejor posible las insatisfacciones de los demás. Este sistema de satisfacción interpersonal voluntaria generalizada se logra mediante vínculos contractuales entre los individuos.

Atender lo mejor posible las necesidades de los demás se vuelve de interés supremo para cada persona en sociedad. En tal caso, cada persona valora subjetivamente como satisfactoria, o no, la contribución que los demás hacen al concertar sus acciones e intercambiar medios, ya sea medios que producen medios o medios que producen fines. Estas tasas de cambio expresadas en términos monetarios forman el sistema de precios. Este sistema de precios es la base de la aritmetización que permite encaminar el esfuerzo concertado, bajo la división del trabajo, dirigido hacia aquel objetivo de mejor satisfacción interpersonal.

El libre mercado, la libre concertación de acciones de personas que producen e intercambian bienes entre ellos, no sólo genera esas condiciones para la mejor contribución sino que, con el sistema de precios, también se indica permanentemente a cada individuo sobre la significancia de su contribución. El mercado no dirige la acción humana emitiendo órdenes o decretos. El sistema de precios (la tasa de cambio de lo que se compra y vende) del proceso de mercado reúne y libera permanentemente la suficiente cantidad de información que permite a cada miembro de la sociedad ajustar sus acciones a los requerimientos de la cooperación social. El mercado, el sistema de precios monetarios, simplifica enormemente el cálculo y el problema económico, lo cual vuelve inigualablemente exitosa la concertación anónima de la acción humana.

En cualquier desafío colectivista, contrario al proceso de mercado, la forzada unicidad e indivisibilidad del problema económico lo vuelve extremadamente rígido, complejo e irresoluble. Es precisamente su atomicidad y divisibilidad en el mercado, lo que lo simplifica y lo hace abordable y resoluble desde la perspectiva de la acción humana concertada bajo la división del trabajo. La cooperación no sirve para resolver problemas económicos forzosamente unificados e indivisibles. Los infinitos ajustes, en la coordinación productiva y comercial necesarios para sostener e impulsar la permanente industrialización de los medios, requiere de completa flexibilidad.

Sólo las personas conocen sus insatisfacciones y posibilidades. Los problemas económicos (de usar medios incorrecta e inoportunamente) se vuelven resolubles cuanto más y más cerca de su origen se encuentran. Los problemas económicos se complican enormemente, sus soluciones desaparecen, cuando se agregan arbitrariamente. En el contexto del libre mercado, con precios monetarios, siempre es factible coordinar la resolución de infinitos problemas atomizados. El sistema de precios los coordina. Pero resulta imposible resolver problemas económicos que se vuelven infinitamente complejos por su agregación. En el contexto del libre mercado, con plena distribución y atomización de la acción humana, la coordinación en la resolución de problemas económicos atomizados resulta tán efectiva como exitosa.

Unos de los efectos más sobresalientes del libre mercado, de la acción humana aritméticamente concertada, es la abrupta disminución del riesgo de fracaso. Los fines de la acción humana siempre se dirigen a atender insatisfacciones futuras, algo que todavía no ocurrió. Siempre existe la posibilidad de fracaso, de que el plan sea incorrecto, de que cambien las condiciones de insatisfacción o que simplemente las supuestas insatisfacciones no existan. El plan del director de una aventura colectivista siempre tiene una probabilidad de fracaso. Pero esta probabilidad se desploma casi a cero si el problema económico se fracciona a nivel individual. En este último caso, que es el caso del libre mercado, cada individuo tiene una probabilidad de fracaso, pero la probabilidad de que todos fracasen, la productoria de las probabilidades de los fracasos individuales, se hace cero dada la multiplicidad de problemas que se abordan a nivel individual. Este es el efecto certeza del mercado.

Hay diversas maneras de entorpecer o anular el proceso de mercado. Por ejemplo, las acciones políticas y las votaciones son instrumentos operativos para el sometimiento y dominación social por parte del estado y sus gobernantes. Las votaciones, la elección de jefes y autoridades, suele ser la única acción concertada entre personas de una sociedad dominada por la hegemonía del aparato compulsivo coercitivo del estado, el gobierno. Bajo la hegemonía del gobierno, el resto de las acciones no son concertadas sino elegidas y ejecutadas por jefes y autoridades, quienes emiten órdenes a ser incondicionalmente obedecidas por los súbditos, las demás personas de la sociedad. En un sistema social con vínculos hegemónicos, de órden-obediencia, los subordinados no actúan, sino que reaccionan mecánicamente bajo amenazas de sanciones y castigos.

Bajo el dominio de la acción política, se deteriora el mercado, el sistema de precios se contamina con la arbitrariedad de los gobernantes y se deterioran las prestaciones de la cooperación social. El problema económico se centraliza por la acción política y su resolución se vuelve imposible. Lo que finalmente prevalece es la voluntad del jefe, del gobernante. Él elige los fines y ordena aplicar medios para alcanzar sus fines. En este sistema social, la acción humana no se ordena para atender las insatisfacciones de las personas sino atendiendo los caprichos arbitrarios de la voluntad del gobernante. Claramente con este sistema social no es posible resolver el problema económico.
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miércoles, abril 13, 2022

Liberación

Las definiciones y precisiones acerca de la libertad exponen una fisura conceptual. Ninguna de las descripciones hoy vigentes se puede considerar completa y definitiva. ¿Es la libertad una cualidad de la vida social del hombre? ¿Es un atributo inalienable de la existencia humana? ¿Es un emergente de la ausencia de opresión? Veamos una extensión de estas ideas.

El enfoque praxeológico elaborado por Mises sostiene que "...La libertad tiene sentido en el contexto social; tiene que ver con la conducta de las personas en su relación con otras personas en la sociedad. El hombre no nace libre. En la naturaleza su libertad caduca con el predominio del más fuerte… El hombre se libera de estas fuerzas bestiales por la observancia de leyes praxeológicas al integrarse socialmente… Estas leyes establecen límites de conducta dentro de los cuales cada persona es libre de actuar..." La libertad que adquieren las personas actuando bajo estas leyes es una ganancia para la acción concertada. La libertad así adquirida no es una creación de privilegios o derechos arbitrarios ni tampoco la anulación compulsiva de conductas opresivas, sino la posibilidad de expresar la suficiente potencia para vencer todo aquello que se opone a la conducta beneficiosa en el seno social.

El enfoque natural sostiene que la libertad es algo propio de cada persona, algo atado a la naturaleza estrictamente individual del ser humano, un atributo equivalente a la vida misma. La observancia de esta ley natural genera libertad dentro de una sociedad. Para reforzar esta idea, Bastiat señala la equivalencia1 entre la vida, la libertad y la propiedad y define a la libertad como el pleno ejercicio de aptitudes derivadas de la manifestación de la personalidad, de la propia existencia del ser humano. La propiedad se deriva de la libertad y la libertad se deriva de la vida. Bastiat da un paso adicional y señala que junto al obsequio natural de -la vida, la libertad y la propiedad- viene dado el derecho natural a defender estos atributos de la existencia humana. De ahí emerge el derecho a la vida, la libertad y la propiedad, que es el legítimo derecho a la autodefensa.

Otro enfoque sostiene que la libertad es un derivado de la no violencia, de la ausencia de opresión proveniente de una persona, de un grupo de personas o del aparato represivo del estado. El estado es el más implacable de todos los opresores posibles. Más que fomentar la paz, un monopolio compulsivo coercitivo oprime la libertad de acción de las personas en la sociedad. Por esto, la ausencia de violencia arbitraria debe ser una cualidad esencial de los actos del hombre en una sociedad libre. Los actos de un humano libre son aquellos actos que no agreden ni amenazan con agredir la vida, la libertad y los bienes de los demás. Según este enfoque, cuando los miembros de una sociedad entienden y aplican este principio en su vida social, lo que resulta es una sociedad pacífica y libre.

Tener varios significados para la palabra libertad, no parece favorecer el tratamiento de los alcances de la misma. De algún modo son incompletos. Las nociones consideradas pasan por alto las valoraciones subjetivas que hace cada ser humano al momento de considerar su libertad. ¿cómo se interpreta la conducta concreta de las personas dentro de la sociedad desde la perspectiva de estas concepciones?. ¿Es la libertad una concepción arbitraria?.

