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miércoles, diciembre 28, 2022

Incertidumbre

Cada persona siente permanentemente los efectos de la incertidumbre. La condición humana nos lleva a actuar, a fijar objetivos y aplicar consistentemente los medios disponibles con el propósito de alcanzarlos. Los resultados de esos actos premeditados se obtienen en el futuro; el ser humano no tiene forma de conocer con certeza estos resultados. Esta carencia de certeza es lo que se llama incertidumbre. ¿De dónde proviene la incertidumbre? ¿Es evitable?

Por este carácter incierto del acto humano se dice que la incertidumbre es una categoría de la acción humana. Esta incertidumbre requiere de la naturaleza temporal de la acción. Si algún resultado se obtiene instantáneamente, sin el transcurso de tiempo alguno, entonces no puede provenir de un acto humano pues en tal caso dejaría de ser incierto. Pero la ley de la mínima acción física (no humana) impide la instantaneidad de cualquier proceso, incluido los procesos humanos. Si bien el tiempo es una categoría de acción pues todo acto humano lo implica, éste no es la causa última de la incertidumbre.

La causa última está en la misma condición humana, en la intención, en el propósito. Cuando un ser humano pretende lograr algo, lo hace recurriendo a la premeditación: los datos y las facultades fundamentales de la mente (la razón, la voluntad y la emoción). Las condiciones de la premeditación son tales que toda la síntesis de la acción es incierta. No hay fórmulas matemáticas que permitan expresarla completamente. Siempre hay aspectos desconocidos, imponderables, ignorados o redundantes que inundan el acto humano. Los medios, la tecnología, las necesidades, el trabajo, el ambiente, etc., se combinan de forma tal que le dan a la acción una complejidad extrema. Esto se vuelve mucho más complejo aún, cuando los humanos intentan concertar sus acciones en sociedad.

La característica principal de la incertidumbre de la acción es que no se puede medir matemáticamente. No es posible expresarla en una fórmula o con un número. Es como un ruido de fondo permanente. Esta incertidumbre sólo se puede tratar lógicamente dentro de la teoría de la acción humana, en la praxeología. Allí uno puede descubrir las implicancias lógicas de la incertidumbre pero los datos y las estadísticas son inútiles para predecir y hacer pronósticos. En este sentido se dice que la incertidumbre en la acción humana es estrictamente inevitable.

Entonces ¿qué hacer con ella? ¿se la puede domar? Se la puede minimizar evitando todo aquel ruido innecesario, no lógico. Por ejemplo en una sociedad de mercado, toda intervención del gobierno es innecesaria no sólo porque genera daño cierto en el proceso de concertación voluntaria de la acción sino también porque agrega incertidumbre a los mismos resultados de la cooperación social. Ningún gobierno puede garantizar un mejor resultado con su intervención innecesaria. Siempre, los mejores actos concertados son aquellos concertados voluntariamente. Por esto, el libre mercado es dominante.

La lógica de la acción humana, el único instrumento de su teoría, nos enseña que la incertidumbre siempre está, que se deriva últimamente de las propias limitaciones de la mente humana, que es no medible y que todo ruido innecesario es evitable. Tal vez la incertidumbre es un recordatorio más del carácter no divino del hombre. Tal vez los Dioses, como una marca más de su creación, nos dejaron como obsequio la incertidumbre.
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viernes, julio 15, 2022

El Problema Económico

El individuo, cada ser humano, se encuentra en un estado invariante de insatisfacción. Esta es la condición permanente de cada persona. El estado de saciedad es sólo una construcción imaginaria que sirve como referencia para representar un estado de cosas que se pretende alcanzar. La escasez de medios, de recursos, disponibles para atender insatisfacciones junto a la persistente voluntad por subsistir y evolucionar lleva a cada ser humano a generar infinidad de estados subjetivos de insatisfacción.

Por la escasez e insatisfacciones, el humano se involucra en el desafío permanente de utilizar los medios lo mejor posible al atender insatisfacciones. Al involucrarse en este desafío, el problema permanente que cada ser humano está obligado a abordar es el de no atender sus necesidades más urgentes porque emplea sus medios, escasos, para atender necesidades menos urgentes. Este es el problema económico.

