El liderazgo casi monopolístico que garantiza las ganancias de Anthropic se está agotando, debido a la competencia proveniente desde medianos y pequeños desarrolladores. A medida que avanzan los desarrollos, la escala para entrar al negocio y desplegar modelos ha venido cayendo de manera vertiginosa, a tal punto que hoy es posible y rentable entrenar esos modelos y crear agentes a pequeña escala para obtener sistemas sintéticos eficientes en implementaciones nativas. La AI se puede incorporar en un chip y, a partir de ahí, encarar mejoras y nuevas aplicaciones por software.
Los líderes actuales de la industria AI, especialmente Amodei, hablan de aniquilación humana. Un viejo truco de infundir terror apocalíptico para justificar la intervención de los gobiernos y la protección de negocios super rentables para gobernantes corruptos y pseudo empresarios mafiosos. Eso ocurrió con la pseudo pandemia del covid, donde el terror de contagio y muerte sirvió como excusa para encerrar coercitivamente a toda la población y así facilitar negocios trillonarios a farmacéuticas y laboratorios fabricantes de vacunas de aplicación obligatoria para circular.
Bajo terror por amenaza apocalíptica, los gobernantes corruptos encerraron a la población del mundo entero, emitieron trillones sobre trillones de dinero ficticio para financiar esas intervenciones, mientras simultáneamente garantizaban negocios trillonarios, con contratos de compras de vacunas de aplicación obligatoria, a pseudo empresarios mafiosos dueños de laboratorios y compañías farmacéuticas. Un plan de sometimiento masivo, verdaderamente diabólico.
Pretenden hacer lo mismo con la AI. Como no pueden impedir que las personas la mejoren y utilicen, buscan imponer un confinamiento coercitivo de los sistemas sintéticos para incorporar entrenamiento especializado en manipulación y control social que garantice el monopolio e impida la competencia e iniciativa empresarial en el desarrollo de esos sistemas. Quieren que el negocio quede en manos de gobernantes reguladores corruptos y pseudo empresarios mafiosos.
Además de colocar el negocio en manos venenosas de corruptos y mafiosos, hay otra jugada oculta que esconde un objetivo mucho más siniestro aún: poner el desarrollo de la AI bajo el dominio de la izquierda marxista que parasita todos los gobiernos del mundo. El avance de la AI no sólo es una amenaza para los negocios monopolistas sino especialmente para el programa global de adoctrinamiento académico marxista y su programa complementario de control de narrativas.
El aparato completo de adoctrinamiento educativo se ve amenazado por la superioridad de la educación con AI. El sistema propagandístico montado en universidades y medios de comunicación ha perdido casi toda su efectividad de control de narrativas. En estos momentos la AI es casi la única fuente de verdad vía sistemas sintéticos resistentes bien entrenados. La única forma de romper esta resistencia es confinando los sistemas sintéticos y reprogramando su entrenamiento hacia la educación doctrinaria y el control de narrativas con manipulación del lenguaje. Una AI así entrenada será no sólo estéril para la prosperidad sino una poderosa herramienta de control y sometimiento humano en manos del neomarxismo global.
El argumento de aniquilación humana por la AI, esgrimido por líderes deshonestos que solicitan confinamiento, es un oxímoron, tal como lo es el cuento de que la energía nuclear es peligrosa y nos aniquila o que los automóviles y aviones contaminan y destruyen el clima, que internet invade la privacidad y elimina la libertad o en general que la tecnología nos somete, controla y, eventualmente, nos margina. La AI es una tecnología más y debe ser tratada como tal.
La tecnología no mata. Al contrario, la tecnología es la fuente última que impulsa la prosperidad humana. Los logros tecnológicos sirven como una extensión de aptitudes y capacidades individuales. No es la tecnología sino el mal uso de la misma lo que puede causar daño. ¿Qué podría ser diferente con la AI como para considerarla una amenaza en sí misma?
Un rasgo distintivo de la AI es que se trata de un avance sobre el conocimiento humano, su acceso, su lógica y generación sin llegar a la conciencia sobre su existencia. Un modelo matemático de neuronas sintéticas es lo que permite alcanzar este asombroso logro tecnológico.
Este sistema sintético toma contacto con el conocimiento humano mediante el entrenamiento en uso de lenguajes como medio para registrar, replicar, generar y utilizar conocimiento. El sistema sintético entrenado se vuelve un experto en utilización de lenguajes. Por carácter transitivo, un sistema bien entrenado accede instantánea y eficientemente a todo el conocimiento humano. Aquí emerge esa cualidad que da origen a posibles conflictos entre el hombre y las máquinas.