Las personas pueden organizarse y concertar acciones para delinquir y aplicar violencia sobre los demás, de modo que cada uno se considere libre de actuar según los lineamientos para la acción allí acordados. Igualmente el accionar de una persona, según lo que él subjetivamente considera su derecho, puede ser percibido por los demás como una agresión, como una opresión. Además, lo que una persona percibe como arbitrario puede no coincidir con la percepción de los demás; la violencia arbitraria e ilegítima aplicada en determinadas circunstancias suele confundirse con violencia legítima para la autodefensa de la vida misma.

Por ejemplo, incluso en sistemas políticos democráticos, es habitual la convalidación social de actos de sometimiento2. Cuando una sociedad coloca un autócrata totalitario al frente de su gobierno, la compulsión y coerción ejercida por ese régimen autocrático no será percibida como arbitraria por esa mayoría. Las restricciones a las libertades individuales, el robo mediante impuestos, la confiscación de la propiedad privada e incluso la persecución y ejecución de disidentes, suele percibirse como aceptable por parte de aquella mayoría. Obviamente, los actos de los miembros de una sociedad constituida para ejercer violencia, más allá si eso se acepta o no, no pueden considerarse actos libres.

Diferentes nociones sobre el significado de la libertad no alcanzan para caracterizar los actos libres en sociedad. El acuerdo para constituir una sociedad violenta, la negación de la legítima autodefensa y la aceptación de la violencia arbitraria no pueden ser rasgos de una sociedad libre. La praxeología, el derecho y la violencia, no permiten caracterizar completamente el estatus de hombre libre. Algo falla en estas ideas sobre la libertad. Son nociones no concluyentes acerca de un aspecto trascendental de la existencia humana. Por ello se requiere plantear una extensión de las mismas.

Parece existir un sustrato fundamental que impulsa los actos libres del ser humano. Si bien la libertad es un requisito indispensable para constituir una sociedad pacífica y próspera, ella surge como derivado de un proceso que atraviesa a toda la vida del hombre: su propia liberación. La gran batalla permanente de cada ser humano es una batalla de liberación. Cada acto de liberación abre nuevas batallas que cada persona tendrá que luchar para seguir siendo libre. Las personas más que buscar deliberadamente la libertad, ellas se liberan permanentemente con sus actos.

Al principio, la liberación es una batalla natural, una confrontación con la naturaleza. El nacimiento es, en sí, un fenómeno de liberación pero a la vez pone al ser vivo en contacto directo con un mundo externo agresivo, con el cual se debe batallar. Las fuerzas naturales son implacables pero los humanos pueden usarlas en su beneficio. El ser humano debe enfrentar y vencer todo aquello que amenaza la vida misma. Cada persona se preserva librando batallas contra enfermedades, contra el hambre, contra inclemencias climáticas y contra predadores que se esconden dentro de la misma sociedad.

El humano es un ser racional que utiliza su mente y la razón como extensiones, como instrumentos para sobreponerse a las amenazas naturales y sociales. La mente y la razón hacen del humano una especie consciente de los alcances de sus actos concertados con los cuales puede acceder a medios suficientes para resolver problemas de supervivencia y superación en su vida. Las liberaciones alcanzadas le permitió llevar la esperanza de vida desde los 30 a los 80 años, en promedio; este resultado representa un gran triunfo de liberación sobre las amenazas y la muerte. El hombre pudo salir de las cuevas y miserias prehumanas, combatir el hambre, las enfermedades y sus propias violencias y soñar con la conquista de un mundo más allá del propio planeta tierra.

La libertad, claro que sí, es un resultado, un producto social. Pero no cualquier producto. La libertad es el derivado de un proceso fundamental en la vida humana, es el resultado del proceso liberador permanente e incesante que emprende cada ser humano. Es un proceso que neutraliza los efectos negativos provenientes de fuentes naturales o humanas. La concertación voluntaria de acciones para liberarse de autócratas tiranos y violentos no es menos permanente e intensa que aquella para liberarse de amenazas naturales. Esta liberación vuelve operativa aquellas leyes praxeológicas que generan satisfacción y prosperidad.

Lo mismo ocurre con el derecho a la libertad y con la ausencia de violencia. La liberación permanente hace posible la libertad y el derecho a la autodefensa, hace posible la manifestación plena de esta faceta de la vida humana; en la misma medida se establece la ausencia de violencia, la ausencia de opresión con cada acto de liberación. Los actos de liberación crean, fomentan y sostienen la vida libre de cada persona.

Si bien la sociedad, la accion concertada, representa una posibiidad para la liberacion humana, también suele ser el caldo de cultivo para instalar en el seno social una tiranía totalitaria que reduce la vida humana a la esclavitud y la explotación. Quien se hace del monopolio de compulsión y coerción, del monopolio de la violencia, tiene todos los elementos para aplicar violencia arbitraria sobre el resto. Las amenazas a la libertad provienen principalmente de la misma acción concertada, desde la misma sociedad, y por ello las batallas praxeológicas de liberación suelen ser permanentes.

En una de estas batallas praxeológicas los humanos han recurrido a la concertación descentralizada, atomizada y autónoma de la acción humana. Se trata de una concertación sin creadores, sin intermediarios, sin monopolios que la imponen. Esta concertación se llama mercado. Mises señala que “...el mercado es un proceso impulsado por individuos que cooperan bajo la división del trabajo…” Pero éste no es cualquier esfuerzo cooperativo sino uno impulsado por las fuerzas del juicio de valor que dirigen las acciones de cada uno de los miembros que cooperan. Si cada persona actúa aplicando voluntariamente su propio juicio entonces el juicio de valor se vuelve una poderosa fuerza interna liberadora. Por esto, el mercado es el único orden económico exitoso: el pleno dominio de la voluntad propia.

¿Qué pasa si las fuerzas de la voluntad propia quedan al servicio de la violencia?. Obviamente, no hay espacio para el cultivo de la violencia en el mercado pues en tal caso no sería liberador sino opresor. En el mercado, cualquier desvío de la paz se corrige autónomamente porque los violentos quedan expuestos y obligados a reajustar sus acciones a los requerimientos de la liberación. El esfuerzo coordinado en el mercado siempre es liberador. El mercado predomina en la sociedad precisamente porque permite obtener mejor alimentación, mejor salud, mejor protección y la mayor prosperidad posible.

En general, la liberación es un proceso impulsado por la voluntad de vivir mejor que expresa cada ser humano. La calidad de vida es el estado de este proceso y la libertad es su subproducto principal. El hombre se vuelve libre cuando se libera de las fuerzas que oprimen su voluntad. Esto le da un carácter fundamental a la liberación.


1 Por esta equivalencia, la propiedad es la plena disposición de aquello obtenido por el ejercicio y aplicación de las aptitudes derivadas de la completa manifestación de la personalidad.
2 Las autocracias totalitarias de china, rusia, nicaragua, venezuela y cuba son claros ejemplos de sistemas totalitarios avalados por ciertas mayorías, que se fundan y constituyen sobre la base de la violencia para dominar minorías internas y, de ser posible, para someter a pueblos pacíficos extranjeros. Hoy tenemos la reciente invasión rusa a Ucrania. El totalitarismo ruso tiene el suficiente apoyo doméstico como para invadir y masacrar a todo un pueblo pacífico y vulnerable como el Ucranano, sin soportar ninguna resistencia interna. Es contradictorio afirmar que actos criminales convalidados mayoritariamente por los miembros de la sociedad rusa son actos de personas libres. Esos actos son actos violentos que destruyen la libertad.
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domingo, diciembre 19, 2021

Fuente de Todo Mal

Los impuestos son el modo habitual que tienen los gobiernos para obtener ingresos legalizados obligando a las personas a transferir parte de su riqueza e ingresos al fisco bajo apercibimiento de castigo compulsivo coercitivo por cuenta del estado. Los impuestos son de tipo inflacionario vía emisión monetaria, de tipo convencional vía legislación directa y de tipo intertemporal vía deuda pública. La moneda, la legislación y la deuda son instrumentos que utiliza un gobierno para saquear compulsivamente a la sociedad. Leer Todo.