El problema económico no se reduce estrictamente a usar medios para producir bienes finales e intercambiar y usar estos bienes para satisfacer necesidades. Esta es la etapa final del problema. El núcleo del problema es obtener, intercambiar y emplear más y más medios para producir más y más medios e intercambiar y emplear estos medios para generar más y mejor satisfacción final. El núcleo del problema es un fenómeno de intensa industrialización expansiva de medios de producción, un problema de generación de riqueza. Este problema es de simple resolución a nivel individual, a nivel microeconómico, pues la persona conoce sus necesidades más urgentes y sus medios al momento de involucrarse en el desafío de producir medios para producir otros bienes. La aritmetización, el cálculo monetario, es la única herramienta que asiste a cada individuo al abordar exitosamente la resolución de su problema microeconómico.

La vida social le ofrece a cada ser humano mejores alternativas para abordar su problema económico. En sociedad surgen más y mejores posibilidades de resolución porque se pueden producir y emplear más y mejores medios, las personas tienen más oportunidades para interactuar y para atender sus insatisfacciones. La vida en sociedad, la acción concertada bajo la división del trabajo, se vuelve una fuente de nuevas posibilidades que están ausentes en la situación autista y endogámica. Pero no cualquier esfuerzo compartido es mejor. Las nuevas posibilidades surgen en sociedad siempre que cada persona atienda voluntariamente sus insatisfacciones atendiendo lo mejor posible las insatisfacciones de los demás. Este sistema de satisfacción interpersonal voluntaria generalizada se logra mediante vínculos contractuales entre los individuos.

Atender lo mejor posible las necesidades de los demás se vuelve de interés supremo para cada persona en sociedad. En tal caso, cada persona valora subjetivamente como satisfactoria, o no, la contribución que los demás hacen al concertar sus acciones e intercambiar medios, ya sea medios que producen medios o medios que producen fines. Estas tasas de cambio expresadas en términos monetarios forman el sistema de precios. Este sistema de precios es la base de la aritmetización que permite encaminar el esfuerzo concertado, bajo la división del trabajo, dirigido hacia aquel objetivo de mejor satisfacción interpersonal.

El libre mercado, la libre concertación de acciones de personas que producen e intercambian bienes entre ellos, no sólo genera esas condiciones para la mejor contribución sino que, con el sistema de precios, también se indica permanentemente a cada individuo sobre la significancia de su contribución. El mercado no dirige la acción humana emitiendo órdenes o decretos. El sistema de precios (la tasa de cambio de lo que se compra y vende) del proceso de mercado reúne y libera permanentemente la suficiente cantidad de información que permite a cada miembro de la sociedad ajustar sus acciones a los requerimientos de la cooperación social. El mercado, el sistema de precios monetarios, simplifica enormemente el cálculo y el problema económico, lo cual vuelve inigualablemente exitosa la concertación anónima de la acción humana.

En cualquier desafío colectivista, contrario al proceso de mercado, la forzada unicidad e indivisibilidad del problema económico lo vuelve extremadamente rígido, complejo e irresoluble. Es precisamente su atomicidad y divisibilidad en el mercado, lo que lo simplifica y lo hace abordable y resoluble desde la perspectiva de la acción humana concertada bajo la división del trabajo. La cooperación no sirve para resolver problemas económicos forzosamente unificados e indivisibles. Los infinitos ajustes, en la coordinación productiva y comercial necesarios para sostener e impulsar la permanente industrialización de los medios, requiere de completa flexibilidad.

Sólo las personas conocen sus insatisfacciones y posibilidades. Los problemas económicos (de usar medios incorrecta e inoportunamente) se vuelven resolubles cuanto más y más cerca de su origen se encuentran. Los problemas económicos se complican enormemente, sus soluciones desaparecen, cuando se agregan arbitrariamente. En el contexto del libre mercado, con precios monetarios, siempre es factible coordinar la resolución de infinitos problemas atomizados. El sistema de precios los coordina. Pero resulta imposible resolver problemas económicos que se vuelven infinitamente complejos por su agregación. En el contexto del libre mercado, con plena distribución y atomización de la acción humana, la coordinación en la resolución de problemas económicos atomizados resulta tán efectiva como exitosa.