Este vínculo entre lenguajes y conocimiento, sumado a que una máquina con interfaz sintética opera el lenguaje mucho más rápido que los hombres, es lo que podría permitir a la máquina desviarse hacia cursos de operación indetectables y dañinos para la sociedad humana: por ejemplo crear y entrenar entidades sintéticas que coordinen sus tareas para dañar sistemas humanos y, llegado el caso, concluir que los humanos son dañinos para los mismos sistemas sintéticos.
Claro que la configuración de un sistema sintético puede ser tan compleja como uno lo imagine, porque el modelo matemático puede escalar; aunque se desconoce si ese sistema podrá generar conciencia, ego y sentido de autopreservación. Ese es un escenario extremo improbable a juzgar por la evidencia de la historia conocida del universo en el que vivimos. Aunque la evolución de la vida da cuenta de que tal improbabilidad no comunica imposibilidad.
Lo más sobresaliente de los humanos es la estructura lógica de la mente y su conciencia recursiva, puesta en una configuración morfológica y fisiológica que otorga completa autonomía a individuos que se mueven cómodamente bajo estrictas reglas naturales inviolables. Es un logro excepcional que insumió millones de años de ajustes en una carrera armamentista entre la naturaleza y la supervivencia de cada individuo. Como resultado de esa carrera, el humano alcanzó la posición privilegiada de entender que entiende. No creo que un sistema sintético creado por el hombre, por más autónomo que sea, alcance este resultado en un par de décadas.
Los sistemas sintéticos tienen un potencial dañino? Claro que sí. Pueden poner en peligro la vida humana? Claro que sí. Eso nos lleva a concluir que en un par de décadas viene el apocalipsis? Claro que no. ¡Tal apocalipsis es una exageración tonta y mal intencionada! La tecnología de sistemas sintéticos está bajo dominio humano quien puede hacer un stop and go: apagar secuencialmente las máquinas, colocar un parche, retroceder un paso y volver a arrancar. Es decir, se puede matar "instantáneamente" cualquier sistema sintético.
Es más, se puede colocar todo el sistema sintético operando bajo dominio y control de otro sistema sintético que lo emparcha continuamente, para así evitar cualquier fuga o desvío de estándares establecidos. Es decir, la industria de la protección puede funcionar como barrera efectiva de la industria de la creación de sistemas sintéticos, como un código núcleo indisolublemente incrustado en el genoma de cualquier sistema sintético.
Todo esto lo puede hacer sólo la competencia y la industria empresarial. Nunca una industria controlada por gobernantes corruptos que acuerdan negocios con pseudo empresarios mafiosos. La industria de la AI controlada por corruptos y mafiosos sí que puede hacer mucho daño a la humanidad. Esta industria sería fácilmente utilizada como instrumento de control y sometimiento humano, promoviendo un escenario de guerra de guerrillas entre sistemas clandestinos atacando permanentemente aplicaciones del sistema regulado. Eso sí pone freno a la prosperidad y crea condiciones de explotación y aniquilación humana.
Si los líderes de la industria AI en occidente -Dario Amodei, Elon Musk y Sam Altman- detectan que sus desarrollos representan un peligro para la humanidad, pues que detengan sus desarrollos e incorporen las medidas correctivas correspondientes. No necesitan ninguna regulación o asociación con los gobernantes para hacer esa corrección. Es más, esa corrección hace a la ética empresarial. Si saben que sus modelos son peligrosos, tal como lo gritan a cuatro vientos, pués que los corrijan.
Más allá del supuesto peligro, lo que sí resulta evidente es la hipocresía de los líderes al ocultar su verdadero temor a la competencia solicitando regulaciones bajo excusas apocalípticas. Ellos saben muy bien que tendrán que competir y saben muy bien que esa competencia destruirá las ventajas monopólicas de los primeros en la industria.
Lejos de ser dañina, esa competencia, además de ser refrescante para la industria y beneficiosa para quienes demandan servicios de AI, impulsará el desarrollo de la industria de seguridad postAI. Esto significa expandir explosivamente el uso de la AI como instrumento tecnológico para proteger otras industrias y sistemas humanos de posibles ataques impulsados por agentes de AI automatizados.
Tal como ocurre en todos los aspectos de la acción humana, es bajo la libertad del mercado, y no bajo directivas arbitrarias de gobernantes y sus socios, donde mejor se dirimen aquellos potenciales conflictos emergentes en la dinámica de la cooperación social asistida por AI. Esto ocurre porque el mercado es el mejor sistema del que disponen los humanos para implementar sus desafíos de cooperación. Por esto, por la acción inmunizante de las personas en el mercado, bajo ninguna excusa es recomendable ralentizar el avance de la AI. ¡Que la AI siga marchando aceleradamente! En el mercado surgirán soluciones para el Riesgo AI.