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martes, noviembre 30, 2021

El Reino del Mercado y el Imperio de la Autodefensa

El mercado y la autodefensa son los elementos fundamentales de la acción humana concertada. No hay sociedad posible sin mercado o sin autodefensa. El mercado hilvana el tejido social mientras que la autodefensa lo preserva y cura sus heridas. ¿Por qué?.

El mercado es el único elemento que garantiza la concertación voluntaria de la acción humana. Sin mercado, no hay división del trabajo ni cooperación posible. Sólo el proceso de mercado permite la integración voluntaria de las personas al sistema de cooperación social; en el mercado cada individuo ejerce permanentemente su voluntad propia en ese complejo cooperativo para beneficio mutuo. El intervencionismo del estado sobre el mercado es muy perjudicial porque precisamente interrumpe el ejercicio de la voluntad propia para cooperar.

La autodefensa es el prerrequisito fundamental para la no violencia. La concertación voluntaria de la acción humana es posible sólo bajo el dominio de la no violencia, es decir bajo el imperio de la autodefensa. La violencia surge apenas aparece una grieta en la autodefensa. La centralización de la autodefensa promueve la violencia precisamente porque debilita el poder de cada persona para defenderse mientras coordina sus acciones con los demás.

La paz, la ausencia de violencia de todos contra todos, se encuentra no frenando la violencia sino consagrando la no violencia. Contrario a lo invariablemente aceptado, la paz se logra no instituyendo la violencia para controlar la violencia sino instituyendo la no violencia para garantizar la autodefensa.

El camino hacia la paz no es el monopolio de la violencia sino la distribución de la no violencia. El logro definitivo de la paz ocurre cuando se distribuye completamente la autodefensa, es decir, cuando cada persona reconoce y ejerce su propio poder de autodefensa en la misma medida del poder de autodefensa de sus conciudadanos, cuando hay completa certeza de la autodefensa del otro.

Los implementos para la paz son instituciones de la no violencia más que instituciones de la violencia; la paz necesita de la más completa distribución de institutos para la autodefensa. No existe civilización humana posible fuera del reinado del mercado y del imperio de la autodefensa.
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domingo, noviembre 28, 2021

La División del Trabajo y la Ley de Mínima Acción

La sociedad, la acción concertada, la cooperación entre personas, no sería posible sin la existencia y el reconocimiento del principio de división del trabajo. Tan es así que, para von Mises "...la división del trabajo es el fenómeno fundamental de la sociedad..." Además, Mises sostiene que "...la división del trabajo es uno de los grandes principios del cambio evolutivo y el devenir cósmico..." Leer Todo

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viernes, octubre 29, 2021

Cualidad Monetaria de las Criptomonedas

Desde que Satoshi Nakamoto lanzó Bitcoin el 3 de enero del 2009, como un sistema de pago electrónico peer to peer, la demanda y diversidad de criptomonedas no ha parado de crecer. Este sistema de pagos no tiene antecedentes de usos en la historia de la humanidad. Antes del 2009 no existía y de repente surgió y comenzó a brindar servicios de pagos sin previamente haber participado en ninguna demanda no monetaria. En tal caso, su demanda total es íntegramente monetaria desde sus inicios en las actividades humanas. Las personas demandan criptomonedas con la intención de emplearlas como medio de pago en sus intercambios futuros.

La repentina irrupción de las criptomonedas en el mercado es una evidencia más, aunque no necesaria, del carácter praxeológico del origen de un medio de pago. Un medio de pago no surge por un decreto totalitario de la autoridad de gobierno, ni tampoco por un acuerdo voluntario entre las partes involucradas en interacciones sociales. No es un producto del diseño y la planificación social, sino que resulta de la procuración espontánea que las personas se hacen a sí mismas de un medio más intercambiable para mejorar el acceso a medios de satisfacción de necesidades en el futuro.Surge como un reaseguro para la dificultosa e incierta satisfacción futura.

El único valor posible de una criptomoneda es su valor de cambio. Dado que no hay otros usos que no sea el de ser intercambiada por otros bienes en el futuro, las personas demandan criptomonedas deliberadamente por su valor de cambio, el de estar disponible para hacer pagos cuando la provisión de sus necesidades así lo precisen. No es una demanda para constituir riquezas -en su forma de consumo o inversión productiva actual- sino una demanda estricta para incrementar las tenencias de un medio de cambio alternativo al dinero fiduciario, porque se lo considera un medio de cambio propiamente dicho y se espera un aumento de su poder de compra en el futuro.

Cada criptomoneda a la Satoshi reúne las condiciones para ofrecer un servicio como medio de cambio puro. Nada más se le puede exigir a un medio de cambio. von Mises lo dice en su definición: "...Un medio de cambio es un bien que la gente adquiere no para su propio consumo ni para empleo en sus propias actividades productivas, sino con la intención de intercambiarlo en el futuro por aquellos bienes que ellos quieren usar ya sea para consumo o en la producción..."

Una criptomoneda no es una cosa, no tiene contraparte material. Con una pieza de código abierto se establecen y administran bases de datos de pagos -de transacciones interpersonales de dominios sobre cantidades expresadas como registros electrónicos- alojadas en un sistema de ordenadores conectados vía peer to peer (p2p). Mediante este sistema se ofrece un servicio puro de medio de pago sin la intermediación de un objeto material portador del valor nominal del pago. No hay título material ni cosa material; sólo hay un dominio, una propiedad, sobre ciertas cantidades registradas electrónicamente.

El completo dominio o propiedad del título electrónico establece, per se, la completa disposición del mismo por parte de quien lo posee. Así se habilita la posibilidad de utilizar este título electrónico como medio de pago mediante una simple transacción electrónica de cambio de titularidad anónima, inmediata, gratuita y segura.

Como servicio de pagos, una criptomoneda ofrece el control total sobre la disposición a pagar mediante la transferencia de propiedad de ese título electrónico registrado en el sistema. La transacción de transferencia es un cambio de la titularidad y del control del título de modo que el receptor adquiere el dominio completo del mismo.Este proceso de transferencia se realiza a costo cero, de manera inmediata y sin intermediario entre el emisor y el receptor del pago.

Si bien el servicio de pagos ofrecido por una criptomoneda (a la Satoshi) es en general muy superior1, en todas sus prestaciones, a los servicios prestados por el sistema fiduciario tradicional, actualmente las criptomonedas no son el medio de pago habitual en la población. Salvo el carácter habitual, las criptomonedas en general reúnen las condiciones para convertirse en moneda. Sólo resta que las personas así lo entiendan y generalicen su empleo como medio de pago. Esta sería la única condición remanente según Mises: "...La moneda es un medio de pago. Es el bien más intercambiable que las personas adquieren con la intención de ofrecerlo en actos futuros de intercambios interpersonales. La moneda es algo generalmente aceptado y comúnmente utilizado como medio de cambio. Esta es su única función. Todas las demás funciones que se le atribuyen a la moneda son meramente aspectos particulares de su única función primaria, la de ser un medio de cambio..." De esta concepción es casi inmediato deducir la cualidad monetaria de las criptomonedas.


1 El sistema de pagos p2p a la Satoshi es autónomo y descentralizado, con la cantidad y emisión de dinero invariablemente establecida desde el origen. Mientras que el sistema fiduciario está dominado por un monopolio estatal que controla y emite dinero arbitrariamente. El sistema de Satoshi es resistente a la degradación política y estatal, es transnacional e inmune a las prohibiciones gubernamentales; la oferta y demanda de criptomonedas es de carácter estrictamente privado pues los gobiernos no tienen injerencia en ello.
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lunes, octubre 25, 2021

El Inevitable Poder de la Especulación

Cada acto humano, su conducta consciente intencional, es esencialmente especulativo. En cada acto la persona selecciona y aplica medios para alcanzar fines. Alcanzar esos fines es el motivo del acto. Cada fin buscado es algo que se espera ocurra en el futuro. Una especulación acerca de su ocurrencia. De esto se infiere la invariante movilidad especulativa del acto humano. Al ser humano lo mueve la especulación.