Unos de los efectos más sobresalientes del libre mercado, de la acción humana aritméticamente concertada, es la abrupta disminución del riesgo de fracaso. Los fines de la acción humana siempre se dirigen a atender insatisfacciones futuras, algo que todavía no ocurrió. Siempre existe la posibilidad de fracaso, de que el plan sea incorrecto, de que cambien las condiciones de insatisfacción o que simplemente las supuestas insatisfacciones no existan. El plan del director de una aventura colectivista siempre tiene una probabilidad de fracaso. Pero esta probabilidad se desploma casi a cero si el problema económico se fracciona a nivel individual. En este último caso, que es el caso del libre mercado, cada individuo tiene una probabilidad de fracaso, pero la probabilidad de que todos fracasen, la productoria de las probabilidades de los fracasos individuales, se hace cero dada la multiplicidad de problemas que se abordan a nivel individual. Este es el efecto certeza del mercado.

Hay diversas maneras de entorpecer o anular el proceso de mercado. Por ejemplo, las acciones políticas y las votaciones son instrumentos operativos para el sometimiento y dominación social por parte del estado y sus gobernantes. Las votaciones, la elección de jefes y autoridades, suele ser la única acción concertada entre personas de una sociedad dominada por la hegemonía del aparato compulsivo coercitivo del estado, el gobierno. Bajo la hegemonía del gobierno, el resto de las acciones no son concertadas sino elegidas y ejecutadas por jefes y autoridades, quienes emiten órdenes a ser incondicionalmente obedecidas por los súbditos, las demás personas de la sociedad. En un sistema social con vínculos hegemónicos, de órden-obediencia, los subordinados no actúan, sino que reaccionan mecánicamente bajo amenazas de sanciones y castigos.

Bajo el dominio de la acción política, se deteriora el mercado, el sistema de precios se contamina con la arbitrariedad de los gobernantes y se deterioran las prestaciones de la cooperación social. El problema económico se centraliza por la acción política y su resolución se vuelve imposible. Lo que finalmente prevalece es la voluntad del jefe, del gobernante. Él elige los fines y ordena aplicar medios para alcanzar sus fines. En este sistema social, la acción humana no se ordena para atender las insatisfacciones de las personas sino atendiendo los caprichos arbitrarios de la voluntad del gobernante. Claramente con este sistema social no es posible resolver el problema económico.
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lunes, octubre 04, 2021

El Método

Uno de los rasgos distintivos de la economía es el método desarrollado para el estudio del problema económico, el problema de elegir entre diversas alternativas de forma tal que ninguna necesidad que se considera más urgente quede insatisfecha porque los medios para hacerlo se destinaron a la satisfacción de necesidades menos urgentes. El método empleado para abordar el estudio de este formidable problema es el mismo método de la praxeología: las construcciones imaginarias. Veamos algunos detalles de este exclusivo método praxeológico.

Siguiendo a von Mises, "...una construcción imaginaria es una imagen conceptual de una secuencia lógica de eventos que evolucionan a partir de elementos de acción empleados en su formación. Es un resultado1, un producto deductivo últimamente derivado de la categoría fundamental de acción: el acto de preferir-descartar, aceptar-rechazar1, incluir, excluir1..." Según esta definición, al pensar un problema económico se debe recurrir a una imagen puramente mental (llena de abstracciones) de la acción real para de dicha imágen obtener deductivamente alguna enseñanza sobre la acción humana.

Este detalle metodológico da cuenta del carácter estrictamente lógico de la ciencia económica, carácter que se hereda de la cualidad invariable de la conducta humana: la intención, el propósito de sus actos capturado por la categoría fundamental de acción. La certeza cognitiva del punto de partida es la fuente de verdades apodícticas implícitas en la construcción imaginaria. El conocimiento que ella genera es absoluto, de validez universal; no es tentativo o circunstancial como el obtenido del método de las ciencias naturales.

von Mises sostiene: "...La praxeología, la economía en particular1, a diferencia de las ciencias naturales, no puede basar sus enseñanzas en experimentos de laboratorio y la percepción sensorial de objetos externos; la praxeología tuvo que desarrollar métodos totalmente distintos a los de la física y la biología. Es una enorme torpeza buscar analogías de construcciones imaginarias en el campo de las ciencias naturales. Las construcciones imaginarias no se pueden confrontar con la experiencia de cosas externas, ni pueden ser evaluadas en base a la experiencia. Su función es servir al hombre en un escrutinio que no puede depender de sus sentidos..." Concretamente, esta noción ratifica de qué no está hecha una construcción imaginaria: no contiene representaciones de objetos externos ni colecciones de datos empíricos.