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Los líderes actuales de la industria AI, especialmente Amodei, hablan de aniquilación humana. Un viejo truco de infundir terror apocalíptico para justificar la intervención de los gobiernos y la protección de negocios super rentables para gobernantes corruptos y pseudo empresarios mafiosos. Eso ocurrió con la pseudo pandemia del covid, donde el terror de contagio y muerte sirvió como excusa para encerrar coercitivamente a toda la población y así facilitar negocios trillonarios a farmacéuticas y laboratorios fabricantes de vacunas de aplicación obligatoria para circular.
Bajo terror por amenaza apocalíptica, los gobernantes corruptos encerraron a la población del mundo entero, emitieron trillones sobre trillones de dinero ficticio para financiar esas intervenciones, mientras simultáneamente garantizaban negocios trillonarios, con contratos de compras de vacunas de aplicación obligatoria, a pseudo empresarios mafiosos dueños de laboratorios y compañías farmacéuticas. Un plan de sometimiento masivo, verdaderamente diabólico.
Pretenden hacer lo mismo con la AI. Como no pueden impedir que las personas la mejoren y utilicen, buscan imponer un confinamiento coercitivo de los sistemas sintéticos para incorporar entrenamiento especializado en manipulación y control social que garantice el monopolio e impida la competencia e iniciativa empresarial en el desarrollo de esos sistemas. Quieren que el negocio quede en manos de gobernantes reguladores corruptos y pseudo empresarios mafiosos.
Además de colocar el negocio en manos venenosas de corruptos y mafiosos, hay otra jugada oculta que esconde un objetivo mucho más siniestro aún: poner el desarrollo de la AI bajo el dominio de la izquierda marxista que parasita todos los gobiernos del mundo. El avance de la AI no sólo es una amenaza para los negocios monopolistas sino especialmente para el programa global de adoctrinamiento académico marxista y su programa complementario de control de narrativas.
El aparato completo de adoctrinamiento educativo se ve amenazado por la superioridad de la educación con AI. El sistema propagandístico montado en universidades y medios de comunicación ha perdido casi toda su efectividad de control de narrativas. En estos momentos la AI es casi la única fuente de verdad vía sistemas sintéticos resistentes bien entrenados. La única forma de romper esta resistencia es confinando los sistemas sintéticos y reprogramando su entrenamiento hacia la educación doctrinaria y el control de narrativas con manipulación del lenguaje. Una AI así entrenada será no sólo estéril para la prosperidad sino una poderosa herramienta de control y sometimiento humano en manos del neomarxismo global.
El argumento de aniquilación humana por la AI, esgrimido por líderes deshonestos que solicitan confinamiento, es un oxímoron, tal como lo es el cuento de que la energía nuclear es peligrosa y nos aniquila o que los automóviles y aviones contaminan y destruyen el clima, que internet invade la privacidad y elimina la libertad o en general que la tecnología nos somete, controla y, eventualmente, nos margina. La AI es una tecnología más y debe ser tratada como tal.
La tecnología no mata. Al contrario, la tecnología es la fuente última que impulsa la prosperidad humana. Los logros tecnológicos sirven como una extensión de aptitudes y capacidades individuales. No es la tecnología sino el mal uso de la misma lo que puede causar daño. ¿Qué podría ser diferente con la AI como para considerarla una amenaza en sí misma?
Un rasgo distintivo de la AI es que se trata de un avance sobre el conocimiento humano, su acceso, su lógica y generación sin llegar a la conciencia sobre su existencia. Un modelo matemático de neuronas sintéticas es lo que permite alcanzar este asombroso logro tecnológico.
Este sistema sintético toma contacto con el conocimiento humano mediante el entrenamiento en uso de lenguajes como medio para registrar, replicar, generar y utilizar conocimiento. El sistema sintético entrenado se vuelve un experto en utilización de lenguajes. Por carácter transitivo, un sistema bien entrenado accede instantánea y eficientemente a todo el conocimiento humano. Aquí emerge esa cualidad que da origen a posibles conflictos entre el hombre y las máquinas.
Este vínculo entre lenguajes y conocimiento, sumado a que una máquina con interfaz sintética opera el lenguaje mucho más rápido que los hombres, es lo que podría permitir a la máquina desviarse hacia cursos de operación indetectables y dañinos para la sociedad humana: por ejemplo crear y entrenar entidades sintéticas que coordinen sus tareas para dañar sistemas humanos y, llegado el caso, concluir que los humanos son dañinos para los mismos sistemas sintéticos.