Esta regla general es especialmente relevante en los intercambios indirectos (intercambios interpersonales donde se intercambian medios de satisfacción por medios de cambio). Las personas intercambian medios de satisfacción por un medio de cambio en el presente para consumir o producir medios de satisfacción en un futuro más o menos inmediato. Estos medios de satisfacción se valoran previos a ser intercambiados y de allí se derivan las decisiones de adquirirlos o no, de comparar más o menos de ellos, de demandarlos u ofrecerlos. Las valoraciones de los medios de satisfacción siempre preceden a su oferta y su demanda efectiva. Estas valoraciones reunidas en el mercado y expresadas en términos de un medio de cambio (moneda) se reconocen como los precios monetarios de los medios de satisfacción (bienes económicos).

En la base de estas valoraciones se encuentra la historia reciente (pasado y presente) de los precios. No obstante, como los medios de satisfacción sólo generan satisfacción futura, el ser humano se ve forzado a especular respecto a los precios futuros de los mismos y actuar en consecuencia. En una economía monetaria (donde cada intercambio involucra al dinero) la especulación sobre los precios es una especulación dual sobre el valor de cambio (poder de compra) del dinero. Mises lo dice así: “...En la medida en que él cree que el futuro diferirá del presente y del pasado, él modifica sus valoraciones y apreciaciones. Esto no es menos cierto respecto a la moneda que respecto a todos los bienes transables. En este sentido se puede decir que el poder de compra de hoy es una anticipación del poder de compra del futuro…” Lo relevante es que las valoraciones actuales (de medios de satisfacción y medios de cambio) quedan determinadas tanto por su pasado y presente conocidos como por una especulación acerca de su futuro.

La especulación sobre los precios afecta a la demanda/oferta de dinero. La anticipación del poder de compra del dinero determina no sólo lo que una persona decide comprar o vender de cada medio de satisfacción sino también su tenencia total de efectivo o demanda/oferta de dinero. Si una persona espera un aumento en el precio de un medio de satisfacción (lo cual equivale a suponer una pérdida del poder del dinero para comprarlo) en el futuro, entonces adelantará las compras de ese bien y, consecuentemente, contraerá su tenencia actual de efectivo; en caso contrario, expandirá dicha tenencia postergando o reduciendo sus consumos.

Mises adelanta los efectos que la anticipación ocasiona sobre la demanda de dinero: “...En la medida en que tales anticipaciones especulativas se limitan a pocos commodities, ellas no provocan una tendencia general a cambiar las tenencias de dinero. Pero esto es diferente si las personas creen que se está en vísperas de un gran cambio en el poder de compra inducido por el dinero. Si las personas esperan que los precios monetarios de todos los bienes suban o bajen, ellos expanden o contraen sus compras, con lo cual contraen o expanden respectivamente sus tenencias de dinero actual…”

Mises también advierte sobre las consecuencias iniciales de la persistencia temporal de una tendencia alcista en los precios “...Pero una vez que el público está convencido que el incremento en la cantidad de dinero continuará sin cesar y que consecuentemente los precios de los commodities y servicios continuarán subiendo, todas la personas se vuelven ansiosas por comprar tanto como sea posible y contraen su tenencia de efectivo a un tamaño mínimo. Porque bajo estas circunstancias los costos incurridos por mantener la tenencia de efectivo aumentan por las pérdidas causadas por la progresiva caída del poder de compra. Las ventajas de tener efectivo deben pagarse con sacrificios que se consideran excesivamente gravosos…”

Adicionalmente, Mises advierte sobre el final catastrófico de esta tendencia. “...Eventualmente se alcanza una situación donde los precios a los cuales las personas estarían dispuestas a desprenderse de los bienes reales descuentan a tal punto el avance esperado en la caída del poder de compra que nadie tiene suficiente cantidad de efectivo disponible para pagarlos…” Este es el límite temporal del poder de compra del dinero: la aniquilación del sistema monetario. Llegado ese punto desaparece la moneda, la cual debe ser reemplazada por otro sistema u otro medio de pago.

Una tendencia anticipatoria inversa donde más y más personas estabilizan su tenencia de dinero provocará un incremento o estabilización del poder de compra lo cual lleva a establecer y fortalecer ese servicio fundamental ofrecido por un medio de pago: el de minimizar las fricciones (enormes asimetrías de intercambiabilidad) en los intercambios interpersonales de medios de satisfacción. Mientras más y más personas mantienen sus tenencias de efectivo, se consolida su uso como medio de pago, como moneda. Así se crea y sostiene una moneda mientras se estabiliza o crece su poder de compra.

Por la tendencia anticipatoria de la acción humana se crea una relación causal invariante entre la cantidad de dinero y el vértigo con el que éste circula en la población: la cantidad de dinero se vuelve la causa última de la creación/aniquilación monetaria. Basta que el público advierta el efecto de la emisión monetaria sobre su poder de compra, para que se generalice una tendencia anticipatoria hacia la creación o hacia la aniquilación del medio de pago. Este es el inevitable poder de la especulación.
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sábado, octubre 16, 2021

La Bestialidad del Control de Precios

Las autoridades del gobierno argentino, en su avanzada hacia un abierto socialismo/comunismo, han introducido últimamente un esquema de control de precios para una colección de más de mil productos. El gobierno adopta esta medida intervencionista con la excusa de detener la inflación. Desde luego, como cualquier control de precios, este intento totalitario terminará en un estrepitoso fracaso y muy probablemente sea la gota final que desate un frenesí hiperinflacionario al mismo estilo venezolano. Veamos esto desde la perspectiva praxeológica.

La sociedad argentina viene soportando un incremento crónico en el índice de precios por encima del 50% anual. Este incremento de precios está últimamente determinado por la permanente emisión monetaria del banco central y varias interferencias intervencionistas en el sistema financiero, productivo y comercial aplicadas desde el ejecutivo.

El Presidente Fernandez ha requerido del banco central el desembolso de 3 trillones de pesos ($3.000.000.000.000) para financiar el déficit en lo que va de su gobierno; hace esto por la imposibilidad de refinanciar su deuda externa y obtener nueva deuda en el mercado internacional. Adicionalmente, el gobierno argentino aplica: retenciones a las exportaciones agrícolas, impedimentos para girar dinero al exterior y trabas a las importaciones en general. Ahora, se da un paso adicional interviniendo por completo el sistema de precios. Una posta obligada en la carrera del socialismo bolivariano.

La desbocada emisión monetaria y la interferencia de intercambios internacionales es un ataque al corazón mismo de la economía de mercado, es un ataque dirigido al sistema de precios. Pero cualquier ataque al sistema de precios no tiene otro resultado que el de generar caos social y desidia económica en la población. Un descenso hacia el primitivismo económico. El control de precios es una conocida estrategia, empleada desde antaño por regímenes totalitarios, para generar desorden y así justificar más y más intervención gubernamental para debilitar el sistema de mercado. El sistema de precios suele ser el blanco cantado del socialismo. Pero se sabe que cualquier intento de controlar precios se vuelve un búmeran en contra del gobierno, precisamente porque los gobernantes ignoran la esencia misma del accionar humano: su conducta intencional.

Cada ser humano busca invariablemente obtener y aplicar una multiplicidad de medios para alcanzar determinados fines, de modo que ninguna necesidad que considera más urgente quede insatisfecha porque los medios disponibles se aplicaron a satisfacer necesidades menos urgentes. Esto constituye la esencia de la conducta intencional humana. El conocimiento esencial de que cada ser humano es consciente y actúa en consecuencia aplicando medios para alcanzar sus fines más buscados, es certero y absoluto.

Cada persona manifiesta esta conducta viviendo en sociedad, vinculándose con otras personas de forma tal que esa miríada de medios de satisfacción se producen e intercambian intensamente con el propósito de alcanzar la más completa satisfacción de esas necesidades más urgentes.