Sabiendo que estas imágenes son productos deductivos derivados de la categoría fundamental de acción y que no representan objetos ni datos empíricos, es posible distinguir si un estudio particular es praxeológico o no, es económico o no. Una investigación que se basa en observaciones de eventos externos, un registro de los mismos, la elaboración de datos con experimentos estadísticas y el postulado de modelos que los expresa y describe, no es un estudio praxeológico ni económico. En último caso este sería un estudio histórico, un registro de lo que pasó a la vista de los sentidos y el interés de un observador particular. Si se dice ser económico, sería un intento esteril para conocer el verdadero problema económico.

von Mises agrega: "...La fórmula principal para diseñar una construcción imaginaria es abstraerse del funcionamiento de algunas condiciones presentes en la acción real. Así se está en posición de capturar las consecuencias hipotéticas de la ausencia de estas condiciones, para luego concebir los efectos de su existencia. Así se concibe la categoría de acción construyendo una imágen de un estado de cosas en el cual no hay acción, ya sea porque el individuo está completamente satisfecho o porque él desconoce una forma de proceder de la cual se espera una mejora en el estado de satisfacción..."

Otros ejemplos de construcción imaginaria son: el sistema de mercado puro que permite concebir los efectos de la compulsión y coerción, el socialismo que permite concebir la operación de una sociedad con libre mercado, el individuo totalmente aislado que permite concebir la acción como intercambio puro, el intercambio directo puro que permite concebir el intercambio indirecto, la indiferencia temporal del momento de la acción sobre la satisfacción que permite concebir el interés originario, el estado de equilibrio económico que permite concebir el estado permanente de insatisfacción, entre otros. Cada uno de ellos se elabora y sirve de la misma manera: abstrayendo la operación (el funcionamiento) de condiciones en la situación estudiada para de ahí inferir lo que ocurre en esa situación.

De la base conceptual del método se desprende que los estudios cuantitativos (matemáticos y estadísticos) no pueden ser estudios económicos. Las matemáticas y estadísticas no sirven para derivar enseñanzas económicas porque la categoría fundamental de acción es no matematizable y no medible. Ninguna expresión matemática o fórmula diferencial podrá expresar esa secuencia lógica de eventos derivados de aquella categoría fundamental de acción; ni tampoco lo hará una pila de datos estadísticos o históricos sofisticadamente ensamblados. Para las leyes de la economía, la causalidad emana del interior del ser humano y no puede establecerse desde el análisis numérico, cuantitativo. Así, el enfoque keynesiano, y sus variantes, no contribuye al conocimiento científico del fenómeno económico. Como tampoco lo hace cualquier otro enfoque distinto al praxeológico porque sus modelos no son construcciones imaginarias propiamente dichas.

Pero cuidado, el empleo de las construcciones imaginarias no es gratis ni neutral. Su aplicación puede tener elevados costos en términos de significancia y utilidad de sus conclusiones. von Mises lo advierte de esta manera: "...El es, por cierto, un método difícil de manejar porque puede fácilmente conducir a silogismos falaces. El se mueve por el filo de un doble desfiladero; sobre ambos lados yacen abismos de lo absurdo y lo ridículo. Sólo la despiadada autocrítica puede prevenir al hombre de una abrupta caída en estas profundidades abismales..." Hecha la salvedad, es atinado considerar El Método.


1 El contenido del énfasis está ausente en la fuente original y fue agregado por el autor de esta nota.
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domingo, noviembre 08, 2020

Atrocidades del Igualitarismo

La acción humana en sociedad no es una competencia para llegar primero a la meta. No es una carrera por el primer puesto que parte del mismo lugar. Las personas constituyen sociedades no porque son iguales ni para llegar primero sino porque son distintas y por el beneficio mutuo que ello genera. Cada humano, único e irrepetible, ingresa y permanece en sociedad con otros hombres, ajusta su conducta y coordina sus acciones, con el único propósito del beneficio propio y, al hacerlo, beneficiar a los demás. Él administra y aprovecha sus diferencias para generar satisfacción y recibir retribución al mismo tiempo. Así, las diferencias hacen del hombre un ser social. Si las personas fueran iguales, no existirían civilizaciones sino personas amontonadas como hormigas en un hormiguero. Afortunadamente, cada ser humano es distinto por naturaleza y así ocurrirá por siempre. Esa es la permanente condición humana.