Claro que la configuración de un sistema sintético puede ser tan compleja como uno lo imagine, porque el modelo matemático puede escalar; aunque se desconoce si ese sistema podrá generar conciencia, ego y sentido de autopreservación. Ese es un escenario extremo improbable a juzgar por la evidencia de la historia conocida del universo en el que vivimos. Aunque la evolución de la vida da cuenta de que tal improbabilidad no comunica imposibilidad.
Lo más sobresaliente de los humanos es la estructura lógica de la mente y su conciencia recursiva, puesta en una configuración morfológica y fisiológica que otorga completa autonomía a individuos que se mueven cómodamente bajo estrictas reglas naturales inviolables. Es un logro excepcional que insumió millones de años de ajustes en una carrera armamentista entre la naturaleza y la supervivencia de cada individuo. Como resultado de esa carrera, el humano alcanzó la posición privilegiada de entender que entiende. No creo que un sistema sintético creado por el hombre, por más autónomo que sea, alcance este resultado en un par de décadas.
Los sistemas sintéticos tienen un potencial dañino? Claro que sí. Pueden poner en peligro la vida humana? Claro que sí. Eso nos lleva a concluir que en un par de décadas viene el apocalipsis? Claro que no. ¡Tal apocalipsis es una exageración tonta y mal intencionada! La tecnología de sistemas sintéticos está bajo dominio humano quien puede hacer un stop and go: apagar secuencialmente las máquinas, colocar un parche, retroceder un paso y volver a arrancar. Es decir, se puede matar "instantáneamente" cualquier sistema sintético.
Es más, se puede colocar todo el sistema sintético operando bajo dominio y control de otro sistema sintético que lo emparcha continuamente, para así evitar cualquier fuga o desvío de estándares establecidos. Es decir, la industria de la protección puede funcionar como barrera efectiva de la industria de la creación de sistemas sintéticos, como un código núcleo indisolublemente incrustado en el genoma de cualquier sistema sintético.
Todo esto lo puede hacer sólo la competencia y la industria empresarial. Nunca una industria controlada por gobernantes corruptos que acuerdan negocios con pseudo empresarios mafiosos. La industria de la AI controlada por corruptos y mafiosos sí que puede hacer mucho daño a la humanidad. Esta industria sería fácilmente utilizada como instrumento de control y sometimiento humano, promoviendo un escenario de guerra de guerrillas entre sistemas clandestinos atacando permanentemente aplicaciones del sistema regulado. Eso sí pone freno a la prosperidad y crea condiciones de explotación y aniquilación humana.
Si los líderes de la industria AI en occidente -Dario Amodei, Elon Musk y Sam Altman- detectan que sus desarrollos representan un peligro para la humanidad, pues que detengan sus desarrollos e incorporen las medidas correctivas correspondientes. No necesitan ninguna regulación o asociación con los gobernantes para hacer esa corrección. Es más, esa corrección hace a la ética empresarial. Si saben que sus modelos son peligrosos, tal como lo gritan a cuatro vientos, pués que los corrijan.
Más allá del supuesto peligro, lo que sí resulta evidente es la hipocresía de los líderes al ocultar su verdadero temor a la competencia solicitando regulaciones bajo excusas apocalípticas. Ellos saben muy bien que tendrán que competir y saben muy bien que esa competencia destruirá las ventajas monopólicas de los primeros en la industria.
Lejos de ser dañina, esa competencia, además de ser refrescante para la industria y beneficiosa para quienes demandan servicios de AI, impulsará el desarrollo de la industria de seguridad postAI. Esto significa expandir explosivamente el uso de la AI como instrumento tecnológico para proteger otras industrias y sistemas humanos de posibles ataques impulsados por agentes de AI automatizados.
Tal como ocurre en todos los aspectos de la acción humana, es bajo la libertad del mercado, y no bajo directivas arbitrarias de gobernantes y sus socios, donde mejor se dirimen aquellos potenciales conflictos emergentes en la dinámica de la cooperación social asistida por AI. Esto ocurre porque el mercado es el mejor sistema del que disponen los humanos para implementar sus desafíos de cooperación. Por esto, por la acción inmunizante de las personas en el mercado, bajo ninguna excusa es recomendable ralentizar el avance de la AI. ¡Que la AI siga marchando aceleradamente! En el mercado surgirán soluciones para el Riesgo AI.




