Cuando el proceso de producción e intercambio es voluntario, cuando la cooperación social se ejerce por iniciativa propia de cada persona, se van determinando las tasas de cambio entre estos medios de satisfacción, tasas expresadas como precios, salarios y tasas de interés, como intercambios de algo (cosa, servicio o momento) por moneda. Cada acto humano es consistente con estas tasas de cambio. Así queda establecido el fenómeno de mercado: la determinación de los precios. La tarea principal de la economía, de esta rama del conocimiento humano, es estudiar (analizar) el fenómeno de mercado, es decir la determinación (el análisis ) de las tasas de cambio (los precios) de estos medios de satisfacción y sus causas y consecuencias en la acción humana.

La verdad apodíctica sobre la acción humana constituye una pieza cognitiva muy potente porque permite obtener la completitud del conocimiento praxeológico y, consecuentemente, económico. Con absoluta certeza se sabe que ninguna persona hará voluntariamente algo que socave el principio fundamental de satisfacción de sus necesidades más urgentes. Un productor no puede pagar por un medio de producción un precio superior a su productividad porque ello le generaría pérdidas con el subsecuente deterioro de su estado de satisfacción, por lo que en último caso o se sustituye ese medio o se produce menos o no se produce. Una persona no intercambia un medio de satisfacción a precio inconsistente con su escala de satisfacción porque eso lo dejaría peor a la situación sin intercambio.

Cualquier interferencia del sistema de precios derivado del principio de satisfacción, no tiene otra consecuencia que empeorar el estado de satisfacción de las personas que viven en sociedad. Imponer precios mínimos o máximos, por ejemplo, siempre deteriora la producción e intercambio de bienes lo cual invariablemente significa menor riqueza, menor satisfacción; igualmente, la interrupción arbitraria del comercio internacional y del intercambio financiero nunca puede dejar mejor a los habitantes del país impedidos de negociar con el resto del mundo. Además del deterioro directo en el estado de satisfacción, estas interferencias provocan desabastecimiento, un desfase entre ofertas y demandas de bienes, porque desaparecen del mercado medios de satisfacción que los habitantes eligieron como prioritarios. Esto no puede significar algo distinto a incrementos generalizados de precios.

Este es el efecto búmeran del totalitarismo: el control de precios, descontrola los precios en una disparada hiperinflacionaria. No se puede controlar el sistema de precios. Los precios, de existir, resultan de la pura acción humana. La pretensión de controlarlos presupone eliminar la acción, lo cual es imposible en una economía de mercado. Eliminar la acción significa imponer un rampante socialismo, sin mercado, sin precios, sin moneda, donde un tirano es la única persona que decide y domina impartiendo instrucciones y órdenes mientras el resto recibe instrucciones y obedece. A un estado de cosas así de aberrante nos lleva la bestialidad del control de precios.
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jueves, octubre 07, 2021

Iniciativa Propia

En su batalla permanente por mejorar las condiciones de vida, la humanidad ha logrado dos inventos formidables: el primero es la producción indirecta (o intensa industrialización) y el segundo es el intercambio indirecto (o intensa comercialización). La producción indirecta se puede entender como la producción de más y mejores generadores de satisfacción recurriendo a la producción de más y mejores medios de producción mediante el emprendedurismo. El intercambio indirecto es el intenso comercio o intercambio de medios de producción y bienes finales mediante el monetarismo. Es innegable que la subsistencia y la prosperidad humana se sustentan invariablemente en estos inventos. De dónde se derivan, cual es el origen, de estos exitosos inventos.?

En un intento por entender los inicios de la vida social de los humanos, se suele mencionar a la caza y recolección autárquica como la condición de supervivencia que la naturaleza le impuso al hombre primitivo. Pero la misma condición humana como un ser dotado de conciencia y entendimiento, cualidades que lo distinguen del resto del reino viviente, da cuenta de que tales cualidades son apodícticas y absolutas: no hay estados intermedios entre la conciencia y no conciencia, ni entre el entendimiento y no entendimiento. Por esto la acción humana, la conducta intencional del ser humano, es también apodíctica y absoluta. Esta característica de la acción, pone en revisión aquella versión del primitivismo humano.

El humano "actúa" desde el mismo instante en que alguna bestia primitiva se transforma en ser humano. No hay estados intermedios de acción y no acción. Y en ese mismo acto inicial de la acción humana, surge la categoría de acción: iniciativa propia. La intención -el propósito- la implican. El hecho de que la iniciativa propia, al igual que la acción, se pueda reprimir por el ejercicio de alguna fuerza o poder externo, no la anula como categoría de acción. Dado que la acción es una categoría del entendimiento, de la mente humana, siempre existe la posibilidad de la acción humana por iniciativa propia si ésta no se reprime. La represión puede impedir a un ser humano de actuar por iniciativa propia pero ésta se restaura apenas la persona se libera de las fuerzas que lo someten.

Dado que el ser humano actúa desde que es humano, entonces no puede existir el hombre cazador recolector estrictamente aislado. Un estado de cosas en el cual un hombre, totalmente aislado de los demás, vive estrictamente de la caza y recolección es una construcción imaginaria que sólo sirve para entender la vida social real del ser humano. El mismo desafío de sobreponerse a las condiciones naturales de permanente escasez, lo conduce a construir lazos sociales para la subsistencia y la satisfacción. Y estos lazos se entretejen por medio de la producción e intercambios.

Es razonable postular que el ser humano, por iniciativa propia, se ve invariablemente impelido a producir excedentes de bienes para intercambiar por otros bienes y así hacerse de más y mejores medios para subsistir y vivir mejor. Esto lo deja a un paso de la producción indirecta y el intercambio indirecto, de la intensificación productiva y comercial, del desarrollo tecnológico y monetario. Por iniciativa propia -en su insistente desafío por más y más producción, con más y más intercambio- recurriendo al emprendedurismo y monetarismo, el ser humano logró inventar la industria y la moneda como sus canales principales para conducir la vida y la prosperidad. Es así como estos dos formidables inventos se derivan directamente de la Iniciativa Propia.
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lunes, octubre 04, 2021

El Método

Uno de los rasgos distintivos de la economía es el método desarrollado para el estudio del problema económico, el problema de elegir entre diversas alternativas de forma tal que ninguna necesidad que se considera más urgente quede insatisfecha porque los medios para hacerlo se destinaron a la satisfacción de necesidades menos urgentes. El método empleado para abordar el estudio de este formidable problema es el mismo método de la praxeología: las construcciones imaginarias. Veamos algunos detalles de este exclusivo método praxeológico.

Siguiendo a von Mises, "...una construcción imaginaria es una imagen conceptual de una secuencia lógica de eventos que evolucionan a partir de elementos de acción empleados en su formación. Es un resultado1, un producto deductivo últimamente derivado de la categoría fundamental de acción: el acto de preferir-descartar, aceptar-rechazar1, incluir, excluir1..." Según esta definición, al pensar un problema económico se debe recurrir a una imagen puramente mental (llena de abstracciones) de la acción real para de dicha imágen obtener deductivamente alguna enseñanza sobre la acción humana.

Este detalle metodológico da cuenta del carácter estrictamente lógico de la ciencia económica, carácter que se hereda de la cualidad invariable de la conducta humana: la intención, el propósito de sus actos capturado por la categoría fundamental de acción. La certeza cognitiva del punto de partida es la fuente de verdades apodícticas implícitas en la construcción imaginaria. El conocimiento que ella genera es absoluto, de validez universal; no es tentativo o circunstancial como el obtenido del método de las ciencias naturales.

von Mises sostiene: "...La praxeología, la economía en particular1, a diferencia de las ciencias naturales, no puede basar sus enseñanzas en experimentos de laboratorio y la percepción sensorial de objetos externos; la praxeología tuvo que desarrollar métodos totalmente distintos a los de la física y la biología. Es una enorme torpeza buscar analogías de construcciones imaginarias en el campo de las ciencias naturales. Las construcciones imaginarias no se pueden confrontar con la experiencia de cosas externas, ni pueden ser evaluadas en base a la experiencia. Su función es servir al hombre en un escrutinio que no puede depender de sus sentidos..." Concretamente, esta noción ratifica de qué no está hecha una construcción imaginaria: no contiene representaciones de objetos externos ni colecciones de datos empíricos.