Los igualitaristas han buscado, y buscan, aplicar sus doctrinas igualitarias desde varias perspectivas. Se sugiere: la igualdad de destrezas y aptitudes a través del adoctrinamiento educativo, la igualdad de condiciones físicas a través del entrenamiento compulsivo coercitivo, la igualdad del ingreso y riquezas con políticas redistributivas y de empleo, la igualdad de oportunidades con intervención coercitiva del Estado y distribución del ingreso y la muy conocida igualdad en las condiciones de partida a través de las nociones de bien público e interés común. Pero ninguna de sus propuestas pasaron el filtro de la argumentación. Los argumentos indican que toda la filosofía igualitaria es una torpe doctrina absurda. Por ejemplo, Murray N. Rothbard, argumentando en contra de la igualdad del punto de partida, señala que:
“La vida humana no es una clase de carrera o juego en el cual cada persona debería partir del mismo lugar. La vida es un intento de cada persona por ser feliz, por vivir lo mejor posible. El punto de partida nunca es el mismo porque el mundo no acaba de nacer. Las personas y el mundo son, en cada momento, diversos e infinitamente variados en sus partes. El hecho de que cada persona nace de un origen y lugar distinto eso asegura que sus oportunidades heredadas sean distintas a cualquier vecino, por más cerca que se encuentren. La igualdad de oportunidades implicaría la abolición de la maternidad, la abolición de la familia, la abolición de la evolución y del linaje genético a sabienda que los ancestros siempre tienen habilidades y linajes desiguales. Pero además, tal igualdad requeriría la crianza comunitaria de los niños, lo cual no garantiza nada porque cada estado, cada agencia de gobierno, es manejada por personas distintas, que viven en lugares diferentes…”
La igualdad entre humanos no solo es naturalmente imposible, sino que contradice la constitución misma de la sociedad. Cada sociedad requiere de humanos con habilidades, destrezas, aptitudes y recursos distintos que al ser coordinados, voluntariamente reunidos, generan resultados de beneficio mutuo, donde cada persona gana porque al ser distinto puede hacer su aporte, contribuir dadas sus diferencias y ser retribuido en consecuencia. Una sociedad con humanos iguales es una sociedad condenada a un pantano, a un pozo, de estancamiento, a una eterna y uniforme pobreza, un techo que jamás podría superarse, condenada a una situación atroz.

De reinar las igualdades, si tuviéramos los mismos talentos, aptitudes y virtudes, si cada uno dispusiera de los mismos recursos, pues entonces no tendría sentido formar sociedades, nunca podría superarse la miseria y pobreza preexistentes en condiciones prehumanas. En un mundo igualitario el hombre no podría prosperar ni construir civilizaciones, cada persona haría lo mismo que los demás por la ausencia de especialización y división del trabajo. La reunión de esfuerzos sería para hacer siempre lo mismo en una seguidilla de acciones idénticas y repetitivas destinadas a producir siempre lo mismo. Por el contrario, la permanente desigualdad interna y externa entre los seres humanos es la fuente del cambio y la prosperidad, es lo que le da un horizonte de vida al ser humano. Es por la diversidad, desigualdad y dispersión de talentos y recursos que cada ser humano puede aspirar a vivir cada día mejor.

En el mundo real, en este mundo de infinita diversidad y variedad de sus partes, los esfuerzos no vuelven iguales a los hombres sino por el contrario, los hace más y más especialistas, más y más productivos, más y más beneficiosos entre sus pares, pero sobre todo más y más distintos unos de otros. Es el más amplio ejercicio de las libertades para coordinar sus acciones, distintas y diversas, lo que hace posible el logro de objetivos de otro modo inalcanzables. Los beneficios de las diferencias entre personas vuelve absurda a la autarquía pero también vuelve absurda a la igualdad. La sociedad adquiere sentido y significancia sólo si se juntan personas con destrezas y recursos distintos. De lo contrario la sociedad se vuelve imposible y absurda.