Sabiendo que estas imágenes son productos deductivos derivados de la categoría fundamental de acción y que no representan objetos ni datos empíricos, es posible distinguir si un estudio particular es praxeológico o no, es económico o no. Una investigación que se basa en observaciones de eventos externos, un registro de los mismos, la elaboración de datos con experimentos estadísticas y el postulado de modelos que los expresa y describe, no es un estudio praxeológico ni económico. En último caso este sería un estudio histórico, un registro de lo que pasó a la vista de los sentidos y el interés de un observador particular. Si se dice ser económico, sería un intento esteril para conocer el verdadero problema económico.

von Mises agrega: "...La fórmula principal para diseñar una construcción imaginaria es abstraerse del funcionamiento de algunas condiciones presentes en la acción real. Así se está en posición de capturar las consecuencias hipotéticas de la ausencia de estas condiciones, para luego concebir los efectos de su existencia. Así se concibe la categoría de acción construyendo una imágen de un estado de cosas en el cual no hay acción, ya sea porque el individuo está completamente satisfecho o porque él desconoce una forma de proceder de la cual se espera una mejora en el estado de satisfacción..."

Otros ejemplos de construcción imaginaria son: el sistema de mercado puro que permite concebir los efectos de la compulsión y coerción, el socialismo que permite concebir la operación de una sociedad con libre mercado, el individuo totalmente aislado que permite concebir la acción como intercambio puro, el intercambio directo puro que permite concebir el intercambio indirecto, la indiferencia temporal del momento de la acción sobre la satisfacción que permite concebir el interés originario, el estado de equilibrio económico que permite concebir el estado permanente de insatisfacción, entre otros. Cada uno de ellos se elabora y sirve de la misma manera: abstrayendo la operación (el funcionamiento) de condiciones en la situación estudiada para de ahí inferir lo que ocurre en esa situación.

De la base conceptual del método se desprende que los estudios cuantitativos (matemáticos y estadísticos) no pueden ser estudios económicos. Las matemáticas y estadísticas no sirven para derivar enseñanzas económicas porque la categoría fundamental de acción es no matematizable y no medible. Ninguna expresión matemática o fórmula diferencial podrá expresar esa secuencia lógica de eventos derivados de aquella categoría fundamental de acción; ni tampoco lo hará una pila de datos estadísticos o históricos sofisticadamente ensamblados. Para las leyes de la economía, la causalidad emana del interior del ser humano y no puede establecerse desde el análisis numérico, cuantitativo. Así, el enfoque keynesiano, y sus variantes, no contribuye al conocimiento científico del fenómeno económico. Como tampoco lo hace cualquier otro enfoque distinto al praxeológico porque sus modelos no son construcciones imaginarias propiamente dichas.

Pero cuidado, el empleo de las construcciones imaginarias no es gratis ni neutral. Su aplicación puede tener elevados costos en términos de significancia y utilidad de sus conclusiones. von Mises lo advierte de esta manera: "...El es, por cierto, un método difícil de manejar porque puede fácilmente conducir a silogismos falaces. El se mueve por el filo de un doble desfiladero; sobre ambos lados yacen abismos de lo absurdo y lo ridículo. Sólo la despiadada autocrítica puede prevenir al hombre de una abrupta caída en estas profundidades abismales..." Hecha la salvedad, es atinado considerar El Método.


1 El contenido del énfasis está ausente en la fuente original y fue agregado por el autor de esta nota.
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viernes, septiembre 17, 2021

Enemigo de la Libertad

El hombre "libre" vive bajo el acecho de dos amenazas reconocidas. La primera proviene del interior de cada persona y se expresa como su predisposición natural a hacer daño a los demás para así obtener algún beneficio propio. La segunda, es mucho más sofisticada, formidable e implacable y proviene del poder monopólico de una criatura paradójicamente creada con la idea de evitar los daños entre las personas viviendo en sociedad; esta criatura es el estado, con su tentáculo operativo, el gobierno. El daño que un ser humano independiente puede hacer al resto, está siempre acotado por la capacidad humana para organizar autodefensa; un vándalo solitario sufrirá todos los castigos en su propio cuerpo si es atrapado cometiendo actos violentos. En contraste, la capacidad que tiene el estado, y los gobiernos, para hacer el mal es ilimitada pues es el monopolio de la violencia; si los vándalos se hacen del control del gobierno, podrán aplicar su violencia a discreción. Y esto es lo que finalmente ocurre. Pero, si los gobiernos son socialmente tan riesgosos y dañinos, cómo es que perduran en las sociedades contemporáneas.?

Un ser humano es libre, dice von Mises, si puede ejecutar su plan de vida, si puede elegir sus fines y arbitrar los medios para alcanzarlos, sin ser arbitrariamente interferido por los demás. Pero la libertad no es algo con lo que el hombre nace, no es un derecho natural a ser garantizado de alguna manera; no existe el hombre libre en el sentido metafísico del término. La libertad, dice von Mises, es una noción, un concepto, que puede aplicarse a la vida del hombre sólo en un contexto social. El ser humano se libera y es libre sólo viviendo en sociedad, creando un orden social bajo la división del trabajo que promueva y genere cooperación. La noción clave aquí es que no cualquier sistema de cooperación social produce libertad como subproducto necesario. Sólo el mercado, el capitalismo -la división del trabajo bajo propiedad privada de medios de producción- genera libertad. Cada persona se vuelve libre, actúa sin ser interferida por sus pares, vive sin ser violentada, vive para servir y ser servida para beneficiar y beneficiarse, es el disparador de prosperidad, sólo bajo el sistema social de mercado. Es esta libertad la que suele ser atacada por otros hombres ya sea actuando aisladamente u organizados a través del estado.

En contraste al sistema de mercado, un hombre actuando solitariamente o sirviendo bajo un sistema socialista, es un hombre no libre, porque vive bajo el yugo de violencia y amenazas permanente. La libertad de un humano solitario, autosuficiente, se acaba cuando su camino se cruza con el de otro humano más fuerte que él, quien lo somete y sólo le deja la rendición o la muerte como alternativas de acción. Además, a un peon que vive bajo un régimen socialista sólo le queda el suicidio como alterativa de acción; en un régimen socialista siempre se hace la voluntad del director; el resto, los súbditos, sólo reciben y obedecen órdenes e instrucciones. El mercado es el único sistema social que produce libertad.

Ahora bien, un hombre libre es un hombre próspero porque la libertad producida bajo el mercado es la condición esencial para generar excedentes de satisfacción, es lo que permite a cada persona servir y ser servido, permite establecer un complejo de relaciones humanas voluntarias mutuamente beneficiosas. Los compromisos y coordinaciones del accionar de las personas bajo la división del trabajo en el mercado permiten llevar al límite las posibilidades de prosperidad precisamente porque cada persona produce la dosis de libertad que requiere para actuar en consonancia con esa prosperidad adicional. Ese hombre libre puede extender y exprimir al extremo sus posibilidades de contribución social porque al hacer esto, se beneficia él mismo.

Entonces, si el mercado es el santo grial de la libertad y la libertad es un insumo básico de la prosperidad ¿Por qué las personas eligen alimentar una bestia que oprime sus libertades y destruye el mercado? ¿Por qué se busca en los gobiernos lo opuesto a lo que los gobiernos producen y ofrecen?.

La justificación minarquista de la existencia del estado, y sus gobiernos, supone que la propensión a la violencia innata en cada persona, se extiende en violencia generalizada ante cualquier manifestación de prosperidad derivada de la libertad. Mises sostiene que "...la paz, la ausencia de violencia de todos contra todos, sólo puede ser alcanzada si se establece un sistema en el cual el poder para ejercer violencia se monopoliza, se recluye, en un aparato de compulsión y coerción el cual aplica violencia en cada caso particular según leyes o reglas específicas creadas por el hombre, a diferencia de las leyes naturales y praxeológicas". Mises concluye que "...el implemento esencial de cualquier sociedad es la operación de este aparato que se llama gobierno".

De esta noción de Mises, surge que la única entidad habilitada para usar violencia en la sociedad es el estado. Es más, si el estado sigue estrictamente esas leyes creadas al aplicar violencia en cada caso que lo requiera, pues entonces se alcanza la paz como un derivado necesario de la libertad que cada persona produce en el mercado.

El problema con esta receta para alcanzar la paz y la prosperidad es que supone al gobierno, ese implemento esencial de la sociedad, integrado por máquinas, sin voluntad propia, que operan bajo el estricto cumplimiento de leyes creadas por el hombre a modo similar en que un autómata cumple y ejecuta las sentencias de un programa de ordenador.

Aún suponiendo que esas leyes hechas por el hombre son inmutables y autoevidentes, aun suponiendo que quien aplica la violencia es independiente de quien verifica el estricto cumplimiento de esas leyes, pues eso no anula el hecho de que los gobernantes son personas, imperfectas y falibles, con todas las bondades y calamidades de cualquier ser humano y, por ende, con toda la propensión para hacer el mal y actuar con violencia arbitraria como cualquier ser humano.

Ocurre que cuando los hombres de estado se encuentran al mando del estado, timoneando ese monopolio de compulsión y coerción, cuando se descubren en posición inmejorable para aplicar esa violencia que llevan consigo mismo pues ellos son ese monopolio -ninguna otra entidad social tiene ese poder-, ahí entienden que no hay incentivos para no aplicar violencia a discreción en vista a las recompensas que esa violencia les genera. El paso de ser un gobernante cuya conducta es neutral ante la ley a ser un violento indiscriminado amparado por un monopolio de la violencia, es simplemente la toma de conciencia. Apenas el gobernante se da cuenta que puede cosechar infinitos beneficios desde esa posición, se vuelve violento, destruye el mercado y aplasta las libertades. Este es el accionar cotidiano de cada gobernante demócrata contemporáneo. Lo vemos a diario. Las democracias se transformaron en la autopista hacia el comunismo, hacia la servidumbre socialista. El estado y sus gobiernos son los que dirigen la nave hacia ese destino. El resto, los ciudadanos, son los pasajeros, las víctimas involuntarias de esta tragedia?.

Es claro que los ciudadanos no son ni ignorantes ni inocentes. Hoy en día nadie ignora los riesgos y peligros asociados al estado y sus gobiernos; cada persona sufre en carne propia los daños por la destrucción de libertades, por las confiscaciones de ingresos y riquezas impuestas por los gobiernos. Nadie ignora que el accionar del hombre de estado sirve al único propósito de enriquecer a gobernantes y aliados. Además, cada ciudadano decide a diario continuar o no en este viaje que proponen los gobernantes; las democracias no son centros de concentración en donde cada persona queda atrapada sin posibilidades de fuga. Al final, la decisión última es rebelarse o no contra las imposiciones derivadas del estado; cada persona puede decidir abandonar al estado a su propia suerte. Los ciudadanos no son víctimas sino pasajeros voluntarios de este viaje de terror. De nuevo me hago la pregunta inicial: por qué?.

Simplemente porque, para la valoración de los ciudadanos, los beneficios por permanecer superan las pérdidas derivadas de las violaciones permanentes a las libertades. No hay un motivo de subsistencia para la rebelión y la movilización hacia un orden social que vuelva inevitable la ausencia de los gobernantes del mismo modo a como ocurrió durante el surgimiento del capitalismo. Al inicio del capitalismo, cada persona enfrentaba problemas de subsistencia que los gobernantes no podían resolver. Fue precisamente lo contrario a la hegemonía estatal, fue el orden espontáneo del accionar de las personas como la única alternativa posible para producir alimentos y protección, lo que permitió superar ese problema de subsistencia. Con el estado dominando y controlando la producción, eso no era posible. Así fue que la ausencia del estado resultó prácticamente inevitable.

Los beneficios del capitalismo, de ese nuevo orden social que surgió, fueron tan evidentes y significativos que desde entonces, desde finales del siglo XVIII, casi toda la humanidad acepta al capitalismo como su único estándar que produce satisfacción y prosperidad. Cada régimen totalitario fue capitulando, uno por uno, ante la superioridad económica del capitalismo, al ser éste el único sistema social que no sólo resuelve el problema económico de subsistencia sino que genera prosperidad perpetua. Hoy en día, la sociedad es económicamente inviable sin capitalismo. Incluso, los engendros, las abominaciones socialistas actuales, como Rusia, China, Cuba, Norcorea, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Argentina, subsisten gracias a sus vínculos íntimos con el capitalismo.

Hoy en día, después de los encierros y atropellos a los que fueron sometidas las sociedades en el mundo, con la irrupción de las tiranías sanitarias aplicadas por los gobiernos, se dieron las condiciones sociales para la capitalización de la paz. Hoy en día hay libertades, anuladas por los gobiernos, que son vitales para la subsistencia de la complejidad social. La sociedad actual es inviable sin esas libertades. La gran movilización remanente, el paso trascendente que a la humanidad, a la acción humana en sociedad, le resta dar, es el ordenamiento espontáneo de la paz, es el avance hacia la ausencia inevitable del gobierno en la producción de libertad. No hay una posición intermedia cuando los gobiernos son en sí mismos destructores de libertades esenciales para la supervivencia. Aquella sociedad en la cual no es posible producir libertades indispensables bajo la tutoría del estado pues es una sociedad en donde la ausencia del gobierno se vuelve inevitable, es una sociedad que está en condiciones de abandonar ese único enemigo de la libertad.
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domingo, marzo 28, 2021

Los Confinamientos son un Ataque a Occidente

La sociedad humana actual se divide en dos grandes ramas culturales: la cultura occidental y la cultura oriental. Geopolítica y culturalmente, todo el continente Americano, el sur de África, toda Europa Occidental, parte de Medio Oriente, Australia y Nueva Zelanda forman la civilización occidental. Europa Oriental, casi toda Asia y gran parte de África forman la cultura oriental. Estas culturas se desarrollan y sostienen sobre principios que resultan antagónicos entre sí. Los intentos de penetración cultural desde una civilización a la otra generan roces y colisiones inevitables derivados, todos, de la incompatibilidad irreconciliable entre ambos principios.

La cultura occidental se desarrolla y sustenta sobre principios Libertarios. La libertad de las personas es la base de esta civilización; las personas son libres, predomina el libre albedrío, la voluntad propia. Si bien sus sistemas de gobierno son intrusivos en lo social e intervencionistas en lo económico, las libertades individuales siempre constituyen un freno, una barrera, de última instancia a las pretensiones abusivas de los gobiernos en cualquier sociedad occidental. Hay un límite que los gobernantes no pueden pasar, hay un abismo donde cae toda pretensión totalitaria de la política: el completo repudio al comando-control, el completo repudio a la orden-obediencia.

Por lo contrario, la cultura oriental se sustenta y desarrolla sobre el flagelo del sometimiento humano, sobre la base del dominio-control, de la orden-obediencia. En esta cultura siempre hay alguien que lo controla todo y somete al resto, siendo esta situación ampliamente aceptada por los súbditos. No hay resistencia. Es una sociedad de amos y súbditos voluntarios; los amos dan las órdenes y los súbditos asienten incondicionalmente. Claramente, la cultura oriental rechaza los principios libertarios; el desprecio de la orden, el rechazo a la obediencia, no tiene cabida en la mente, el corazón y el espíritu oriental.

Tales sistemas culturales son esencialmente incompatibles entre sí; su convivencia es imposible: la persona es o no libre, acepta o no la obediencia. Esto lleva a concluir que los rasgos sobresalientes de ambas culturas no pueden convivir. El libre mercado de la economía occidental es inviable bajo un régimen totalitario oriental; la centralización política oriental es inviable bajo la exigencia libertaria occidental. El gobierno oriental no tolera una sociedad occidental y la sociedad occidental no tolera un gobierno oriental. Es un choque entre la economía y la política, entre la sociedad y la política. Las libertades occidentales no sobreviven bajo la política oriental; las políticas orientales son repudiadas por la libertad occidental.

Aunque su modelo político continúa hoy en día, el modelo económico oriental fracasó. El colapso económico de oriente tiene su expresión cúlmine en la caída del muro de Berlín y el fin de la guerra fría a principios de los 1990 's y con la penetración del capitalismo en la economía China desde principios de los 2000 ’s. La prosperidad económica y social es posible sólo bajo las premisas libertarias de occidente; la economía del dominio-control no funciona, es incapaz de producir satisfacción y atender las crecientes demandas impuestas por una civilización cada vez más compleja y exigente. La calamidad económica y el desorden social bajo el modelo oriental colapsó ante el riesgo de aniquilación total por la falta de alimentos. A oriente no le queda alternativa más que adoptar el modelo económico capitalista occidental. Una exigencia praxeológica para la supervivencia.