La igualdad no tiene sentido por dos motivos principales, porque no existe y porque es inalcanzable:
1) El reino humano es un reino de la más completa DIVERSIDAD de personas. La naturaleza no produce hombres en masa, idénticos, sino que cada uno de ellos sale del vientre materno con el sello de unicidad: eres único e irrepetible. Desde el momento del nacimiento cada ser humano es distinto y a partir de ahí su peregrinar por la vida -sus acciones- esculpe todo lo que esa diferencia permite desarrollar. Cualquier postulado de igualdad es incompatible con la diversidad natural del ser humano. Por ello cualquier objetivo de igualdad es absurdo, siendo también absurdo el esfuerzo para alcanzarlo.
2) Las personas y los bienes que disfrutan se encuentran completamente DISPERSOS en el espacio y el tiempo. La única posibilidad de generar igualdad de disfrute de bienes y uso de talentos y recursos es que los hombres, sus bienes y recursos converjan al mismo lugar del espacio y al mismo momento de tiempo. Lo cual es un sinsentido, un absurdo. Las personas, sus talentos, recursos y bienes se encuentran dispersos, se localizan en distintos lugares y momentos siendo esta una condición general, una barrera infranqueable, impuesta por la naturaleza de la propia existencia.

Así, cualquier ideal de igualdad carece de sentido y todos sus mitos caen uno por uno. Las personas no pueden ser iguales porque cada una es única por naturaleza. La igualdad de ingreso es absurda dada la diversidad humana y la completa dispersión de los bienes y las personas en el espacio-tiempo. Lo mismo ocurre con la igualdad de oportunidades. Como la igualdad de ingreso y de oportunidades son absurdas, también lo es cualquier esfuerzo por alcanzarlos. La igualdad en las condiciones de partida es un absurdo porque el mundo es ya infinitamente diverso, el mundo no acaba de empezar sino que empezó hace billones de años. Las condiciones de partida entre las personas son siempre distintas dada la inevitable diversidad humana.

La noción de igualdad ni siquiera cabe al postular la libertad. El enunciado de igual libertad: cada persona es libre de hacer lo que desea siempre que no infrinja igual libertad de los demás, es un enunciado ambiguo y contradictorio, por lo que es sustituido por el enunciado de total libertad: cada persona es libre de hacer todo lo que desea. Esta noción implica que su libertad no ha sido infringida por nadie. El concepto de igualdad ante la ley también es ambiguo y sirve como una doctrina para justificar atrocidades totalitarias. Con el postulado de total libertad alcanza pues de ahí se derivan las consecuencias lógicas necesarias para la regla de la ley, de lo que no está permitido hacer, y de la jurisprudencia, el registro de conflictos y resoluciones del accionar humano. La regla de la ley y la jurisprudencia surgen del ejercicio de la total libertad. Ambas conforman los constituyentes principales de la paz, de la ausencia de violencia de todos contra todos. Es el ejercicio de la total libertad y no la compulsión y la coerción aplicada por el Estado, lo que permite constituir la paz.

Infinita diversidad , diferencias entre personas, dispersión de persona, bienes y recursos, desigualdad de habilidades, destrezas y recursos, total libertad de los individuos y ausencia de violencia, son las razones fundamentales que explican la vida social y la prosperidad humana. Entonces para qué sirve el credo igualitario? hacia dónde apuntan sus impulsores? Cualquier noción de igualdad es un absurdo que sólo sirve a los totalitarios para justificar las Atrocidades del Igualitarismo.
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miércoles, mayo 10, 2006

Mi Blog

Quiero presentar este espacio respondiendo una única pregunta:¿Por qué un blog?Tres respuestas especiales.1) Un blog es un instrumento simple, eficiente y eficaz de comunicación. Es simplemente un placer abrir la computadora y poder comunicarse de manera rápida y bastante personalizada. El gasto por hacer esto suele ser mí­nimo comparado con otras alternativas y, en general, quienes buscan algo en la web reúnen de aquí­ mucha de la información disponible que ellos requieren.2) La libertad y la informalidad de un blog permiten eliminar maliciosos intermediarios de la comunicación. ¿Por qué otras personas deben decidir por mí­ lo que yo deseo comunicar?. ¿Quién merece tal atributo?. De hecho la comunicación es solo eso: comunicación. Cuanto más libre, mejor!!!. Al final, quien recibe puede decidir qué recibir, qué leer, cuándo hacerlo, cuánto tiempo destinar a esto. Por ello, un blog es un medio cada dí­a mas elegido para la comunicación.3) Finalmente, es para mi una necesidad permanente expresar mis ideas, mis convicciones y, por ahí­, algún minúsculo aporte intelectual. Siempre he sentido tal necesidad. Hoy en dí­a, una simple computadora conectada a una red mundial permite a muchas personas cumplir con el sueño de satisfacer esta necesidad. Espero que muchas mas se animen a hacerlo. Un fuerte abrazo para todos. Read All... Leer Todo...