Esa penetración del capitalismo económico occidental en oriente puso en alerta a los políticos totalitarios de los países orientales. El capitalismo económico requiere libertades internas mientras que el totalitarismo político exige sometimiento y obediencia. Eso es un problema. El capitalismo bajo presiones totalitarias sobrevive en oriente sólo si mantiene firmes vínculos con el sistema occidental vía libre comercio y libre inversión. De lo contrario colapsa. Esto representa un doble desafío para la política totalitaria oriental pues recibe presiones y amenazas no solo desde los capitalistas que hacen negocios en oriente sino también por las exigencias liberales impuestas desde occidente que deja a oriente sin el control político de sus economías.

Es aquí donde aparece la geoestrategia de oriente. La doble amenaza, económica y política, percibida por los gobernantes orientales, los obliga a reaccionar por el único canal que hoy tienen disponible: la inducción política. Es inviable una guerra, es inviable la invasión, es inviable por su magro desempeño económico; sólo queda inducir un cambio político en occidente. Y no hay muchas posibilidades aquí. Su estrategia implica trasladar el esquema político desde oriente a occidente. Los gobiernos de los países orientales (como Rusia y China) en su afán por aprovechar las mieles del capitalismo occidental y evitar la caída de sus regímenes políticos totalitarios, casi con desesperación, pretenden instalar su sistema político en países occidentales. Algo que está destinado a fracasar desde su génesis, simplemente porque el totalitarismo oriental es socialmente inviable en occidente.

Oriente intenta implementar una estrategia de colonización blanda de las democracias de occidente: la colonización se logra haciendo inevitable el totalitarismo político, afirman. Si se socavan las bases más fundamentales de la sociedad occidental, entonces se podrá derrocar el imperio derivado de la iniciativa individual y así implantar el dominio y control emanado desde las élites políticas más totalitarias. Aquí una pandemia, y sus confinamientos, resultan ser el instrumento indispensable. El reino de la libertad puede ser destronado sólo si se atacan las bases de la sociedad libre: la estabilidad psicológica de las personas. Esa es la lógica geoestratégica de oriente.

Las leyes praxeológicas nos dicen que existe un ordenamiento jerárquico de requerimientos y necesidades. El bienestar derivado de la riqueza material y el confort es un prerrequisito para alcanzar la satisfacción psicológica y espiritual. El ser humano no puede pretender satisfacer sus necesidades más profundas y elevadas sin antes satisfacer sus necesidades más básicas de alimentación, vestimenta y vivienda. El capitalismo permite resolver el problema de las necesidades más básicas. Con los beneficios del capitalismo las personas pueden aspirar a atender sus demandas interiores que hacen a la psicología y la espiritualidad, en donde ni la política ni la economía tienen algo para ofrecer. Esto es lo que falla en las sociedades orientales, pues ellos pretenden abordar el problema interior sin antes resolver el problema exterior de índole estrictamente material. Este último problema es resuelto sólo por el capitalismo, en donde la economía y la política sí que son relevantes.

Como se dijo, el capitalismo es liberador en la sociedad occidental precisamente porque permite al hombre libre resolver satisfactoriamente el problema económico, exterior, lo cual habilita la atención de necesidades interiores sin mayores sobresaltos. Esta satisfacción interior retroalimenta los sentimientos de éxito que las personas le atribuyen a la libertad y así se consolida el fundamento libertario en estas sociedades. Los líderes orientales totalitarios suponen que un golpe sobre la psicología social en la sociedad occidental puede socavar los fundamentos de la libertad, afectar la autoestima de las personas y así allanar el camino para la aplicación de políticas totalitarias que contaminan y deterioran el sistema occidental.

El sentimiento de autorrealización (AR) depende de la autoestima (AE), la autoestima depende del sentido de pertenencia (SP), el sentido de pertenencia depende de la seguridad (S) y la seguridad depende del estatus psicológico (EP) de las personas en la sociedad. Esta satisfacción extramaterial (SE) depende de la satisfacción material (SM). Finalmente, todo queda amalgamado por la libertad; la libertad, como un derivado de la cooperación voluntaria, retroalimenta el esquema virtuoso de satisfacción. Así:

[(AR sóĺo si AE sólo si SP sólo si S sólo si EP) sólo si SM] sólo si LIBERTAD.

En cualquier sociedad humana, la libertad es causa, implicancia necesaria, de satisfacción. Este esquema lógico de satisfacción nos dice, por ejemplo, que un ataque al status psicológico deteriora, por efecto cascada, la autorrealización de las personas. Del mismo modo, cualquier ataque o deterioro de las libertades tendrá efectos devastadores, por retroalimentación circular, sobre la satisfacción.

La lógica geopolítica de los totalitarios orientales presupone que un desbalance psicológico en la sociedad occidental genera una pérdida de confianza en el sistema capitalista, lo cual afecta la autoestima y provoca una menor valoración de las libertades individuales. Así justifican cualquier intervención política totalitaria que destruya la satisfacción, pues las personas insatisfechas y decepcionadas pierden su interés por las libertades individuales abriendo paso a la intervención y sometimiento. Por esta vía surgen y florecen los esporádicos regímenes totalitarios autóctonos en occidente: se provoca la insatisfacción mediante pobreza e inseguridad para luego justificar la mayor intervención totalitaria en la vida económica y social de las personas. Así persisten las autocracias en Cuba, Venezuela, Nicaragua, El Salvador, Bolivia y Argentina: servidumbres programadas.

Los encierros son completamente funcionales a la lógica totalitaria. Los confinamientos son una acción directa contra las libertades individuales, pues las personas son literalmente privadas compulsiva y coercitivamente de su libertad. Los confinamientos paralizan la principal fortaleza de la sociedad occidental que es su exitoso capitalismo económico. Un deterioro sistemático de la economía, impacta directamente sobre la psicología, el estado de ánimo y el sentido de pertenencia social de las personas lo cual, a la larga, afecta la autoestima y la autorrealización. Los encierros tienen efectos psicológicos devastadores inmediatos. He aquí la gran apuesta totalitaria de Rusia y China: su guerra psicológica contra la libertad. Si ellos logran doblegar el sentimiento libertario, entonces podrán aplicar y afianzar sus políticas de dominio-control, su lógica de orden-obediencia.

No hay invasiones armadas. No hay guerras con armas, ni una guerra fría (amenaza de guerras con armas), ni mucho menos una invasión económica de oriente sobre occidente. La élite totalitaria de oriente sabe que no tiene ni potencia militar, ni potencia intelectual, ni potencia económica para doblegar las libertades de las personas en la cultura occidental. A los totalitarios de oriente, arrinconados por el capitalismo de occidente y las exigencias materiales de sus propias sociedades, sólo les queda la batalla psicológica, un manotazo a ciegas, un intento desesperado por prolongar un rato más su último aliento.

Ocurre que esta batalla psicológica es muy asimétrica. Los totalitarios, que sí están abroquelados con el monopolio compulsivo coercitivo del poder político, enfrentan un escurridizo enemigo atomizado en miles de millones de individuos que nunca dejarán de ser libres bajo presión psicológica por el simple hecho de que ni la economía ni la política tienen algo para aportar en la satisfacción de la libertad. La demanda de libertad se deriva de una necesidad interna y externa a la vez, es algo que vive, se ejerce y se alimenta desde el interior porque tiene el suficiente poder externo de constituir civilizaciones exitosas y pacíficas; ningún encierro, total o parcial, puede anular algo invariante, inmutable y absoluto, que vive en lo más profundo de millones de occidentales. Por esto, el orden social occidental es un ferviente productor de libertades. Entonces, el resultado es inmediato. Pero, más allá del previsible desenlace final, debemos recordar que, en esta batalla de la tercera guerra mundial, Los Confinamientos son un Ataque a Occidente.
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